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Javi Ponce, experto en tecnología, sobre cómo limpiar el escritorio del ordenador de forma rápida: “Desaparecen por completo”

Truco de escritorio

Javier Ponce experto en tecnología.

Javier Ponce experto en tecnología.

Javier Ponce

Hay situaciones en las que conviene mantener cierta discreción: una reunión improvisada, una clase online en la que se comparte pantalla o, sencillamente, el típico momento en que alguien pide usar el ordenador un minuto. Según explica el experto en tecnología Javi Ponce, en colaboración con Toni Reboredo de Fast Byte, existe un gesto inmediato para evitar mostrar todas las aplicaciones y accesos directos que se acumulan en el escritorio. Él mismo lo resume de forma clara cuando alguien reconoce el problema cotidiano: “hay una forma de que desaparezcan por completo absolutamente todos los iconos que tienes en el escritorio”. La solución, señala, está pensada para Windows 11 y no requiere instalar nada.

Una opción más útil de lo que parece

El escritorio es la primera imagen que aparece al iniciar sesión. Microsoft recuerda en su documentación oficial que tenerlo organizado puede mejorar notablemente la experiencia de uso. No se trata sólo de estética: una pantalla saturada provoca distracciones, ralentiza la búsqueda de archivos y da una sensación de caos que no ayuda en jornadas ya de por sí exigentes.

Windows permite personalizar iconos esenciales como Este equipo, Papelera de reciclaje, Red o Archivos del usuario, e incluso recomienda revisar la opción que permite a los temas modificar estos iconos. Sólo se necesita hacer clic con el botón derecho en una zona vacía del escritorio, entrar en ‘Ver’ y desactivar ‘Mostrar iconos del escritorio’. Para revertirlo, basta hacer el recorrido contrario. En caso de necesitar acceder al contenido del escritorio mientras los iconos están ocultos, basta con abrir Explorador de archivos y seleccionar la carpeta Escritorio.

Este tipo de configuraciones, aunque puedan parecer secundarias, marcan la diferencia cuando se trabaja muchas horas frente al PC. Hay usuarios que incluso adaptan el tamaño de los iconos —grandes, medianos o pequeños— para mejorar la visibilidad o hacer que quepan más elementos. Microsoft también señala un truco práctico: mantener pulsado Ctrl y mover la rueda del ratón para cambiar el tamaño al instante.

Ocultar los iconos del escritorio no sólo sirve para que nadie vea las aplicaciones instaladas. También se usa en presentaciones para proyectar una imagen más profesional, o cuando se desea trabajar sin estímulos visuales que interrumpan la concentración.

El consejo de Javi Ponce funciona porque resuelve una necesidad en la que pocos han caído, y lo hace de manera instantánea, sin florituras. Nada sofisticado, nada que configurar durante minutos: un clic, una casilla desactivada y, literalmente, “desaparecen por completo” todos los iconos. Un simple gesto que mejora la privacidad y la sensación de orden.

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