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La desconexión imposible: por qué incluso sin redes seguimos pegados al móvil

Desconexión

Un estudio con jóvenes que abandonaron Instagram, TikTok, Snapchat, Facebook y X durante una semana revela que aunque el uso de redes disminuye, la conexión con el teléfono se mantiene casi intacta

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La desconexión imposible: por qué incluso sin redes seguimos pegados al móvil

La desconexión imposible: por qué incluso sin redes seguimos pegados al móvil

SEMG / Europa Press

Hoy es prácticamente imposible caminar por la calle, esperar en la parada del bus o incluso sentarse en una plaza sin ver a alguien con un teléfono en la mano. El móvil se ha convertido en una extensión de nuestra vida diaria, y con él llega la exposición constante a aplicaciones que captan nuestra atención casi sin que nos demos cuenta. La adicción a la pantalla, sobre todo entre los jóvenes, no deja de crecer, y con ella aumenta la preocupación por los efectos que las redes sociales pueden tener en la salud mental.

No obstante, si creíamos que la culpa de esta dependencia era únicamente de plataformas como Instagram, TikTok o Facebook, quizás estábamos equivocados. Un reciente estudio demuestra que incluso dejando estas redes por completo, los jóvenes no dejan de estar pegados al móvil; solo cambian la manera de usarlo. Lo que el detox digital sí puede ofrecer, sin embargo, son mejoras en la salud mental, aunque no siempre de la manera que imaginamos.

El estudio

El experimento del detox digital

Un grupo de investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston, dirigido por los doctores Elombe Calvert y John Torous, junto a colaboradores de la Universidad de Bath, llevó a cabo un estudio publicado en JAMA Network Open. Su objetivo era entender qué sucede cuando los jóvenes adultos dejan de usar redes sociales populares durante una semana, y si esto influye en su tiempo total frente a la pantalla y en su salud mental.

Para ello, reclutaron a 295 participantes de entre 18 y 24 años que voluntariamente dejaron de usar Instagram, TikTok, Snapchat, Facebook y X por siete días. Los investigadores monitorearon el uso del móvil de manera objetiva, mediante sensores y aplicaciones, en lugar de depender de los autoinformes, lo que permitió registrar exactamente cómo se comportaban los jóvenes frente a la pantalla.

La desconexión imposible: por qué incluso sin redes seguimos pegados al móvil
La desconexión imposible: por qué incluso sin redes seguimos pegados al móvilClarín

Reducción de redes, pero no de pantalla total

Durante la semana de detox, los jóvenes lograron reducir significativamente su uso de redes sociales: de 1,9 horas diarias a 0,5 horas, un ahorro aproximado de 9 horas semanales. Sin embargo, el tiempo total frente al móvil se mantuvo prácticamente igual, aumentando apenas 15 segundos diarios, lo que demuestra que los participantes simplemente reemplazaron las redes por otras actividades en el teléfono, como mensajería, juegos o streaming.

No todas las aplicaciones fueron igual de difíciles de abandonar. Instagram y Snapchat mostraron la menor adherencia, con un 68% y 49% de participantes que continuaron accediendo a ellas, mientras que TikTok, Facebook y X fueron más fáciles de evitar, con tasas de cumplimiento de hasta 82%. Esto evidencia cómo ciertas redes ejercen una atracción particular, sobre todo aquellas que fomentan la comunicación directa con amigos.

Reducción de redes, pero no de pantalla total
Reducción de redes, pero no de pantalla totalTerceros

Salud mental y bienestar

A pesar de que la rutina diaria cambió poco, los jóvenes experimentaron mejoras significativas en su salud mental: los síntomas de depresión disminuyeron un 25%, la ansiedad cayó un 16% y los problemas de insomnio bajaron un 14% durante la semana de detox. La sensación de soledad, sin embargo, no mejoró, lo que muestra que las redes sociales siguen siendo importantes para mantener conexiones sociales.

Además, los investigadores también encontraron que no basta con medir cuántas horas se pasa en el móvil; lo que realmente importa es la manera en que se interactúa con las redes. Actitudes como compararse con otros o sentir adicción a estas plataformas predicen mucho mejor problemas de ansiedad y depresión que el simple conteo de tiempo frente a la pantalla.

En resumen, los hallazgos demuestran que un detox digital no garantiza automáticamente más tiempo al aire libre o más socialización presencial. Lo que sí cambia es la forma en que los jóvenes usan la tecnología, adoptando patrones más saludables, lo que se traduce en mejoras para su bienestar mental, más allá de las horas de pantalla.

En pocas palabras, dejar Instagram, TikTok y otras redes puede mejorar la salud mental, pero no garantiza menos tiempo frente a la pantalla ni cambios drásticos en la rutina diaria. La clave, como decimos, está en aprender a utilizar la tecnología de forma consciente, en lugar de simplemente eliminar aplicaciones.

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