
La navaja suiza
FUTUROS IMPERFECTOS
La navaja suiza es lo más parecido a la UE, tiene muchas posibilidades, pero resulta un problema ir con ella por el mundo. En un mismo artilugio, uno dispone de cuchillo, destornilladores, tijera, lima, abrelatas y abrebotellas. El problema es que no puede subirse al avión con ella, tiene que dar explicaciones cuando pasa por un arco de seguridad y puede que se la incaute la policía en un registro en la calle. También la UE nos facilita nuestra vida y nos protege, pero no tenemos la certeza de que la autoridad (Estados Unidos) respete nuestro sistema de libertades y nuestra seguridad.

Lo acabamos de ver en los últimos días: el secretario de Estado de Donald Trump, Marco Rubio, se ha dirigido a los europeos en la Conferencia de Seguridad de Munich con un tono moderado y unas formas suaves, distintas a las que empleó hace un año el vicepresidente J.D. Vance, que estuvo grosero y maleducado. Pero en el fondo su discurso era el mismo, insistiendo en que la civilización europea está amenazada, que el culto climático es un error y que debe seguir la pauta trumpista en materia militar.
La UE se parece al artilugio helvético: es multiusos, pero nos la pueden incautar
Al menos, Rubio tiene la cultura diplomática, hasta el punto de que se declaró “hijo de Europa”, no dijo que la UE está acabada, como manifestó Trump, o que el mayor riesgo para Europa no viene del exterior, sino de sus propias políticas internas, como defendió Vance. Ninguno de los tres políticos se refirió a la amenaza rusa, a pesar de que la guerra de Ucrania está en sus puertas y, en cambio, mostraron su apoyo con palabras y hechos a los partidos populistas. Rubio dejó Munich para visitar a Viktor Orbán en Hungría y a Robert Fico en Eslovaquia, líderes euroescépticos, críticos de las instituciones comunitarias y partidarios de la democracia iliberal.
El problema es que los mandatarios europeos están divididos sobre cómo actuar con los Estados Unidos de Trump, si con servilismo (Keir Starmer o Giorgia Meloni) o con decisión (Emmanuel Macron o Friedrich Merz). Ni siquiera se ponen de acuerdo en si Rubio les alabó o riñó con buenas palabras. Con todo, parece que se impone una UE con varias velocidades, lo que algunos llaman una integración a la carta, aunque el menú no ofrece grandes alegrías.
