La difícil salida del túnel
El accidente de Gelida y las continuas incidencias en el servicio han dejado en evidencia el pésimo funcionamiento de la red de Rodalies, consecuencia de décadas de falta de inversión en la modernización y en el mantenimiento de las infraestructuras. La línea que discurre junto al mar por las costas del Garraf constituye un ejemplo palmario de una situación que requerirá mucho tiempo, muchos esfuerzos económicos de las administraciones competentes y una sobredosis –una más– de paciencia por parte de los sufridos usuarios. En breve se llevarán a cabo unas obras con carácter urgente que serán solo un pequeño anticipo de otras mucho más molestas, largas y costosas, que incluirán la perforación de una nueva galería adaptada a los actuales estándares de seguridad requeridos. Estos trabajos, sin duda necesarios, según apuntan los técnicos podrían durar tres o cuatro años. En estas condiciones se hace más exigible que nunca actuar con la máxima celeridad posible y, sobre todo, establecer un plan de transporte alternativo eficaz.