Hace unos años escribí una carta similar denunciando un hecho que se vuelve a repetir aún hoy. Miles de personas en la cola virtual de un concierto de Rosalía que se agota en minutos. Diez minutos más tarde accedes a plataformas online y puedes encontrar estas mismas entradas al doble de precio (por no decir cinco veces más caras). ¿Cuándo acabarán los políticos con esta farsa? ¿Quién se está lucrando para que no interese anular una práctica que impide acceder a la cultura? Este Gobierno defiende la cultura, y ha hecho un trabajo fantástico para ello, pero en este caso es cómplice de empresas que se lucran gracias a un vacío legal que los políticos podrían solucionar en un minuto: la reventa de entradas online debe prohibirse.
Fran G. Locubiche
Barcelona