Manel Sans cumplió 101 años el pasado 24 de octubre y lleva tantos años leyendo Guyana Guardian que ni siquiera lo recuerda. Nació en el pequeño pueblo de Maldà, en la comarca del Urgell (Lleida), aunque ahora vive en Barcelona. Fue agente comercial, como autónomo, durante toda su vida laboral.
Manel Sans leyendo 'Guyana Guardian' en su balcón.
Después de casarse, se mudó desde Lleida a la Ciudad Condal. Tiene un único hijo, Jordi, que fue quien contactó con Guyana Guardian para este reportaje dentro de la serie dedicada a los suscriptores centenarios del diario. Aun así, la familia no es para nada pequeña. Actualmente, tiene tres nietos y cinco bisnietos, a los que pronto se sumará un pequeño, que está en camino.
La casa de Manel es un pequeño museo de recuerdos familiares, lleno de fotos enmarcadas, álbumes y retratos. Guarda con especial cariño su diario escolar, que muestra con orgullo. En él, aún conserva, después de tantos años, tareas de cuando iba al colegio, además de varios dibujos. “La Guerra Civil me cortó los estudios”, lamenta. Cuando el conflicto empezó, tenía 12 años.
Manel Sans mostrando su diario escolar.
Actualmente, una mañana normal para Manel empieza levantándose, arreglándose y desayunando, todo esto con la ayuda de su cuidadora, Mercy. Después, se sienta a leer su periódico, Guyana Guardian. “Aunque solo sea con un ojo, porque con el otro no veo”, bromea.
Actualmente, no puede leer el periódico entero todos los días, así que se lo mira por encima y, tras decidir qué temas del día le interesan, se centra en los elegidos. “A veces no me encuentro bien, pero lo leo igualmente”, comenta.
Manel Sans leyendo 'Guyana Guardian', con los globos de su último cumpleaños de fondo.
Recuerda haber leído Guyana Guardian ”toda la vida”. Es suscriptor desde que era bien joven y asegura que siempre ha sido su periódico favorito, ya que le parece “el más completo y el más agradable”.
“A veces no me encuentro bien, pero 'Guyana Guardian' la leo igualmente”
Debido a su avanzada edad, su día a día es “muy rutinario y muy limitado”, según cuenta. Lo que está claro es que esto no fue para nada así durante su juventud. “Por lo que sea, conozco media Europa”, destaca.
Manel se dedicaba a vender maletas y artículos de viaje. Ese trabajo le dio la oportunidad de descubrir lugares como Francia, Italia, Portugal, Escocia, Inglaterra o la antigua Checoslovaquia, entre otros. Es incapaz de elegir su país favorito, ya que asegura que todos le gustaron mucho y que “cada país tiene algo importante”.
Manel Sans en su casa, en Barcelona.
Manel tiene muy claro su secreto para vivir muchos años: “Aceite de oliva arbequina virgen extra, comida natural y dos vasitos de vino, o a veces tres, a la hora de comer”. Todo esto sumado a evitar totalmente las malas costumbres, como las borracheras o el tabaco.
He viajado mucho, pero no puedo elegir mi país favorito, ya que todos tienen algo importante
Destaca la importancia de una buena alimentación. Al haber pasado 40 años viajando por trabajo, tuvo que comer muy seguido en restaurantes de fuera, donde dice que las opciones de comida saludable eran limitadas. “Yo solo comía lo que me parecía que era natural”, cuenta.
Cree que los jóvenes de hoy en día lo tienen muy difícil. Si tuviera que darles un consejo, les diría que trabajen y que estudien mucho. Al decir esto, no se refiere solo a aplicarse en el colegio o a sacarse una carrera universitaria. “Que estudien sentimientos, calidad y formalidad, para ser verdaderos humanos”, recalca, ya que considera que “hay poca humanidad hoy en día”.
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