Aliança Catalana, la nueva frontera

El escenario político

Los partidos redefinen su estrategia frente a la formación de Sílvia Orriols ante el empuje que le dan los sondeos

Pleno del Parlamento de Cataluña donde se celebra la segunda jornada del debate de política general, el segundo de Salvador Illa como presidente catalán, y que inaugura el pleno con un discurso en el que prevé poner el acento en cuestiones como el liderazgo económico, los servicios públicos y la vivienda.

La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, durante el último debate de política general en el Parlament de Catalunya

Ana Jiménez

El último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) pronostica un empate técnico entre Junts y Aliança en el tercer puesto con entre 19 y 20 escaños. La respuesta posconvergente fue criticar la muestra del sondeo y decir que había sesgo. Pero el crecimiento de la formación xenófoba, que tiene ahora dos escaños, se va consolidando como una tendencia.

El pecado original, señalan algunos, estuvo en permitir que Orriols llegara a la alcaldía de Ripoll en el 2023. Otros ven el problema en la reforma exprés del reglamento del Parlament del 2024 para que no coincidiera con la CUP en el grupo mixto. El resultado: más recursos y visibilidad para Aliança. En ese cambio todos tienen parte de culpa. Los de Orriols admiten en privado que les beneficia como también lo hace el cordón sanitario, al que desean una larga vida. Además, al inicio de la legislatura, tras recibir asesoramiento legal, se decidió desde la Mesa y la presidencia de la Cámara cambiar la doctrina previa, evitar riñas con Aliança –y con Vox– y no interrumpir por sistema para evitar que se victimizaran y no rozar lo ilegal.

¿Qué hacer con la irrupción de la extrema derecha independentista? Así lo afrontan los partidos.

Junts

Más confrontación

La estrategia inicial de Junts, el principal damnificado por el ascenso de Orriols, fue obviar su existencia y repetir que los problemas complejos, como el de la inmigración, por ejemplo, no tienen soluciones fáciles. Sin embargo, en estas últimas semanas, el cuerpo a cuerpo y la confrontación han ido a más tanto en las redes –donde los de Orriols se mueven como pez en el agua– como en los discursos de los posconvergentes, que acusan a Aliança de impugnar el axioma “Un sol poble” de Jordi Pujol al ser excluyentes. Esta semana, sin ir más lejos, reprobaron a Orriols por no acudir por sistema a las reuniones de las comisiones del Parlament y por su apuesta –luego rectificada– de suprimir la pensión de jubilación y que cada cual se autogestione el retiro. Esta estrategia de choque irá in crescendo.

JxCat alerta contra propuestas excluyentes y pide que no haya cálculos de los demás para perjudicarles

La formación de Carles Puigdemont, aunque suscribió el cordón sanitario contra Orriols, también advierte a otras fuerzas como el PSC o ERC que los cálculos y lo que, a su juicio, supone potenciar a Aliança para perjudicar a Junts perjudica a toda Catalunya.

En el flanco municipal, la apuesta de los posconvergentes es nombrar pronto a los candidatos y construir candidaturas municipales fuertes para que la formación de Orriols no arraigue. Con todo, no está claro aún si habrá una directriz que impida a los dirigentes locales de JxCat pactar con Aliança en el 2027. “Un pacto no puede ser a costa de cualquier cosa. En Junts tenemos unos principios políticos a los que no pensamos renunciar. La idea de que Catalunya es un solo pueblo y el respeto a los derechos y libertades fundamentales son la base de cualquier acuerdo político”, resumió Jordi Turull.

A su vez, el expresident Artur Mas, encuadrado en el espacio aunque sin carnet de militante, lanzó esta semana un aviso: “Hay que reaccionar”. Apuntó que no cree que funcionen los cordones sanitarios porque “victimizan” a estos partidos y llamó a “confrontar democráticamente” con las fuerzas de extrema derecha y de extrema izquierda para “minimizar” su crecimiento. “No los puedes ignorar de entrada. No tienes que pactar, tienes que confrontar democráticamente”, aseveró.

PSC

Un “combate frontal”

El Govern y el PSC apuestan por el “combate frontal” contra los discursos de odio, pero son conscientes de que la pujanza de Aliança les beneficia porque reduce las expectativas del independen­tismo, en particular, las de Junts.

La formación de Orriols representa el ala más radical del secesionismo, pero su discurso islamófobo también consigue atraer a votantes de formaciones no independentistas, pero apenas del PSC. Orriols absorbe electores de Junts (21%), Vox (9%), ERC (7%) y del PP (5%), pero solo un 3% de los socialistas. Así se explica que el president Illa no dude en entrar al choque con Orriols en el Parlament y en renegar de cualquier pacto con su partido, lo que le ha valido las críticas de Junts por considerar que el jefe del Govern aviva el fuego ultra.

Las réplicas de Illa a Orriols buscan cuestionar su humanidad. “O se está con los valores humanos o con el racismo. No valen excusas”, señalaba al inicio de su mandato. Pero en su partido hay quien le aconseja enfocar el combate en la polémica gestión de Orriols en Ripoll para evidenciar que, como Vox, se lleva mal con el poder institucional.

ERC

Disputar marcos “ganadores”

Poco antes de la publicación del CEO, Esquerra protagonizó su primer choque con Aliança. Hasta entonces, se la ignoraba. Pero hace unos meses trazaron una estrategia para entrar en disputa, si bien no quieren una confrontación continua porque sería “darle más protagonismo”. En la dirección están convencidos de que poner el foco en los datos no permitirá “surfear la ola reaccionaria”.

Desde la órbita republicana creen que fuerzas como la de Orriols crecen apelando a las emociones. Se centran en combatirla desde los marcos en los que sostienen que flaquea y en los que se ven “ganadores”: el eje social, donde creen que AC se muestra como “fuerte contra los débiles y cobarde contra los poderosos”; y el nacional, en el que su porcentaje de votantes independentistas no es muy alto y en el que ven “incomprensible” que compartan ideas con Vox, que querría que Catalunya “no existiera”.

En ERC tienen claro que habrá que “lidiar” con Aliança como un actor político que puede ser relevante en un futuro próximo, pero sin tener relación ni pactos con ellos. Serán “prudentes” en la forma de actuar, que pivotará sobre la idea de “ponerlos en contradicción”: “Aprovechan las debilidades y el malestar que genera el modelo económico, pero no tienen propuestas para cambiarlo. ¿Qué piensan de la vivienda? Su respuesta siempre es islamismo”, explican fuentes del partido.

Comuns y la CUP comparten que la crisis residencial es “gasolina” para la extrema derecha y opinan que es una cuestión que si se soluciona frenará a AC y Vox.

PP

Lejos de la pugna del “soberanismo de derechas”

La frontera entre ambas formaciones es estrecha, y por tanto el PP no va a modificar estrategias con un partido al que no aplica –como a ninguno– el cordón sanitario. El endurecimiento del discurso migratorio del PP ha llegado sobre todo ante la sombra del crecimiento de Vox.

Además, es conocido el abismo en la cuestión “nacional”, y los populares leen el crecimiento previsto de Orriols en las encuestas como un fenómeno de sustitución del liderazgo del soberanismo de derechas. Si bien los populares entienden que siempre hay una pequeña transferencia de votos con los demás, indican que no es esencial y la circunscriben sobre todo a las encuestas. Los populares consideran así que el foco del debate está en el independentismo de derechas y que Orriols reemplazará a Puigdemont como referente de una Catalunya intensamente identitaria e indignada.

Vox

La inmigración, disputa y enlace

La frontera entre la extrema derecha españolista y la independentista existe y tiene un discurso de doble lectura. Para Vox, la llegada de Aliança ha ayudado a centrar su mensaje en contra de las políticas migratorias del Gobierno y ha normalizado el debate. Pero supone también un marco de disputa electoral a futuro, atenuada por las grandes diferencias en las políticas identitarias. Creen que la fuga de votos hacia Orriols está en Junts.

Vox tiene un nuevo competidor en el discurso migratorio, pero celebra que haya más voces alineadas

El resultado de las encuestas, señalan, refleja la situación de Catalunya, donde entienden que las políticas del PSC y el independentismo han generado inseguridad e inmigración masiva. Para ellos, lo fundamental es que la sociedad catalana y española están cambiando con la “inmigración masiva” como preocupación común.

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