Sumar se resetea para volver a empezar
Alianzas
Comuns, Más Madrid, IU y Movimiento Sumar escenifican una nueva etapa con liderazgo compartido para plantar cara a la ultraderecha

Maestre, Hernández, Maíllo, García y Urtasun saludan a los asistentes al acto

Sumar se ha reseteado este sábado para volver a empezar. O, al menos, así lo han querido presentar las cuatro fuerzas que sostienen la alianza en el Gobierno —Comuns, Más Madrid, Izquierda Unida y Movimiento Sumar— en un acto que ha desbordado todas las previsiones y que ha servido para escenificar un “punto y seguido” tras dos años de tensiones, aprendizajes y desgaste. Sobre todo desgaste.
Los promotores no han querido hablar de ruptura ni de enmienda a la totalidad con el Sumar conocido hasta ahora y que, con sus 31 escaños, fue clave para revalidar el Gobierno de coalición con el PSOE en 2023. “No es un borrón y cuenta nueva”, han insistido en varias ocasiones. Pero lo cierto es que, aunque aún falta tiempo para conocer las siglas y los liderazgos sobre los que se vertebrará esta alianza, la semilla plantada apunta a crecer de espaldas a una dinámica que reconocen fallida y que ha erosionado su implantación territorial y su credibilidad como proyecto plural. Dejando atrás la concentración de la iniciativa política y la representación pública que reposaba en el partido matriz de Díaz.
El termómetro de ese intento de relanzamiento ha estado en la calle. Las más de 400 localidades del Círculo de Bellas Artes de Madrid se han agotado con creces. Ni siquiera la sala de cine adyacente habilitada para seguir el acto por streaming ha sido suficiente. Cientos de personas se han quedado sin poder escuchar a la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García; al coordinador federal de IU, Antonio Maíllo; al ministro de Cultura y dirigente de los Comuns, Ernest Urtasun; y a la coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández, en una cola que ha serpenteado durante unos 600 metros acercándose a la Puerta del Sol.
Los cuatro ponentes, de hecho, han salido a disculparse. La expectación ha sorprendido incluso a los organizadores, que hace apenas unos días no contaban con semejante respuesta. En el espacio reconocen que el acto celebrado el miércoles por Gabriel Rufián (ERC) y Emilio Delgado (Más Madrid) ha agitado el avispero. Aunque algunas fuerzas han marcado distancias con aquella cita, pocas fuentes plurinacionales niegan que les ha servido para reenganchar a una militancia desmovilizada.

Arropados por cargos públicos, cuadros territoriales y referentes sociales en una escenografía coral, pensada para subrayar que el liderazgo quiere ser compartido, los intervinientes han abordado desde sus particularidades un objetivo coincidente. El de relanzarse “sin renunciar a nada” y sin ponerse límites.
Hernández ha subrayado que “es posible que nos entendamos las izquierdas federales, confederales, soberanistas”. Ha defendido que, lejos de resignarse a ser “la izquierda a la izquierda del PSOE”, hay que aspirar a ser “la izquierda a secas”, y ha fijado como horizonte disputar la hegemonía a un socio de Gobierno al que han considerado poco audaz en la ampliación de derechos sociales, especialmente ante el empuje de la extrema derecha.
La advertencia no se ha quedado en abstracto. Los intervinientes han lanzado dardos directos contra Donald Trump, Javier Milei e Isabel Díza Ayuso, a quienes han situado como referentes de una extrema derecha global que, a su juicio, ha encontrado también sucursal en España.

Urtasun ha enfocado la lucha contra la ultraderecha desde la acción de Gobierno, marcando distancia con los discursos puramente identitarios o culturales y reivindicando la gestión como terreno central de la disputa política. Ha puesto el foco en la vivienda y en el escudo social como cimientos de un proyecto que reconecte con la mayoría social, en una enmienda implícita a quienes dentro y fuera del espacio han acusado a Sumar de haber perdido perfil propio en el Ejecutivo.
Maíllo, por su parte, ha pedido a los asistentes que sepan entender el “momento histórico” y “gestionar la realidad sin melancolía” para diseñar “una respuesta acertada”. El líder de IU ha apelado así a superar las inercias del pasado y las nostalgias del ciclo iniciado en 2014, asumiendo que el espacio ya no puede vivir de la épica fundacional sino de su capacidad de tejer alianzas amplias y estables. Su intervención ha funcionado como recordatorio de que el relanzamiento no será un gesto simbólico, sino un proceso que exigirá disciplina interna y cesiones mutuas.
García ha optado por un tono más combativo y emocional. “Sacudámonos el pesimismo. Basta de lecturas derrotistas. No somos una taza de Míster Wonderful, pero tampoco le vamos a hacer el caldo gordo a la extrema derecha”, ha dicho la ministra de Sanidad. La líder de Más Madrid ha intentado marcar un punto intermedio entre el optimismo ingenuo y el catastrofismo paralizante, consciente de que buena parte del desgaste del espacio ha tenido que ver con una narrativa de repliegue constante.
La gran ausencia ha sido la de Yolanda Díaz, que ha optado por mantenerse en un segundo plano para no interferir en el debate sobre los liderazgos. Su figura, sin embargo, ha sobrevolado el auditorio en varias alusiones de agradecimiento y reconocimiento. Al igual que ha habido llamadas a Podemos, que esta semana ha vuelto a renunciar a diluir sus siglas en ningún proyecto de concentración.
Con todo ello, Sumar demuestra que no quiere empezar de cero y que prefiere corregirse sobre la marcha. Falta por ver si esta vez la dirección coral logra sostener el impulso más allá del entusiasmo de una sala desbordada.
