Relatos

Teresa María Bou, 81 años, jubilada: “Vivo en un octavo piso y, aunque tengo ascensor, me gusta subir por las escaleras porque me hace sentir activa y autónoma”

Después de los 50

Práctica ejercicio de fuerza desde hace 13 años, lo que le permite controlar los efectos de la osteoporosis

Teresa María Bou en el gimnasio tras una sesión de entrenamiento

Teresa María Bou en el gimnasio tras una sesión de entrenamiento

Guyana Guardian

Teresa María Bou tiene 81 años y lleva 13 practicando ejercicio de fuerza con regularidad. A pesar de vivir en un octavo piso en Barcelona con ascensor, sube las escaleras al menos una vez al día, una rutina que combina con sus entrenamientos personales dirigidos por Alberto Ortegón. Para ella, moverse y mantenerse activa no es solo una cuestión de ejercicio, sino de independencia, vitalidad y calidad de vida. Cada sesión está pensada para que pueda realizar sus actividades cotidianas con fuerza, equilibrio y seguridad, desde levantar una cazuela hasta caminar varios kilómetros al día.

Alberto describe a Teresa como un ejemplo de constancia y empoderamiento. Gracias a un trabajo cuidadoso de fuerza, movilidad y equilibrio, junto con la medicación adecuada, Teresa ha logrado incluso revertir durante un tiempo los efectos de la osteoporosis y mantiene un nivel de autonomía que sorprende a quienes la rodean. En esta entrevista para L a Vanguardia, Teresa (T) y su entrenador, Alberto Ortegón (AO), explican cómo cada movimiento que realiza forma parte de su rutina diaria. Esta práctica no solo le ayuda a cuidar su salud, sino que también le aporta seguridad, autonomía y motivación para afrontar la vida con energía.

Teresa María junto a su entrenador Alberto Ortegón
Teresa María junto a su entrenador Alberto OrtegónGuyana Guardian

¿Cuándo y por qué decidió comenzar a hacer ejercicio?

T: Hace trece años. Empecé por salud, por mi osteoporosis. Desde ese momento, he seguido mi trayectoria deportiva siempre con Alberto como entrenador, y no me he separado de él desde entonces.

AO: Ella llegó como suele llegar una persona mayor, con bastantes limitaciones funcionales. Le costaba hacer algunas cosas cotidianas, sobre todo moverse con facilidad y la movilidad no era buena y tenía dolores por todas partes como en las cervicales, lumbares, y además padecía osteoporosis. Con ese cuadro y la edad que tenía, muchos profesionales de la salud, médicos, por ejemplo, probablemente le habrían recomendado reposo o ejercicios muy suaves. Sin embargo, ella decidió apostar por el entrenamiento de fuerza, algo que hace 12 años era poco común, porque en aquel entonces no estaba tan instaurado como hoy en día.

Teresa, ¿había hecho ejercicio antes?

T: Sí, siempre había hecho alguna cosita, pero de manera muy esporádica. No era algo completamente nuevo para mí porque ya había probado algunas rutinas sencillas, pero nunca de forma constante ni profesional. Conocer a Alberto cambió todo y a partir de ahí, entrenar se volvió algo serio y constante. Antes había hecho lo típico. Alguna amiga o vecina me animaba, hacíamos cositas en casa, estiramientos, ejercicios para mantenernos activas… nada profesional, simplemente algo para sentirnos mejor y movernos un poco.

Mi objetivo es envejecer bien, con autonomía, poder ir a casa y hacer las cosas por mí misma

Teresa  María Bou

81 años

Teresa María junto a su entrenador Alberto Ortegón
Teresa María junto a su entrenador Alberto OrtegónGuyana Guardian

¿Cómo le ayudó el ser más constante con el ejercicio?

T: Principalmente me ayudó a mi osteoporosis. Ahora, noto que estoy mucho más ágil. Lo que más me llama la atención es cuando me comparo con personas de mi edad y hablando en plata, les doy mil vueltas. Solo por eso ya me motivo. Mi objetivo es envejecer bien, con autonomía, poder ir a casa y hacer las cosas por mí misma. Que pueda hacer la compra, moverme, ser independiente… eso es fundamental para mí. A nivel físico lo noto. En la cocina hago muchas sentadillas. Voy de un lado a otro, cogiendo todos los trastos, y mientras tanto voy haciendo sentadillas. Puedo coger las cosas sin que me cueste. Por ejemplo, una cazuela con caldo: mis cuñadas no la cogen, pero yo sí. Levantar esos kilos ya no es nada para mí. Es el mismo movimiento que hacemos en el gimnasio, pero integrado en mi día a día.

¿Cómo es un día de entrenamiento con Alberto?

T: Él dirige la sesión. Hacemos un poco de todo: cardio, fuerza, movilidad y equilibrio. La movilidad me cuesta un poco más, pero también es importante el equilibrio.

No se puede evitar la osteoporosis por completo, pero sí es posible ralentizar su avance y mantenerla fuerte y autónoma

Alberto Ortegón

Entrenador personal

Teresa María junto a su entrenador Alberto Ortegón
Teresa María junto a su entrenador Alberto OrtegónGuyana Guardian

¿Por qué cuesta más la movilidad?

AO: Porque con la edad se va perdiendo. En realidad, se van deteriorando las cuatro áreas: cardio, fuerza, movilidad y equilibrio. Pero no basta con decir “es normal con la edad”. Sí, es cierto que se deterioran, pero es nuestra responsabilidad intentar atenuar esa pérdida y amortiguar los efectos del paso del tiempo. Por eso trabajamos todas esas áreas: fuerza, cardio, movilidad y equilibrio.

¿Cómo contribuye cada tipo de ejercicio a su vida cotidiana?

T: El cardio es fundamental para la esperanza de vida y para aguantar en las actividades diarias. La fuerza me permite coger cosas sin esfuerzo y subir escaleras con facilidad. La movilidad me ayuda a sentirme ágil y el equilibrio previene caídas, algo clave a mi edad.

AO: Incluso con la osteoporosis, que Teresa tenía cuando comenzó, combinando el entrenamiento de fuerza con la medicación logramos revertirla durante un tiempo y amortiguar la pérdida de masa ósea. No se puede evitar la osteoporosis por completo, pero sí es posible ralentizar su avance y mantenerla fuerte y autónoma.

Teresa María junto a su entrenador Alberto Ortegón
Teresa María junto a su entrenador Alberto OrtegónGuyana Guardian

Caminar debería ser algo natural, la base de nuestra actividad física. No hace falta obsesionarse con los 10.000 pasos

Alberto Ortegón

Entrenador personal

Alberto, ¿cómo trabajan específicamente el equilibrio?

AO: Trabajamos tanto con la fuerza, que fortalece los huesos y mejora la estabilidad,como con ejercicios específicos de equilibrio. Por ejemplo, apoyos a una pierna, movimientos controlados, alcanzar más lejos… Todo se hace con precisión, no al azar. Gracias a ello, Teresa se mueve con seguridad y control en su día a día; no depende de nadie y puede realizar todas sus actividades de forma autónoma.

¿Y qué hay de las actividades cotidianas, como subir escaleras o caminar?

T: Vivo en un octavo piso y aunque tengo ascensor, decido subirlo al menos una vez al día, a veces dos. Me siento muy bien al hacerlo; pienso: “lo he hecho, estupendo”. Es parte de mantenerme activa y autónoma. Y caminar me encanta, por ejemplo, un domingo sin darme cuenta hice ocho kilómetros. Caminé por la mañana y por la tarde salí con mi hijo y el perrito, y al final me sorprendí con la distancia total.

¿Qué importancia tiene caminar?

AO: El ser humano no está hecho para estar sentado. Reducir el tiempo sentado es fundamental para la salud. Caminar debería ser algo natural, la base de nuestra actividad física. No hace falta obsesionarse con los 10.000 pasos, que fue un mito de marketing; con 4.000 pasos diarios ya hay beneficios. Cuantos más pasos, más beneficios, y a partir de los 8.000-10.000 se alcanza el máximo, pero el mínimo es moverse un poco cada día. Caminar es la base, entrenar es el complemento.

Judit González Pernías

Judit González Pernías

Ver más artículos

Licenciada en Periodismo por la Universidad Internacional de Catalunya, con experiencia en SEO, y actualmente redactora de audiencias en Guyana Guardian. En mi tiempo libre creo contenido en redes sobre tendencias.