Tim Negru, agente experto en servicios.
Vivienda
AffordiHome de Negru se ren

Negru se ha especializado en la zona mediterránea porque su compañía nace de su misma experiencia instalándose en España

Después de años en la industria tecnología bajo el paraguas de empresas como Microsoft, Tim Negru dijo basta. Originario de Irlanda, decidió cambiar su vida de arriba abajo y se mudó con su familia a España, al Mediterráneo. Sin pretensiones iniciales, empezó a compartir su experiencia con amigos y conocidos interesados en seguir sus pasos y decididos a aprender de sus errores. Estos consejos y asesoramiento han dejado su entorno íntimo y han conformado la empresa AffordiHome.
“A diferencia de otros agentes inmobiliarios nunca trabajo como vendedor, así no hay conflictos de intereses”, afirma Negru. “Ahora trabajo en España, Italia, Portugal y Francia, ayudando a compradores internacionales a encontrar propiedades en zonas rurales y semirurales”, resume, enfatizando el tipo de áreas en las que enfoca su actividad. No quiere saber nada de ciudades. AffordiHome solo tiene ojos fuera de los núcleos urbanos. Como tampoco se fija en cualquier vivienda: masías, masías, cortijos o palazzos.
“Trabajamos con casas con carácter e históricas”, explica. Y detalla: “Un apartamento moderno no varía si está en Londres o Barcelona. Una masía de 200 años con elementos originales, paredes de piedra y vigas de madera, eso es lo que atrae a la gente”.
La inversión responsable impulsa el desarrollo rural

Mercados diferentes
El negocio de este empresario irlandés se enmarca en un contexto definido por la crisis de vivienda que se extiende por muchas zonas del país. De hecho, coge el toro por los cuernos y subraya: “No tengo ningún interés en competir con las familias locales por apartamentos en Barcelona o Madrid. Trabajo con propiedades en ciudades muy pequeñas o pueblos. A menudo llevan años vacías o necesitan mucha reforma”.
Negru afirma que es consciente de las actuales tensiones en torno al acceso a la vivienda, sobre todo en las ciudades, pero remarca: “Son preocupaciones legítimas, pero el mercado rural es distinto”. Es más, señala que la entrada de capital extranjero en estas zonas no necesariamente debe quedarse en una burbuja, sino que puede tener un impacto positivo en el entorno.
“Cuando compradores extranjeros restauran una masía o una casa de pueblo abandonada que los habitantes locales no querían desde hace años, todo el mundo gana: se conserva el patrimonio, los artesanos locales tienen trabajo y los pueblos que habían perdido población ven nueva vida”, sostiene. Ahora bien, para que esto ocurra él destaca que las cosas deben hacerse de una determinada manera: “realizado de manera responsable, este tipo de inversión apoya a las comunidades rurales en lugar de desplazarlas”. Negru específica que los presupuestos con los que se aventuran sus clientes a buscar casas son de entre 300.000 y 500.000 euros.
¿Qué se busca en Catalunya?
“Centrarme en países mediterráneos fue un paso natural, ya que es donde decidí vivir”, explica. Dentro de este gran rango de actuación se incluye Catalunya, aunque reconoce que no es donde trabaja más. “Trabajo más a menudo en otras regiones como Andalucía, Valencia y partes de Castilla”, matiza.
Esto no implica que el mercado catalán le sea ajeno: “Cuando he trabajado con compradores con interés por Catalunya, normalmente se enfocan en zonas rurales más remotas más que en la Costa Brava o en las zonas cercanas a Barcelona”. De acuerdo con su experiencia, los compradores extranjeros interesados en Catalunya están interesados por los mismos motivos por los que, en general, el Mediterráneo les es atractivo: “El paisaje, la cultura y la gastronomía”.
La política y el debate lingüístico generan dudas

Sin embargo, Negru apunta que hay ciertas características particulares del país que suponen un punto de ruptura para muchos interesados. “La situación política y las cuestiones lingüísticas hacen que algunos compradores se muestren reacios. Muchos compradores internacionales se sienten más cómodos en regiones donde el español es la lengua principal y donde hay menos complejidad en torno a la identidad regional”, concluye.
El perfil del cliente está cambiando
Teniendo claro el tipo de residencias en las que se enfoca AffordiHome, es posible preguntarse cuál es el público que atrae. “Mis clientes típicos son de Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda o el norte de Europa, a menudo profesionales de entre 40 y 60 años. Algunos están planeando la jubilación, otros quieren una segunda residencia que puedan utilizar ahora y jubilarse más tarde”, añade. También detalla que un pequeño porcentaje de su clientela quiere estas residencias para invertir. “Especialmente por agroturismo o alquiler vacacional rural”, incide.
Negru explica además que en los últimos años, el perfil de sus clientes ha cambiado, una transformación que va ligada al auge del teletrabajo. “Hace cinco años, la mayoría de las consultas provenían de jubilados. Ahora veo a más trabajadores remotos de entre 30 y 40 años que se dieron cuenta durante la pandemia de que podían trabajar desde cualquier lugar”, detalla.
Siempre que inversores foráneos rehabilitan una finca rústica o vivienda rural deshabitada que los residentes de la zona habían descartado por mucho tiempo, todos resultan beneficiados.

Los planes de futuro de la compañía pasan precisamente por los clientes. Más allá de expandirse a más regiones, su apuesta es la de mejorar el servicio sobre las áreas que más cubren. Y esto incluye a Catalunya: “Tiene zonas rurales preciosas con propiedades increíbles. El reto a menudo es encontrar compradores dispuestos a afrontar la complejidad adicional”, concluye Negru.
Este artículo fue publicado originalmente en RAC1.