El caso de Luis Miguel y su esposa Estefanía conmocionó a la opinión pública después de que perdieran la custodia de su hijo durante diez meses por una sospecha de maltrato infantil. Servicios Sociales les retiró al pequeño tras una crisis convulsiva que sufrió mientras le daban el biberón. La pareja tuvo que enfrentarse a un largo proceso judicial para demostrar su inocencia y, finalmente, fueron absueltos en tres instancias.
“Nos avisaron de que habían activado el protocolo y nos lo quitaron de las manos”, explicó Luis Miguel en Y Ahora Sonsoles, recordando el momento en que los agentes se llevaron a su hijo. La familia no recibió ninguna oportunidad de defensa en ese momento. “Nos lo arrebataron sin opción a despedirnos, con la excusa de que tenían el coche en doble fila”, denunció.
La lucha por demostrar su inocencia
Un protocolo que les arrebató a su hijo
La sospecha de que el bebé sufría el “síndrome del bebé zarandeado” llevó a los servicios de protección de menores a tomar una decisión inmediata. Sin embargo, la familia demostró en los tribunales que la crisis convulsiva tenía otra explicación: “Pudimos demostrar que estuvo relacionado con el nacimiento por cesárea de nuestro bebé, que le generó un aneurisma”, detalló Luis Miguel. A pesar de haber quedado absueltos en el ámbito civil, administrativo y penal, lamenta que aún haya instituciones que lo siguen señalando como un maltratador.
La familia tardó casi un año en recuperar la custodia de su hijo tras ser acusada por error de maltrato infantil
Durante los diez meses en los que el niño estuvo bajo tutela del Estado, la pareja solo podía visitarlo una hora al día, siempre bajo la supervisión de personal de seguridad. “Nos trataban como si fuéramos delincuentes”, recordó el padre. Finalmente, la sentencia que les devolvía la custodia llegó, pero incluso entonces el proceso se demoró más de lo que establecía el juez: “Tardaron casi diez días en devolvernos a nuestro hijo cuando el juez decía que debía ser inmediato”.
Luis Miguel y Estefanía han decidido hacer público su caso para concienciar sobre los errores que pueden cometerse en estos protocolos y el impacto devastador que generan en las familias afectadas. “Me cuesta, porque no han tenido ni la decencia de decir un 'lo siento'”, aseguró. Aunque han intentado seguir adelante, reconocen que revivir esta experiencia sigue siendo doloroso: “Nos robaron diez meses con nuestro hijo que nadie nos va a devolver”.

