No es 'Tu cara me suena': el primer concurso que Manel Fuentes presentó, una competición de famosos sobre hielo que no convenció
Formato olvidado
La trayectoria del conductor catalán está marcada por grandes éxitos de audiencia, pero su debut en el entretenimiento puro del prime time supuso un reto que los espectadores no respaldaron

Manel Fuentes, en el plató de 'Tu cara me suena'.

Para aquellos que un sábado noche prefieren no salir hasta altas horas, siempre estará la opción de disfrutar de Atrapa un millón. El clásico concurso, que regresó a los fines de semana de Antena 3 con el arranque del nuevo año, vuelve a contar con la solvencia de Manel Fuentes como maestro de ceremonias. El periodista barcelonés, que se forjó en la ironía de Crónicas marcianas y la acidez de Caiga quien caiga, ha logrado mimetizarse con el formato de Gestmusic. Sin embargo, antes de convertirse en el rostro de los grandes talents de la televisión actual, Fuentes tuvo que enfrentarse a una superficie mucho más resbaladiza y compleja que un plató de televisión convencional.
Fue en el año 2006 cuando el presentador, que venía de triunfar con el 'late show' La noche... Con Fuentes y cía, decidió dar el salto al entretenimiento familiar de gran formato. En aquel entonces, la televisión española vivía una fiebre por ver a celebridades realizando actividades ajenas a su profesión. Siguiendo la estela del éxito de ¡Mira quién baila! En la cadena pública, Telecinco apostó por una variante más arriesgada: el patinaje artístico. Aquel proyecto se llamó El desafío bajo cero, una adaptación del británico Dancing on ice, donde doce famosos debían demostrar su equilibrio y elegancia sobre una pista de hielo real instalada en el plató más grande de Fuencarral.
“Mala leche” sobre el hielo
El ambicioso estreno de una disciplina olímpica con rostros populares
El programa se presentó como una de las grandes apuestas de la temporada, con la producción de Magnolia TV y el asesoramiento de la Federación Española de Deportes de Hielo. Durante la rueda de prensa previa al estreno, el 20 de julio de 2006, Manel dejó clara su postura ante el nuevo reto: “Yo no sé patinar ni tengo interés en aprender, solo quiero que El desafío bajo cero se convierta en algo más que un programa de entretenimiento”. El comunicador pretendía mantener su esencia periodística en un entorno de variedades, asegurando que intentaría sumar “más ironía, humor y un poco de mala leche” a la conducción de las galas nocturnas.

El elenco de concursantes mezclaba perfiles deportivos como la gimnasta Almudena Cid y el ciclista Peio Ruiz Cabestany con figuras del espectáculo como Beatriz Luengo, Kim Manning o Daniel Ducruet. Para evaluar sus piruetas, la cadena reunió a un jurado variopinto que incluía a la esquiadora Blanca Fernández Ochoa y al bailarín Antonio Canales, acompañados por la voz en off del mítico José Luis Uribarri. A pesar del despliegue técnico y humano, el formato nació con la presión de competir contra los especiales de patinaje que TVE también preparaba, generando una saturación prematura de la temática en la parrilla televisiva nacional de aquel otoño.
El 13 de septiembre de 2006, el programa echó a andar con la promesa de ofrecer coreografías elaboradas tras un intenso entrenamiento previo de los participantes. Sin embargo, las expectativas de la cadena no se cumplieron desde la primera noche. El debut registró un 19,2% de cuota de pantalla, una cifra que, aunque hoy parecería un éxito rotundo, en la época de los grandes liderazgos de Telecinco se situaba por debajo de la media de la cadena. El público no terminó de conectar con la frialdad de la pista ni con el tono que el presentador intentaba imprimir a una competición que exigía más espectacularidad que cinismo.

Reunión de urgencia
El final abrupto de una competición que terminó con Almudena Cid como ganadora
La preocupación en los despachos de Fuencarral fue inmediata tras el estreno. Según informaciones publicadas en septiembre de ese año por El Confidencial Digital, se produjo una reunión de urgencia entre directivos y la productora para intentar reconducir el espacio. En dicho encuentro se señalaron “graves defectos técnicos” relacionados con la escenografía y la iluminación, además de una supuesta dificultad para encajar el estilo de Fuentes en un formato de esas características. La audiencia, lejos de estabilizarse, inició una curva descendente que preocupó a los programadores, quienes decidieron cambiar el día de emisión para intentar salvar el producto sin éxito.
Tras solo cuatro entregas y un mínimo del 14,7% de share, Telecinco optó por la cancelación anticipada del concurso. El cierre precipitado obligó a acelerar el desenlace, proclamando a Almudena Cid como la ganadora de una edición fugaz en la que Beatriz Luengo y Kim Manning completaron el podio. Fue una lección televisiva para el presentador, quien años más tarde encontraría su lugar definitivo en el género con Tu cara me suena. Aquella experiencia bajo cero quedó como una anécdota en su currículum, demostrando que incluso los rostros más solventes de la pequeña pantalla necesitan que el formato y el tono calienten lo suficiente el ánimo del espectador.