Cuando el barrio tiene capacidad de transformar: 20 años impulsando la Zaragoza periférica
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La Fundación El Tranvía ofrece recursos y equipamiento social en Las Fuentes, una de las zonas con menor renta de la capital aragonesa
En 1995, la asociación de vecinos del barrio impulsó un Centro de Recursos Comunitarios, que terminaría convirtiéndose en la fundación
Nezha Fanchauoy, una de las beneficiarias de la organización: “Incluso si cambio de barrio, seguiré viniendo a visitarles”

Nezha, acompañada de sus hijas Somaya, Nadia y Laila, de izquierda a derecha.
En la última calle edificada de Zaragoza, en el margen derecho del río Ebro, un único edificio mantiene vivo uno de los barrios con menor renta media per cápita de la ciudad. Desde hace más de veinte años, la Fundación El Tranvía dota de recursos y equipamiento a Las Fuentes, desde uno de los antiguos edificios pertenecientes a la colonia obrera de tranviarios de la capital.
La Asociación Vecinal Las Fuentes nació a finales de los años ochenta para combatir la situación de chabolismo que sufría el barrio. Durante los años previos, el barrio había sido lugar de acogida de los movimientos migratorios internos procedentes del medio rural aragonés. En ese contexto, el desarrollismo franquista promovió un boom urbanístico que proporcionó a esas familias viviendas precarias e insuficientes, surgidas de una mala planificación urbanística.
La financiación de la Fundación La Caixa y el Fondo Social Europeo han permitido ampliar su intervención social
Actualmente, la entidad ha sido seleccionada en la convocatoria de ayudas Más Infancia, financiada por la Fundación La Caixa y el Fondo Social Europeo, una iniciativa que cuenta con una dotación de más de 48 millones de euros para el desarrollo de 68 proyectos de entidades sociales hasta 2029.
Según afirma Yolanda López, coordinadora del programa en la Fundación El Tranvía, la financiación “ha permitido ampliar la intervención con menores y familias en situación de riesgo de exclusión”. López destaca que la iniciativa les permite elaborar itinerarios socioeducativos para niños de 0 a 18 años “para ofrecer un espacio lúdico y necesario a familias que no se pueden permitir el coste de la educación de sus hijos por sí mismas”.
Un total de ciento cinco menores, pertenecientes a aproximadamente sesenta y cinco familias del barrio, son beneficiarios del programa, cada año, según datos de la entidad. Entre las actividades que organizan se encuentran clases de refuerzo escolar, apoyo psicológico e incluso colonias en verano que facilitan la conciliación familiar durante los meses festivos escolares.
Me he podido integrar en el barrio gracias a la fundación y a sus trabajadores”
Nezha Fanchaouy, madre de 39 años, lleva trece años vinculada a este y otros programas de El Tranvía. Conoció la entidad el primer día que llegó al barrio de Las Fuentes. “Los conocí gracias a unas paisanas que me hablaron de los cursos lingüísticos y de formación laboral que ofrecían en la entidad”, relata Fanchaouy. Desde entonces, la Fundación le ha proporcionado apoyo social y laboral, tanto a ella como a sus tres hijas, Somaya, Nadia y Laila.
“Me han abierto las puertas”, comenta Fanchaouy. “Gracias a ellos me he podido integrar en el barrio”, añade. La Fundación también ha acompañado a sus hijas en tareas de refuerzo escolar desde pequeñas. Ahora, Somaya y Nadia ya son mayores de edad, pero a la madre no le preocupa que sus hijas dejen el programa al cumplir los 18 años.
“Sé que no vamos a perder el contacto; incluso si cambio de barrio, seguiré viniendo a visitarles”, afirma Fanchaouy. Gracias al área de empleo y formación de la entidad, la madre tiene un empleo estable en una empresa de limpieza.
Actualmente, Las Fuentes vuelve a ser zona de acogida, ahora de emigración proveniente, mayoritariamente, de la zona del Magreb y del África subsahariana. Uno de los principales desafíos que afronta el barrio —y que también percibe la fundación— es el problema de acceso a la vivienda.
“Las Fuentes también ha vivido el auge de los precios de alquiler, sobre todo aquí con relación al poder adquisitivo de las familias”, comenta López. La Fundación colabora en dos edificios comunitarios donde se promueven contratos de alquiler social para familias del barrio, jóvenes y personas mayores que sufren situaciones de soledad.
