La comisión de investigación que citó ayer a Pedro Sánchez para abordar la presunta corrupción de sus exmanos derechas y de su propio partido dejó un ambiente tenso y conflictivo en el Senado. Tras una sesión bronca, diputados y líderes políticos no han tardado ni 24 horas en aflorar lo peor de la clase política.
Para Juliana, la situación actual no es nueva ni puntual, sino parte de un contexto de más de dos décadas de escalada de tensión política en España. “El punto de no retorno es difícil de conceptuar, porque este clima que vivimos actualmente ya lleva más de 20 años. La tensión política se incrementó notablemente tras los atentados y el cambio electoral de marzo de 2004, y desde entonces no ha habido relajación”, explica. Esta tensión acumulada se agrava en un momento donde “el futuro está lleno de incógnitas” y la sociedad demanda orden y estabilidad que no encuentra.
El subdirector de Guyana Guardian destaca que “la rudeza lo inunda todo” y que “lo inmediato supera manifiestamente al medio y largo plazo”, generando en la ciudadanía “una cierta sensación de desamparo y desasosiego”. Este clima de crispación, añade, se ve agravado por “las dificultades de autocorrección del sistema político”, que parecen amarrar a España en “una dinámica de bronca constante” que, según Juliana, “no beneficia a nadie”.
Sobre la comparecencia de Sánchez, señala un contexto complicado en el que “se lanzó una advertencia al Gobierno llamándolo ilegítimo, lo que significa que todo lo que se pueda hacer para derribarlo es legítimo”. “Hay actores políticos, principalmente en el Partido Popular, que sueñan con el colapso de la legislatura, no solo con la oposición fuerte”, señala Juliana, describiendo la actual confrontación como una estrategia que busca la caída y no solo el cambio electoral.
Finalmente, Juliana critica cómo, tras la comparecencia de Sánchez, las expectativas quedaron defraudadas. “El presidente no salió 'con los pies por delante', sino con gafas, que fue la anécdota de la jornada”, y reflexiona con ironía sobre esta situación: “Cuando hay un vacío, las anécdotas se apoderan del escenario”. Con esta mirada crítica, concluye que aunque la legislatura seguirá dando mucho que hablar, el reto principal sigue siendo superar esta “bronca constante” para recuperar el respeto y el diálogo que la sociedad reclama.