Longevity

El malestar en la zona lumbar podría ser un aviso de una dolencia diferente en personas que superan los 65 años, según indica un estudio reciente.

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Cerca de la mitad de los varones de edad avanzada padecen trastornos del sueño, molestias lumbares o ambas dolencias. “El dolor de espalda no siempre está vinculado a cuestiones anatómicas: el estrés, la falta de sueño, el sobrepeso o la ansiedad pueden amplificarlo”, sostienen los científicos.

Aproximadamente la mitad de los hombres mayores sufren de problemas de sueño, dolor de espalda o ambos. 

Casi la mitad de los varones de edad avanzada padecen trastornos del sueño, dolores de espalda o ambas condiciones. 

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Existen dolencias que se vuelven permanentes. A menudo, no resulta evidente a qué especialista acudir, no hay una terapia concreta, o son problemas derivados de múltiples causas que exigen, por lo tanto, perspectivas interdisciplinarias. El dolor de espalda suele incluirse en este grupo con frecuencia.

No obstante, surge una razón reciente para prestarle atención: una investigación novedosa lo asocia con trastornos del descanso, que a su vez, se vinculan con otras complicaciones de bienestar, como dificultades relacionadas con la memoria, depresión, ansiedad o caídas.

Problemas para descansar y dolencias en la espalda

“Aproximadamente la mitad de los hombres mayores sufren de problemas de sueño, dolor de espalda o ambos”, de acuerdo con Soomi Lee, docente adjunta de desarrollo humano y estudios de la familia en Penn State. Debido a ello, encabezó hace poco una investigación para determinar si existe alguna relación entre ambos. De este modo, halló que las dolencias de espalda podrían anticipar trastornos del sueño en varones que superan los 65 años.

“Sabemos que el dolor de espalda y el sueño son problemas graves para los adultos mayores”, dijo Lee. “Estudiamos datos recopilados durante varios años para comprender si la falta de sueño podía predecir el dolor de espalda o si el dolor de espalda podía predecir la falta de sueño, y descubrimos que era esto último”, asegura.

Aquellos varones con molestias en la espalda se acostaban a horas muy tempranas o excesivamente tardías y mostraban descontento respecto a la calidad de su descanso.

El estudio y los resultados

Dentro de la investigación, divulgada en I nnovation and Aging, los científicos examinaron información proveniente del Estudio de Fracturas Osteoporóticas en Hombres, sustentado en registros de más de un millar de varones de edad avanzada quienes realizaron un par de consultas clínicas sobre el sueño (separadas por un periodo de seis años o superior) y suministraron detalles relativos a las molestias lumbares, las cuales se evaluaron según su intensidad y periodicidad. Respecto a los trastornos del descanso, estos fueron categorizados como patrones de sueño inconsistentes, descanso insuficiente y testimonios individuales sobre el cansancio durante el día y el nivel de agrado con el reposo.

Los científicos recolectaron registros sobre molestias lumbares de cada integrante durante doce meses y, basándose en dichos datos, establecieron niveles de periodicidad y magnitud del malestar. Luego, cotejaron los resultados sobre trastornos del descanso de cada individuo obtenidos en la sesión inicial del análisis con sus índices de dolor de espalda transcurrido un sexenio. Asimismo, alternaron la perspectiva con el fin de determinar si las dolencias de espalda eran capaces de anticipar dificultades al dormir.

Los investigadores señalaron que las molestias de espalda anticiparon un incremento del 12% al 25% en las dificultades para dormir de un sujeto seis años más tarde. No obstante, esta relación no es recíproca: los trastornos del descanso no vaticinaron futuros dolores de espalda. Los expertos hallaron, puntualmente, que los varones con dolencias dorsales conciliaban el sueño muy temprano o muy tarde y se sentían descontentos con la calidad de su reposo. 

“Si los cuidadores o seres queridos observan problemas de dolor de espalda, esto puede ser una señal de alerta”, indica Lee. “Las personas mayores deben reconocer sus problemas de dolor de espalda para prevenir problemas de sueño posteriores y otros problemas de salud asociados con la falta de sueño, como problemas de memoria, depresión, ansiedad y caídas”, añade.

Reconocer el dolor de espalda es fundamental. 
Reconocer el dolor de espalda es fundamental. Europa Press

Los adultos de edad avanzada necesitan identificar sus dolencias de espalda para evitar dificultades en el descanso más adelante.

Soomi Lee

Profesora asociada de desarrollo humano y estudios familiares en Penn State

Lee recomendó que las personas con molestias en la espalda hablen con su facultativo sobre la terapia pertinente, la cual puede abarcar fisioterapia o actividad física, entre diversas opciones. “Ahora que sabemos que el dolor de espalda precede a los problemas de sueño, está más claro que el manejo del dolor puede ser necesario para mantener un sueño de calidad y prevenir problemas de salud más amplios en los adultos mayores a lo largo del tiempo”, finalizaba.

Causas del dolor de espalda

“El dolor de espalda no es algo normal ni inevitable; escuchar al cuerpo, cuidar la postura y actuar a tiempo pueden marcar la diferencia entre un episodio pasajero y un problema que acompañe toda la vida”, señalaba en un artículo de este apartado Matías Baldoncini, especialista en neurocirugía y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Las molestias de espalda no siempre se originan por factores anatómicos. El estrés, la falta de descanso, el sobrepeso y la inquietud pueden agravarlo o volverlo duradero. “De hecho, estudios argentinos han demostrado que las variables psicosociales tienen un peso importante en la cronificación del dolor lumbar”, señalaba Baldoncini.

En todo el mundo, la lumbalgia constituye el trastorno musculoesquelético más habitual y el motivo primordial de invalidez, aventajando, de hecho, a las patologías cardiovasculares. Se calcula que cerca del 80% de la población sufrirá molestias lumbares en algún punto de su existencia, se señalaba en aquel momento.

Padecer molestias en la zona lumbar perjudica seriamente las probabilidades de alcanzar una vejez sana, puesto que el sufrimiento físico arrastra al sujeto a un ciclo recurrente de deterioro. “Los adultos mayores de 65 años con dolor de espalda suelen manifestar graves limitaciones en su movilidad y funcionamiento (por ejemplo, bañarse, subir escaleras, realizar las tareas domésticas con seguridad) en comparación con las que no tienen dolor”, explicaba Manuela Ferreira, docente de Salud Musculoesquelética de la Universidad de Sydney, en Australia.

Las personas que superan los 65 años con molestias lumbares presentan una menor tasa de mejoría ante el malestar agudo en comparación con los individuos de menor edad.

Manuela Ferreira

Profesora de Salud Muscoloesquelética de la Universidad de Sydney

“También tienen menos probabilidades de recuperarse del dolor intenso y la discapacidad que las personas más jóvenes; son más propensos a desarrollar síntomas persistentes a largo plazo y tienen un mayor riesgo de caídas”, mencionaba. Por si no fuera suficiente, aquellos que sufren molestias en la espalda “también tienden a hacer menos ejercicio y a participar menos en actividades físicas y sociales, lo que repercute significativamente en su bienestar físico y mental y las hace más propensas a desarrollar otras afecciones potencialmente mortales, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares”.

Sugerencias para prevenir los malestares de la espalda:

Baldoncini y Meghan Murphy, neurocirujana perteneciente a la Clínica Mayo, en Estados Unidos, proporcionaron estas sugerencias para preservar la salud dorsal, esquivar el dolor y anticiparse a posibles complicaciones:

  • Conservar un peso físico óptimo. El sobrepeso impone una carga superior en el conjunto de las articulaciones, abarcando la columna vertebral.

  • Reforzar el core. Entrenar los abdominales y la musculatura profunda de la espalda permite mitigar la presión sobre su columna vertebral.

  • Seguir en movimiento. La práctica constante de ejercicio y actividad física se aconseja normalmente para gestionar y evitar las dolencias de espalda.

  • Implementar rutinas de postura apropiadas. Numerosos individuos permanecen largos periodos ante la computadora o el celular, lo cual les exige descender la mirada y arquear el cuello. Dichas prácticas logran fatigar los músculos y las articulaciones, causando malestar con el paso de los días. Integrar conductas posturales óptimas y usar sillas ergonómicas contribuye a impedir y reducir las molestias en la espalda.

  • Evitar permanecer mucho tiempo sentado sin moverse.

  • Realizar una consulta temprana, previo a que la molestia se torne persistente, resulta determinante.

  • Abandonar el hábito de fumar. El bienestar óseo se ve afectado al 100% por el cigarrillo: no solo fragiliza la estructura del hueso, sino que puede relacionarse con la osteoporosis. No obstante, el perjuicio logra detenerse al dejarlo, animan.
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