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Almudena Alberca, la única mujer que posee el rango de Master of Wine en España: “No hace falta ser rico para serlo, pero hay que hacer sacrificios; yo no me emancipé hasta los 35 años”

Vinos

Esta experta madrileña se sitúa entre los ocho profesionales en España con la acreditación de mayor categoría en el mundo del vino, distinguiéndose por ser la pionera y única mujer de ascendencia española desde 2018.

Almudena Alberca, única mujer española en obtener la titulación más prestigiosa en el mundo del vino. 

Almudena Alberca, la única profesional de España en obtener el reconocimiento académico de más alto rango dentro del sector del vino. 

Cedida

Almudena Alberca (Madrid, 1978) se encuentra entre los ocho expertos en España que ostentan el rango de mayor relevancia en la industria vinícola, destacando como la mujer inicial y única en conseguirlo desde 2018. Gestiona este éxito con modestia y normalidad. Opina que contar con este nombramiento supone un gran honor y, esencialmente, un triunfo individual “por haber conseguido un reto tan grande”. Cabe destacar que en el planeta apenas 400 especialistas disponen de la certificación que brinda The Institute of Masters of Wine de Londres. 

Escasamente un 10% de los que inician alcanzan el éxito, y apenas el 1% lo consigue en su primer intento. No halló su propósito hasta terminar sus estudios de grado, momento en que, tras una cosecha en Nueva Zelanda, tuvo una certeza absoluta; una especie de epifanía que la ha catapultado a la cima del ámbito vitivinícola global.

¿Qué te llevó a prepararte para obtener el título de Master of Wine?

Se transformó en una meta, aunque algo tarde, ya que descubrí mi pasión siendo adulto. Me encontraba finalizando la carrera de ingeniería agrónoma sin sentir una atracción particular hacia la viticultura. No obstante, realicé unas pasantías académicas en una bodega y la experiencia me fascinó. Con 23 años participé en mi cosecha inicial, mientras que mi trabajo de grado ya se vinculaba a esta industria; posteriormente me trasladé a Nueva Zelanda para experimentar mi segunda recolección y, al regresar, comprendí con total certeza que mi futuro profesional estaría en el vino. El reconocimiento como Master of Wine surgió más adelante, pues inicialmente ignoraba la existencia de dicha certificación.

Sin embargo, una cosa es orientarse profesionalmente al sector del vino y otra muy dispar es instruirse para lograr el grado de Master of Wine.

Efectivamente, al poco tiempo de iniciar mi empleo en una bodega, opté por seguir estudiando, pues creo que la instrucción es el pilar de todo. Completé un máster en viticultura, me especialicé en enología y observé que la capacitación en cata era algo deficiente. Por ese motivo, empecé a viajar a Londres para realizar los niveles 2 y 3 del Wine Education Trust. Estaba resuelta a cursar el tramo final para obtener el diploma, hasta que una colega me indicó que, con mi perfil, podía intentar entrar al Master of Wine directamente. Presenté mi candidatura y me admitieron.

¿Y empezó una carrera de fondo muy intensa?

Tras haber pasado dos años de gran intensidad impulsando las iniciativas que me tocaba encabezar, hallé el momento de enfocarme igualmente en el Master of wine. Al cabo de 6 años, con dos exámenes fallidos y una ausencia, logré el aprobado, y eso fue todo.

Conforme profundizas en el aprendizaje, percibes con mayor claridad la inmensidad de lo que todavía ignoras, y aquello funcionaba como un incentivo.

Almudena Alberca

Expresado de ese modo suena bastante sencillo, sin embargo, en la práctica la realidad es muy distinta, ¿no crees?

Mi propósito fundamental era profundizar en mi formación. Al avanzar en los estudios, uno se vuelve más consciente de la magnitud de lo que ignora, y ese descubrimiento actuaba como un incentivo. Por otra parte, mi labor en dos bodegas apartadas me ofrecía escasas ocasiones para dialogar con otros enólogos, lo que dificultaba el aprendizaje mutuo. Aquella instrucción me permitió adquirir muchísimos conocimientos. Resultó una etapa exigente al tener que compaginarla con el trabajo, pero no disponía de ninguna otra alternativa.

¿Desmientes entonces que sea necesario ser rico para acceder a este título?

No es indispensable poseer una gran fortuna para convertirse en Master of Wine, aunque siempre se requieren renuncias. En términos financieros, su coste no supera al de un MBA Premium, si bien resulta fundamental contar con respaldo. Residí durante un periodo prolongado con mis progenitores, sin independizarme hasta cumplir los 35 años. Compaginaba mi empleo con constantes viajes y un estudio intenso, algo que probablemente no habría logrado de haber vivido por mi cuenta.

Las pruebas, los exámenes... ¿Son tan duros como los pintan?

Resultan realmente exigentes, ciertamente. Mi formación previa es en ingeniería, donde solía enfrentarme a pruebas de matemáticas de 6 horas, no obstante, esta experiencia es todavía más compleja. Se desarrollan a lo largo de cuatro jornadas consecutivas. Durante las mañanas de las tres jornadas iniciales se realizan las catas, evaluando 12 vinos diariamente. Por las tardes se llevan a cabo las evaluaciones teóricas sobre viticultura, enología y control de calidad. Cada prueba dura tres horas. La cuarta jornada es íntegramente teórica, enfocada en el área de negocio, marketing y asuntos de actualidad. Los exámenes tienen lugar en Londres, se imparten en inglés y siguen una estructura que a los españoles nos parece algo inusual. Por ello, es necesario ajustarse a diversos factores simultáneamente mientras empleas distintas capacidades físicas. Aparte del intelecto y la destreza manual para redactar, entran en juego el olfato y el gusto durante un tiempo prolongado.

¿Durante los exámenes de degustación, resulta obligatorio reconocer los caldos sin ver la etiqueta y precisar su identidad específica?

No consiste precisamente en aquello. La meta principal del Master of Wine radica en convertirse en un experto de gran categoría que se desenvuelve en la industria. Debe comprender el producto vinícola, su naturaleza, su comercialización, las vías de distribución y el público objetivo. Para realizar dicha evaluación es necesario poseer un conocimiento profundo. Bajo mi perspectiva, el pilar esencial de la degustación reside en la formación previa, el estudio constante y el dominio de las regiones vitivinícolas, las cepas y sus rasgos para vincular las sensaciones de la copa con un fruto específico, un lugar geográfico, una cosecha, etc. Lógicamente, resulta indispensable practicar el ejercicio sensorial para distinguir la acidez, el volumen de alcohol, etc., elementos que proporcionarán indicios acerca de la procedencia del caldo.

La meta primordial del Master of Wine radica en constituirse como un experto de gran categoría que se desempeña en la industria.

Almudena Alberca

Alberca es una de las ocho personas en España que tienen el título de Master of Wine.
Alberca forma parte del exclusivo conjunto de ocho personas en España que ostentan el título de Master of Wine.Cedida

¿Un Master of Wine es una especie de detective?

De alguna forma, sí. Pero también somos jueces. Es decir, localizas pruebas objetivas en el vino mediante el olfato, el gusto y la vista, las reúnes y las asocias con tu aprendizaje. Si me ofrecen tres vinos distintos con la misma procedencia, debo indagar mentalmente qué región vinícola del planeta encaja con esas tres clases e ir descartando. Al probarlos, si muestran ciertos rasgos, puedo reconocer la cepa y verificar si encaja con el territorio que había fijado antes. Y así, paso a paso. Si al concluir decido que es un vino de Sonoma, cuando en verdad es de Napa Valley, no es un mal resultado. Es ya una gran precisión. No obstante, aparte de esto, en la evaluación hay que calificar el vino por su nivel de calidad y determinar si es un producto fiel a su región y honesto con sus raíces. A qué clase de clientes podría atraer y bajo qué forma y sitio debería distribuirse. Por esa razón sostengo que también ejercemos de juez. Se requiere muchísima práctica para resultar eficaz y competente.

¿Cómo se entrenan los sentidos para superar las pruebas de cata?

Opino que es necesaria una combinación de destreza innata y una gran preparación. Y un componente fundamental de doctrina, de saberes especializados.

¿Hay algún truco para aprender a catar en casa sin ser profesional?

Sugeriría degustar junto a individuos expertos que faciliten la comprensión y el hallazgo, educándose con especialistas destacados. Para aficionados o principiantes existen formaciones excelentes dictadas por expertos de amplia trayectoria que resultan esenciales al momento de iniciarse en este ámbito. La cultura vinícola posee un carácter colectivo y el aprendizaje es superior cuando se comparte que al probar de forma individual.

Una vez conseguido el título, ¿a qué se dedica un MW?

Es posible desempeñarse en cualquier ámbito del sector vitivinícola. Lo que uno desee. Esta formación complementa y fortalece las habilidades particulares de cada profesional. Personalmente, me facilitó el acceso a diversas oportunidades y me permitió asimilar por completo el ciclo de creación de los productos que desarrollaba en la bodega. Mantuve mi labor como enóloga y, tras concluir mi etapa en la producción directa, recibí invitaciones para distintos proyectos. Actúo como juez en certámenes internacionales, instruyo a sumilleres, participo en medios, ofrezco ponencias y realizo consultorías integrales para bodegas, cubriendo desde el manejo del viñedo y la vinificación hasta la estrategia comercial y el posicionamiento de las marcas.

Al momento de evaluar un vino, tu mente ya sabe posicionarse, el físico se ajusta por sí solo y logras enfocarte con celeridad.

Almudena Alberca

La acreditación de mayor renombre dentro del sector vitivinícola proviene de Gran Bretaña, una nación que carece de un pasado histórico en la producción de vinos. ¿A qué se debe este fenómeno?

Estas formaciones nacen debido a que los ingleses ingieren gran cantidad de vino sin elaborarlo, precisando expertos en su comercialización. Expertos en comprender las expectativas sobre un caldo de una región determinada, el valor justo de compra o venta, su autenticidad, etc. Asimismo, han desarrollado un léxico global con términos comprensibles para todos al definir el producto. La formación de Master of Wine ha logrado crear especialistas más independientes, con un fondo de conocimientos tan vasto que pueden calificar botellas de todo el planeta con mínima equivocación. Esto es ajeno a las inclinaciones o preferencias individuales, que poseemos, ya que el fin es examinar y tasar los caldos según su nivel cualitativo, su fidelidad a la procedencia y su viabilidad comercial.

¿La emoción juega algún papel en la función del Master of Wine?

En el entorno laboral no es así. El vino es una bebida de sentimientos, lógicamente. A todos nos ha pasado disfrutar de una cena muy amena con amistades y pensar que el vino era magnífico, pero al comprarlo otra vez y beberlo, ya no nos resulta tan increíble. O si has peleado con tu pareja y sales a cenar pidiendo un champán de calidad, tal vez no te parezca tan bueno. Objetivamente, el vino lo es, pero tu percepción cambia porque no te encuentras en el estado de ánimo idóneo.

¿Y a un Master of Wine las emociones no le afectan?

Por supuesto. Sin embargo, es nuestra labor. No consiste en si un vino nos agrada o no, pues no realizamos esa clase de juicios. No obstante, se practica tanto, y ciertamente si has aprobado los exámenes de degustación es debido a una gran preparación, de modo que al examinar un vino, tu mente ya sabe posicionarse, el físico se ajusta por sí mismo y logras enfocarte con rapidez.