Tapia eta Leturia (★★★★✩), brillante reencuentro
Folk
“El vector festero mandó a lo largo de un concierto caracterizado por una endiablada conexión, al punto de que en algún instante algunos espectadores abandonaron su asiento para ponerse a bailar tan ricamente”

Tapia eta Leturia en el Centre Artesà Tradicionàrius

Tapia eta Leturia ★★★★✩
Lugar y fecha: Centre Artesà Tradicionàrius (20/II/2026)
Entre 1984 y 2007, Joseba Tapia (acordeón diatónico, voz) y Xabier Berasaluze Leturia (pandero, voz) trazaron un brillante camino en la escena tradicional vasca. Aportaron pulso urbano, inspiración y porosidad, explorando además diversos formatos (el dúo original, cuarteto, pelaje rockero…). Tras un largo período en el que cada uno ha atendido sobre todo su carrera personal, Tapia eta Leturia regresaron a la carretera hace algo más de dos años, esta vez arropados con una gran banda. Es así como tuvimos el placer de reencontrarlos en el festival Tradicionàrius.
Por razones logísticas fueron nueve, y no 11 como es habitual, los músicos en escena; hecho que no empañó para nada una propuesta en la que brillaron, y de qué manera, los tres metales (saxo, trompeta, trombón) y las voces de Leire Berasaluze y Nerea Erbiti. En el tramo final del bolo se unió a ellos el trombonista Eneko Urrestarazu, residente en Mataró. Antes –a eso de media gala– los dos líderes habían iniciado en clave de fandango un precioso set a solas donde, entre otras lindezas, dedicaron un tema a otra figura clave en la renovación de la trikitixa , Kepa Junkera, y nos sintonizaron con Louisiana con el bello Arin arin cajun .
El repertorio del viernes por la noche en Gràcia transitó por la obra ya conocida de Tapia eta Leturia, decorada con las nuevas sonoridades del formato elegido. De entre la veintena de temas interpretados, nos capturaron de manera especial el empaque de vientos y voces en Eromerian . También las dos adaptaciones de Flaco Jiménez que nos hicieron entrar en órbita tex-mex (tremendísima Festarik festa ) o la potente, y felizmente inmisericorde senda jazzy de Compostelako erromesa . Sin olvidarnos, por supuesto, del primer bis con Wafa y Palestina en el corazón. El vector festero mandó a lo largo de un concierto caracterizado por una endiablada conexión, al punto de que en algún instante algunos espectadores abandonaron su asiento para ponerse a bailar tan ricamente. No hay mayor triunfo concebible, ¿verdad?
