Pau Casals en la catedral californiana de Moneo
El Orfeó debuta en América
Nuestra Señora de Los Ángeles corona un corredor de museos y teatros en la urbe hollywoodiense

El silencioso interior de la catedral recibe luz natural a través de las vidrieras de alabastro traslúcido

La gran avenida en la que se encuentra el Walt Disney Concert Hall, en el downtown de Los Ángeles, ha acabado siendo un festival arquitectónico. Las curvas de acero de Frank Gehry, en la entrada de este auditorio –tenían que ser de piedra pero, visto el resultado del titanio del Guggenheim de Bilbao, se optó por este material más económico–, compiten hoy en día en atractivo con el fotogénico museo The Broad que en 2015 levantaron, justo al lado, el ya fallecido Ricardo Scofidio y su socia Elizabeth Diller. Y con los cubos de vidrio de colores que anuncian el subterráneo MOCA (Museo de Arte Contemporáneo), diseño minimalista de los ochenta que firma el japonés Arata Isozaki (Palau Sant Jordi).
La visita a las colecciones de ambos museos es gratuita. En el primero se disfruta de la del magnate y filántropo Eli Broad, que adquirió obra a Roy Litchtenstein, Andy Warhol o Jean-Michel Basquiat, y financió el Balloon dog de Jeff Koons, por poner solo un ejemplo. En el segundo se puede ver, entre otras, una selección de fotos de la mítica serie La balada de la dependencia sexual de Nan Goldin.
El Orfeó celebró un concierto con música catalana en el templo que la archidiócesis le encargó al arquitecto
El Disney se mira, por el otro lado, con el famoso Dorothy Chandler Pavillion que alberga la Ópera y ha sido sede de la entrega de los Oscar. Ambos son parte, junto con el Ahmanson Theater que acoge los musicales de Broadway, del llamado Music Center de Los Ángeles, diseñado en los sesenta por Welton Becket, un arquitecto que se debatía entre la funcionalidad moderna y la monumentalidad urbana.

Pero siguiendo hacia el norte por este corredor cultural Grand Avenue/Bunker Hill, lo que se levanta unos metros más allá, justo encima de la ruidosa autopista, es una fortaleza silenciosa del siglo XXI proyectada por Rafael Moneo. La Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, construida en 2002. La comisionó la archidiócesis católica de la ciudad que, con cerca de cinco millones de fieles, es la mayor de EE.UU.. Y el concurso lo ganó el arquitecto navarro por delante de Gehry.
Utilizando granito, piedra y concreto en colores cálidos –evocación del desierto californiano–, Moneo levanta una planta asimétrica de techos altos, parca en ornamentos y bañada por la luz natural de las vidrieras de alabastro. Y que, entre otras virtudes, tiene una excelente acústica.

Lo pudo comprobar el Orfeó esta semana, al dar uno de sus conciertos para internacionalizar a compositores catalanes. En esta ocasión, y debido a la exigente Missa Solemnis de Beethoven, el coro se privó de ensayos extras y cantó O Vos Omnes de Pau Casals, el Cant dels ocells para coro mixto de Enric Ribó y una obra de Josep Ollé, residente del Palau de la Música esta temporada. Acudieron periodistas internacionales de viajes y lifestyle .
Inaugurada en 2002, la moderna catedral no se priva de un campanario, contrapunto vertical que se eleva manteniendo la asimetría y la monumentalidad y sin recurrir a elementos clásicos. En el interior, las capillas laterales no se ven desde la nave central, lo que permite otras estéticas sin romper la simplicidad espiritual que persigue Moneo. Caben desde un retablo barroco procedente del oratorio San Felipe Neri de Ezcaray (La Rioja), que fue desmantelado y vendido en 1924, hasta un pesebre del siglo XIX napolitano o una capilla dedicada al primer santo millennial. El joven italiano Carlo Acutis creó una web sobre milagros eucarísticos que le valió el apodo de influencer de Dios. Falleció de leucemia y a su relicario se añaden, ahí, sus gafas de sol y el mouse de su ordenador...
Moneo, autor de L’Auditori de Barcelona, no tuvo potestad sobre los elementos externos: murales con ángeles y una Virgen de Guadalupe dan la bienvenida en la plaza de la catedral. A la salida esperan una tienda de reliquias y un bar en el que venden un té de jazmín y frutos rojos bautizado como Nuestra Señora de la Paz .

