Cultura

Una carta inédita de Rodoreda abre la puerta a reconstruir sus amistades en la Francia ocupada

Hallazgo

El escritor Georges-Emmanuel Clancier, destinatario de la misiva, transmitió en secreto textos de la resistencia de Argel 

Mercè Rodoreda

Mercè Rodoreda

Quizá entre los libros de viejo de los bouquinistas de las orillas del Sena todavía se pueden encontrar algunos títulos que pertenecieron a Mercè Rodoreda. Dicen que en el traslado definitivo a Catalunya, después de la muerte de Franco, la escritora se deshizo de la biblioteca de más de dos mil volúmenes que había reunido con Armand Obiols en el exilio en aquella chambre de bonne del barrio de Saint-Germain-des-Prés, la habitación pequeña que siguió manteniendo cuando ya tenía su domicilio en Ginebra. Quién sabe también cuántas cartas inéditas suyas corren por Francia. Yo encontré una en París en mayo del 2017, cuando Catalunya redescubría La muerte y la primavera con la reedición de Club Editor y yo llevaba años intentando interpretar esta novela fascinante.

Unos meses antes había conocido al escritor Étienne Rouziès en la residencia FaberLlull de Olot y, al explicarle que Rodoreda había pasado parte de la Segunda Guerra Mundial en Limoges, me dijo que debió coincidir con el escritor Georges-Emmanuel Clancier (1914-2018). Conseguí entrevistarlo en París la víspera de su aniversario, a punto de hacer 103 años. Moriría el año siguiente. Clancier estaba en plenas facultades mentales y recordaba haber conocido, en Limoges y durante la guerra, “a una refugiada española que vivía justo delante del diario”, pero había olvidado el nombre, así como los temas de conversación de que hablaban.

El sobre, dirigido a “ Monsieur et Madame Clancier”, no lleva sello
El sobre, dirigido a “ Monsieur et Madame Clancier”, no lleva sello

Se trataba de Mercè Rodoreda, que entonces vivía en el número 12 de la Rue des Fille s de Notre-Dame de Limoges, precisamente delante de la antigua sede del diario Le populaire du Centre, donde Clancier trabajaba y que durante la guerra fue reemplazado por el régimen de Vichy y renombrado con el nombre del Appel du Centre.

Clancier no sabía que Rodoreda se había convertido en una escritora célebre. Ella tampoco debía llegar a enterarse de que aquel joven periodista con quien había hecho amistad en Limoges en un tiempo convulso acabaría siendo un escritor premiado en su país, como poeta y novelista, y reconocido por un conjunto narrativo de cuatro novelas reunidas con el título Le Pain Noir, que se adaptaron a la televisión. Su mujer, Anne Clancier, se convirtió en una psicoanalista de renombre. Parece que Rodoreda y Clancier no volvieron a tener contacto después de la guerra. El matrimonio Clancier se trasladó a París en 1955, precisamente cuando Rodoreda y Obiols se marcharon a Ginebra.

Clancier no sabía que Rodoreda se había convertido en una escritora célebre

En la sala del domicilio donde Clancier me recibió estaba el epistolario inmenso de una vida centenaria, toda la correspondencia que había conservado y que su hija la ayudaba a ordenar. Pedí permiso para consultar las cartas reunidas en la “ R” y allí estaba: un pequeño sobre dirigido a los Clancier con el nombre de Rodoreda escrito en mayúsculas como remitente. Dentro, su firma inconfundible con aquellas iniciales redondeadas, un poco infladas arriba del todo como si un viento hubiera soplado la “ M” y la “R” para rizarlas un poco. Más que una carta, se trataba de una nota breve escrita en francés, con dos pequeños errores de ortografía y aparentemente sin mucha trascendencia. La emoción de haber encontrado una carta manuscrita inédita se apaciguó un poco al ver que Clancier no me podía dar más detalles sobre aquel escrito breve, a toda prisa, que aparentemente no dejaba adivinar mucho sobre el día a día de la novelista en el Limoges de 1943. Sin embargo, en realidad esta nota plantea nuevas preguntas sobre las amistades que Rodoreda frecuentaba durante la Segunda Guerra Mundial.

“Limoges 16. 11. 43. Mes chers amis: Je m’excuse pour le retrad avec lequel je vous rend [sic.] Votre libre [sic.] Qui m’a beaucoup plu, en en même temps je vous félicite pour votre toute neuve et toute tendre paternité –C’est Monsieur Katz qui me l’a appris il y a deux ou trois jours-. Avec amitié. Mercè Rodoreda”  (“Queridos amigos, me disculpo por el retraso con que os devuelvo vuestro libro, que me ha gustado mucho, y al mismo tiempo os felicito por vuestra reciente y tierna paternidad. Fue el señor Katz quien me lo hizo saber hace dos o tres días. Con amistad, Mercè Rodoreda”).

El hallazgo de esta carta puede abrir la puerta a nuevas investigaciones que reconstruyan la red de contactos y amistades que Rodoreda mantuvo en Francia durante la guerra
El hallazgo de esta carta puede abrir la puerta a nuevas investigaciones que reconstruyan la red de contactos y amistades que Rodoreda mantuvo en Francia durante la guerra

George-Emmanuel y Anne Clancier acababan de ser padres de su primera hija, Juliette, a quienes precisamente conocí el día de la entrevista. En la carta, Rodoreda dice que le devuelve un libro que le ha gustado mucho. El único título que Clancier había publicado entonces era Quadrille sur la tour, aparecido en Argel en 1942 y reeditado por Mercure de France en 1963. Se trata de una novela que recupera antiguas leyendas de la región del Limousin. Durante la guerra y, desde Limoges, Clancier se unió a la resistencia literaria. Formó parte del equipo editorial de la revista Fontaine que se publicaba en Argel. Entre 1942 y 1944 recopiló y transmitió en secreto textos de escritores de la Resistencia de Argel en la Francia ocupada. En noviembre de 1942, Limoges dejó de ser “zona libre”, ya que los departamentos que habían sido controlados por el gobierno de Vichy fueron invadidos por los ejércitos alemán e italiano y cayeron bajo la administración militar alemana.

Rodoreda escribe que se ha enterado de “la nueva y tierna paternidad” de Clancier a través de Monsieur Katz. Se trata de Nathan Katz (1892-1981), poeta y dramaturgo alsaciano de origen judío que, durante la guerra, también se refugió en Limoges. En el archivo documental de Katz en Estrasburgo no se conserva ninguna carta de Rodoreda. Katz escribía en alemán y en dialecto alemánico y solo algunas de sus obras han sido traducidas al francés. El título con que se dio a conocer en Alsacia es Annele Balthasar (1924) –traducida al francés en el 2004–, una novela sobre la caza de brujas en la región.

Rodoreda vivía en 1943 en Limoges y recibía francos y comida de Armand Obiols, burócrata en el Burdeos ocupado

El sobre, dirigido a “ Monsieur et Madame Clancier”, no lleva sello. Todo indica que Rodoreda debió ir al diario a devolver el libro y, al no encontrar Clancier, le debió escribir esta nota, pero la fecha que aparece en el sobre es del 15 de noviembre de 1943, mientras que la carta está fechada el día 16 –un lapsus, seguramente–. Se supone que entonces Rodoreda ya no vivía en Limoges. Por el silencio repentino en la correspondencia de Obiols, parece que a principios de septiembre de 1943 se trasladó a Burdeos, donde él trabajaba como jefe administrativo en una oficina de la organización nazi Todt, concretamente en el campo de trabajo Lindemann para refugiados españoles. Rodoreda debió volver a Limoges por alguna razón, aunque la movilidad entre “zona norte” y “zona sur” de la Francia ocupada por los nazis no debió ser fácil para una mujer sola y refugiada. Se abre entonces la hipótesis de que, a finales de 1943, ella todavía viviera en Limoges, extrañamente sin recibir correspondencia de Obiols.

El hallazgo de esta carta puede abrir la puerta a nuevas investigaciones que reconstruyan la red de contactos y amistades que Rodoreda mantuvo en Francia durante la guerra con escritores con un papel activo en la resistencia, como Clancier, o con refugiados judíos, como Katz, en la misma época de salud precaria en qué cosía, aprendía inglés, escribía cuentos para publicarlos en revistas catalanas del exilio y recibía francos y comida que su compañero le enviaba desde Burdeos, donde trabajaba como burócrata de la infame “zona gris”.