Hansi Flick riega con optimismo sus comparecencias esperando que el trabajo, la paciencia y las buenas palabras hagan brotar el buen fútbol y el Barcelona pueda recoger frutos en abril y mayo. Sin embargo, sin haber alcanzado su máximo brillo ni mucho menos, ya se ha encaramado al liderato de la Liga. No ocupaba esa posición privilegiada desde la jornada 7, pero con cuatro victorias seguidas tras el clásico del Bernabéu le ha restado seis puntos a los blancos y les ha adelantado.
Tras el 3-1 al Alavés sorprendió ver al técnico inmóvil en el banquillo, con la mirada ausente. El alemán estaba exhausto, casi afligido. Raphinha tuvo que acercársele para animarle. “Me ha dicho lo mismo que siempre digo yo, que mejoraremos”, confesó Flick. Lo que no hizo público el técnico es que gran parte de su frustración era por las dos expulsiones de miembros de su staff. Flick no entiende que haya tan poco diálogo con el cuarto árbitro y siente que eso le hace perder energía en cosas externas.
Salió a cinco puntos del Bernabéu
Con cuatro victorias seguidas tras el clásico, le ha restado seis puntos al Madrid y le ha adelantado
Su prioridad es mejorar el rendimiento, y ahora empieza a tener los mimbres para que el Barça deje de añorarse a sí mismo. Quitando el batacazo en Stamford Bridge en la Champions, es en el campeonato liguero donde los blaugrana se van reencontrando y acercándose a su versión más entusiasta, la que conquistó el triplete nacional.
Sin llegar a los estándares del pasado, el Barça tuvo intensidad y electricidad por momentos. Tuvo mucha posesión pero también hizo más tackles que el Alavés, ganó 60 duelos por 40 del rival, y recuperó hasta 48 pelotas. Números que expresan que se pretende recuperar la identidad extraviada. Con más trabajo, la táctica del fuera de juego volvió a funcionar y los vitorianos cayeron en ocho ocasiones en posición adelantada.
Presión, criterio y desequilibrio
Raphinha marca el camino en la presión, Pedri ordena el juego y Lamine Yamal probó 15 veces el regate
Quizás fue alinear con siete canteranos de salida lo que hizo jugar más de memoria al equipo. Seguro que revitalizó y dio una marcha más la presencia de Raphinha en el once. Y la recuperación de Pedri fue mano de santo para ordenar y poner calma. Además, Lamine Yamal dio señales de querer liderar los ataques siendo mucho más atrevido con el regate.
Entre reapariciones y estados de forma al alza, la profecía de Flick de que su Barça crecerá está más cerca. Balde, Eric Garcia y Gerard Martín son los que menos altibajos están teniendo en defensa y ahora cuentan con la presencia atrás de Joan Garcia, que, aparte de la parada inverosímil a Jonny Otto, es una red de seguridad porque lee muy bien las salidas como libre y es fiable con el pie.
Red de seguridad
Balde, Eric y Gerard Martín son los que menos altibajos tienen y ahora cuentan con la presencia atrás de Joan Garcia
En la sala de máquinas, media hora de Pedri es mucho y se espera que pueda ser titular mañana contra el Atlético. Mientras que Dani Olmo, en la mediapunta sin Fermín, reencontró la portería con dos buenas definiciones. Un doblete que ya hizo hace un año al Espanyol, también en noviembre.
En la punta de ataque, Raphinha es contagioso. “Alguien tiene que ser el pesado que exige más a los compañeros”, se autodefine. El equipo le imita en la presión pero volvió a ser desequilibrante con dos asistencias. Por su parte, Lamine Yamal va aparcando poco a poco las molestias del pubis. El tratamiento de radiofrecuencia ha ayudado. El extremo intentó 15 regates (la mitad del equipo) y en diez ocasiones se marchó de su par. Hizo un gol, regaló la asistencia del 3-1 (ya dio dos antes el Athletic), dio un palo tras fintar a Sivera y casi provoca un penalti. Además se le vio muy implicado con ocho recuperaciones. Entre todos suben el listón y Flick se frota las manos. Su profecía aún no se ha cumplido pero ya es líder.
