El sábado por la noche, escuchando emisoras de radio de Madrid por un interés meramente antropológico (los estragos que provocan las derrotas blancas siempre son dignos de seguimiento), un tertuliano dejó caer una expresión que hacía tiempo que no escuchaba. De hecho, quizás lo hacía por primera vez. Hablando de Ceballos, futbolista del Real Madrid aunque no lo parezca, el opinador aseguró que el centrocampista andaluz “no le llenaba el ojo”. Al día siguiente, esto es esta tarde, Hansi Flick ha incluido en su alineación a Marc Bernal, mediocentro de raíz académica que a servidor sí le llena el ojo.
Bernal es muy grande físicamente, mide 1,93 m, pero no es ligero sino compacto, lo que le aleja del molde habitual utilizado en la Masia, vivero de centrocampistas habitualmente pequeños (Iniesta, Xavi…) o aparentemente frágiles (Guardiola, Busquets…). Bernal, que todavía tiene 18 años, muy pocos aunque nos estemos acostumbrando a lo contrario, acapara mucho campo como lo hacía el mítico Desailly, a primera vista, está por ver cómo evoluciona en todos los demás aspectos del juego, que le convertirán en especial o complementario en unos años en función de sus méritos. A mí, insisto, me llena el ojo.
Marc Bernal celebra el gol que ha abierto el marcador en el Barcelona-Levante
Todo individuo tiene derecho a una segunda oportunidad, la pregunta es si Cancelo también
Ante el Levante el de Berga fue muy disciplinado posicionalmente, ha hecho del primer toque una ventaja minimalista para avanzar líneas o contraerlas (34 pases completados de 34 intentados en la primera parte) y su irrupción desde la segunda línea para anotar el primer gol me recordó demasiadas cosas buenas como para explicarlas aquí y no ser acusado de exagerado.
Siguiendo con lo de llenar el ojo, Cancelo es de los futbolistas más capaces de traicionar a la vista. Contra el Levante ha firmado un recital ofensivo que, si no le conociéramos de antes, nos enamoraría. Yo he visto cosas que vosotros no creerías, que diría el replicante. Por ejemplo, portadas de periódicos que hablaban del “Barça de los Joãos”. Glups. El extraño refichaje del portugués parece destinado de momento a partidos de importancia relativa. La decisión peliaguda llegará si, a base de entrar por los ojos con actuaciones parecidas, hará dudar al entrenador a la hora de alinearle en partidos grandes, donde además de correr hacia delante hay que hacerlo hacia detrás. Todo individuo tiene derecho a una segunda oportunidad, la pregunta es si Cancelo también. La memoria es muy mala.
Cancelo ha centrado esta tarde de maravilla desde la izquierda, (que se lo pregunten a De Jong, que ha marcado su primer gol de la temporada aprovechando uno), pero el nueve puro que reclamaban sus buenas acciones no ha comparecido. Lewandowski no se mueve como en él es habitual, como si de pronto la edad le pesara al fin, y Ferran Torres nos gusta pero, para seguir con la tontería, no nos llena el ojo. Llega el Barça de Flick al momento decisivo de la temporada sin un delantero centro titular y con los cuatro precandidatos que quieren ser presidentes hablando en sus bolos para ganar adeptos y votos de la necesidad de fichar a uno de los de verdad, de los que más que llenar los ojos, los abren como platos.