Las Claves
- El setenta y siete por ciento de las empresas en Alemania todavía utiliza el fax para sus gestiones diarias de negocios.
- La mayoría de las compañías emplea este dispositivo principalmente para
El agudo estruendo del fax, ese ruido nostálgico de la década de los noventa, persiste en Berlín tanto como el ritmo tecno, una realidad que se repite en casi todas las localidades y municipios de Alemania. Dentro de la principal potencia económica de Europa, este aparato continúa integrado en la rutina diaria de los negocios. De acuerdo con una investigación de Bitkom, la agrupación germana de la industria de tecnologías de la información, el 77% de las compañías (tres de cada cuatro) emplea todavía el fax, mientras que un 25% (una de cada cuatro) recurre a él de manera habitual o muy constante.
En la gran mayoría del sector público predomina el fax, y asimismo hospitales, bufetes de abogados, juzgados o comisarías de policía utilizan cotidianamente con frecuencia este dispositivo de comunicación.
¿A qué se debe que los aparatos de fax sigan presentes en el entorno corporativo de Alemania? “La mayoría de las empresas afirma que es esencial para comunicarse con las autoridades públicas; así que quizás ahí radique el problema”, comenta Felix Lesner, experto de Bitkom. De hecho, de acuerdo con la investigación –sustentada en sondeos a 604 compañías germanas de veinte o más trabajadores–, el 56% de las firmas que todavía lo emplean afirman que el fax resulta esencial para contactar con los organismos públicos.
Organismo público
El Bundestag acordó prescindir del uso del fax en julio de 2024; no obstante, dicha iniciativa no ha sido replicada por los demás.
No obstante, existen otros factores por los que las organizaciones persisten en el uso del fax. El 43% asegura que es más confiable que el envío postal; el 35% lo mantiene operativo porque sus dinámicas de fax ya están configuradas y les resultan eficaces; y el 27% lo utiliza por tradición o para obtener una verificación de recepción.
El Bundestag (cámara baja del Parlamento) buscó servir de modelo en el sector estatal cuando en julio del 2024 realizó el innovador intento de eliminar dichos dispositivos y sugirió a los legisladores que emplearan el correo electrónico para sus mensajes institucionales. El comité parlamentario de finanzas aceptó avanzar en esta dirección por propuesta de un legislador liberal, Torsten Herbst, quien se mostró consternado en el 2017 tras notar que todos los representantes contaban con un fax en su oficina. Herbst, quien actualmente carece de acta, impulsó el movimiento contra el fax argumentando motivos de eficiencia económica.
Dato
Aproximadamente el 77% de las empresas alemanas aún emplean el fax, mientras que un 25% lo utiliza de manera habitual o con mucha asiduidad.
“Aunque el fax en las empresas alemanas lleva años disminuyendo, el cambio se está produciendo con una lentitud sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que existen alternativas más cómodas y seguras desde hace tiempo”, agrega Daniil Heinze, experto en flujos de trabajo digitales corporativos de Bitkom. Durante el año 2018, la utilización del fax en las compañías alcanzaba el 95%, y para el 2023 descendió al 82%.
De esta manera, los faxes digitales envían información encriptada por la red mediante protocolos de fax específicos en vez de las redes telefónicas convencionales, y frente al correo electrónico común, suelen proporcionar acuse de recibo automático y son más difíciles de falsificar, resultando apropiados para trámites formales. Asimismo, existen las firmas electrónicas, el modelo EDI o tipos de e-mail particulares que también suministran una certificación de recepción con validez jurídica. “Para que estas alternativas más eficientes y seguras sustituyan a los procesos de fax tradicionales, es necesario que todas las partes estén dispuestas a cuestionar las soluciones existentes y adquirir nuevos conocimientos digitales”, continúa Daniil Heinze. Por si fuera poco, el 66 % de las compañías que mandan faxes todavía emplean, al menos en parte, el formato físico en lugar del sistema digital.
Dicha coyuntura se debe a la lentitud en la transformación digital que experimenta Alemania. La UE emite de forma constante listados sobre el avance tecnológico de sus socios, en los cuales Alemania suele aparecer, en el escenario más favorable, por la parte central de la comparativa de los 27 estados. Respecto al gobierno electrónico, las utilidades públicas en línea muestran un gran atraso. Si la fama de operatividad de Alemania queda habitualmente comprometida por el limitado ancho de banda y el apego al formato impreso y la burocracia física, el uso del fax carece de sentido en un entorno que evoluciona hacia la inteligencia artificial.

