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Botín se abrocha un 'bolt-on'

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El Santander marca distancia mientras el BBVA y el Sabadell entran en una nueva fase

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Ana Botín, presidenta del Santander 

Ana Botín, presidenta del Santander 

Dani Duch

En su canción 'Y nos dieron las diez', Sabina regresa al otro verano al bar donde se enamoró, pero allí no encuentra más que una sucursal del Banco Hispano Americano, con la que se lía a pedradas. Si año a año Sabina hubiese vuelto a aquel pueblo con mar, habría podido seguir observando la evolución del sector bancario: primero se habría encontrado un Santander, fruto de la concentración del sector, y lustros después cualquier otro comercio, ahora que los bancos cierran oficinas y abren apps. Acabaría apedreando por ejemplo uno de estos gimnasios Basic-Fit que tantas mochilas reparte. “Juro que no lo soñé, allí había un banco”, protestaría mientras le esposan los municipales.

El Central Hispano Americano es un vestigio arqueológico de los pueblos con mar desde que en 1999 Emilio Botín concretase su integración con el Santander, en aquellos tiempos en los que había ceniceros en los ascensores de las oficinas. El banquero ya se había hecho con aquel Banesto de Mario Conde intervenido el día de los inocentes de 1993, con lo que, sumado a la nueva operación, alumbraba el mayor grupo bancario de España. Banesto siempre será esa palabra que llevaba escrita Indurain en el maillot mientras escalaba montañas sin levantarse del sillín. Poco después, Emilio Botín iniciaría una ambiciosa expansión internacional con la compra del estadounidense Sovereign Bancorp, del británico Abbey National o del brasileño Banespa. Conformaría así su legado personal.

“Subida sobre el hombro de gigantes”, como ha dicho en alguna ocasión, Ana Botín acaba de regresar a las grandes operaciones de comienzos de siglo. Esta semana el Santander ha anunciado la adquisición del estadounidenses Webster Bank por 10.300 millones de euros, pocos meses después de haber aprovechado las urgencias del Sabadell en la opa del BBVA para hacerse con el británico TSB por algo más de 3.000 millones de euros, informa Eduardo Magallón. Hace unos meses, el banco anunciaba su marcha de Polonia, con lo que se haría con una artillería de cerca de 7.000 millones con la que aprovechar el momento. Los analistas de Jefferies hablan de hat trick.

En apenas un año, el Santander ha hecho tres grandes movimientos corporativos mientras otros bancos europeos tropiezan en España, Italia y Alemania con la resistencia de la competencia o de las autoridades locales. De forma muy discreta, ha cerrado acuerdos amistosos y acomodado su presencia internacional a su deseo de reforzarse en los países donde tiene escala suficiente. Ni el BBVA ni Commerzbank ni todas las entidades que estos días se mueven por el mercado en busca de fórmulas para colocar su exceso de capital consiguen dar con esta tecla, pese a la nueva consigna europea alentada por el informe Draghi en favor de las operaciones de concentración.

Héctor Grisi, consejero delegado del Santander 
Héctor Grisi, consejero delegado del Santander LV

Desde que en el 2022 comenzasen las subidas de tipos, los bancos españoles no han hecho más que sumar beneficio récord sobre beneficio récord y acumulan ya un exceso de capital de más de 30.000 millones de euros. Eso ha conducido a una extraña situación en la que las valoraciones en bolsa son tan elevadas que obstaculizan los movimientos y las entidades acaban prefiriendo dedicar los excedentes a repartir dividendos. Estos días Abanca ha reconocido su interés por alguna operación, pero también la dificultad para materializarla. Y Unicaja ha roto los esquemas al anunciar que, visto su elevado exceso de capital, repartirá el 70% del beneficio entre los accionistas.

Mientras, el Santander ha actuado deprisa y en silencio. La adquisición de esta semana en Estados Unidos le convertirá en uno de los diez mayores bancos comerciales del país y supone además el primer gran movimiento de su presidenta desde que asumiese el cargo en el 2014. Hasta la fecha lo más destacado había sido la compra del Popular mediante una ampliación de capital de 7.000 millones, en los años en los que la banca no estaba más que para rescates, con dinero público o, como en este caso, con dinero de otras entidades.

A diferencia de la compra del TSB, en la que el Santander saltó al detectar la oportunidad, la operación de Webster Bank tiene el sello personal de Botín. Es de esos movimientos que llevan meses de preparación. “Si me pongo a contar los viajes a Estados Unidos que he hecho en diez años...”, comentaba la presidenta del banco en la noche del martes, tras anunciar la operación, en una conexión telefónica con periodistas. “He pasado mucho tiempo allí, es el mercado más atractivo del mundo de servicios financieros. Si uno no está en Estados Unidos, no puede aspirar a ser un banco global”. Lo de esta semana se debe al conocimiento sobre el terreno adquirido durante “años”, añadió.

Carlos Torres, presidente del BBVA, ayer en Madrid 
Carlos Torres, presidente del BBVA, ayer en Madrid Dani Duch

La presidenta del banco aprecia el potencial de Estados Unidos. Estudió Económicas en Filadelfia y un posgrado en Harvard, aparte de trabajar ocho años para JPMorgan. Su estilo, el conocido como Santander Way, es muy americano, con un perfil público asertivo, muy orientado hacia la comunicación y los discursos inspiradores. Ella misma creó el formato Ask Ana y se muestra desenvuelta en este tipo de foros Ted Talks, dirigiéndose de pie a la audiencia, transmitiendo ideas. Por cierto, hace unos días participó en los Encuentros Guyana Guardian. Aquí la crónica de Enric Tintoré.

A eso se suman otros dos elementos. El primero es su sintonía con las corrientes bancarias estadounidenses. “Hagamos una pausa con la regulación y la supervisión de los bancos en Europa”, dijo en Davos hace dos años, en la misma edición en la que Trump la elogió, como recoge aquí Andy Robinson. “Conozco su fantástico banco, habéis hecho un trabajo fantástico, felicidades”, le dijo el presidente de Estados Unidos. El segundo es que, tras el traumático intento de fichaje de Andrea Orcel como consejero delegado, Botín parece sentirse ahora a gusto con el consejero delegado, Héctor Grisi, cuyos caracteres parecen complementarse. Es al menos la sensación que transmiten.

Lo que ha hecho ahora el Santander en Estados Unidos es lo que en el mismo banco califican como una bolt-on acquisition: una compra para acelerar el crecimiento en un país en el que ya está presente. Son operaciones que refuerzan el negocio ya existente y que, como ocurrirá en este caso, permiten capturar sinergias y elevar la rentabilidad. El Santander espera llevarla al 18% en Estados Unidos con Webster Bank. Se reducen además los riesgos asociados a otro tipo de adquisiciones, con más choque cultural. El Santander fusionará Webster con todos sus negocios en Estados Unidos, pero ha dejado todo el proceso de integración en manos de directivos de la entidad recién adquirida.

Una de las cosas que más gustan del Webster Bank en el Santander es la cantidad de depósitos de particulares de los que dispone, algunos muy seguros y de bajo coste, vinculados a ahorro en salud. El banco español podrá respaldar con estos depósitos su principal actividad comercial en el país, la de los préstamos que concede a través de Openbank y la financiera de coches. Lo que en el argot llaman fondear. Además, nunca está de más contar con este tipo de recursos, sobre todo tras la crisis de Silicon Valley Bank, que hace tres años sufrió una peligrosa fuga de depósitos.

“Ahora tenemos la escala necesaria en todos los mercados. En Reino Unido y en Estados Unidos nos faltaba escala. Llegamos a la necesaria para competir”, señalaba Botín el martes por la noche al describir la bolt-on acquisition. Con estos movimientos, quedan resueltas las adquisiciones pendientes. El Santander ha completado la ruta que otros bancos no acaban de iniciar. “Estamos donde queríamos estar”. No se podía ver a Botín, pero parecía como si se estuviese abrochando un botón de la chaqueta. O un bolt-on.

Cesar Gonzalez-Bueno ha dejado la dirección del Sabadell 
Cesar Gonzalez-Bueno ha dejado la dirección del Sabadell Bloomberg

La operación del Santander también lanza aunque sea de forma lateral un mensaje a las grandes compañías españolas. El Santander reconoce que la devaluación del dólar le ha ayudado a abordar una compra de esta escala. “Se ha movido a nuestro favor”, dijo Botín. ¿Será el anticipo de alguna otra adquisición en Estados Unidos por parte de empresas españolas? Por ahora, las noticias que llegan son que Iberdrola parece más centrada en lograr amparo judicial frente a los intentos de la Casa Blanca de acabar con sus proyectos de eólica marina mientras Ferrovial se ofrece a construir por 12.000 millones el futuro aeropuerto Donald Trump, en Washington.

El banco que ayer resultó más concernido fue el BBVA. En la rueda de prensa anual de resultados, a su presidente, Carlos Torres, le cayeron varias preguntas sobre la operación del Santander. La afirmación de Botín “Para ser un banco global, hay que estar en Estados Unidos” resonó de forma insistente en La Vela. ¿Qué opina de ello el BBVA, que en el 2020 vendió su negocio en el país? Su presidente argumentó que su escaso peso en el país “no impide ser un banco con presencia global y a la cabeza de los bancos europeos”. En el mercado americano solo hay dos opciones, o ganar escala con compras agresivas o retirarse a buen precio. Optó por lo segundo y se llevó 10.000 millones de euros que no le han venido nada mal al banco. Hicimos “lo correcto”, dijo Torres. El BBVA, por si no lo ha dicho ya unas cuantas veces, descarta grandes adquisiciones. La experiencia del Sabadell ha sido suficiente.

Por cierto, hablando del Sabadell, un inciso. Ayer el banco comunicó el relevo de César González-Bueno, el directivo estrella de la opa, informa Eduardo Magallón. Fue él quien mejor jugó las cartas durante la operación, animando a los accionistas a esperar a una segunda opa que nunca llegaría, pronosticando que el resultado ”rozaría el poste”, jugando al dilema de prisionero, inyectando la dosis exacta de inmovilismo para que la operación no saliese adelante.

Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica 
Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica EFE

La compañía que sí parece dispuesta a abordar una gran adquisición es Telefónica, aunque sea en Reino Unido. Como comenta aquí Pilar Blázquez, negocia la adquisición por unos 2.300 millones de euros del operador de red de fibra Netomnia, el cuarto del país. De concretarse, será la primera gran compra al frente de Telefónica de Marc Murtra, quien ha insistido en su interés por participar en la concentración del sector en Europa. Forma parte del plan estratégico Transform & Grow, presentado en noviembre. Lo cierto es que, pese a todos los discursos en favor de la creación de campeones europeos, ni el Santander ni Telefónica apuestan por ahora por integraciones en la UE. Sigue siendo territorio hostil, plagado de resistencias locales.

Nada más. Webster Bank fue creado en Connecticut en 1935, cuando el país seguía inmerso en aquellos años de la Gran Depresión tras el crack del 29. Un año antes, en 1934, Bonnie and Clyde, los más célebres asaltadores del bancos del momento, murieron acribillados en una emboscada. Sus aclamados robos los convirtieron en una leyenda popular. Por la geografía de sus asaltos y por la fecha de su muerte, no tuvieron tiempo de robar una oficina del Webster Bank. Habría sido divertido que el Santander comprase un banco visitado por aquellos antológicos apandadores. Como en la canción de Sabina, la banca también tiene su arqueología. En los tiempos de su canción, en los pueblos con mar, todavía se robaban bancos y se asaltaban farmacias. Pero eso forma parte de otro LP.

Iñaki De las Heras

Iñaki De las Heras

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Redactor de la sección de Economía y Empresas de Guyana Guardian. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

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