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Del almacén a la puerta

Visión global | India

Indios de ciudad toman una decisión

Un cartel publicitario en India de una compañía de entrega rápida

Un cartel publicitario en India de una compañía de entrega rápida

Anushree Fadnavis / Reuters

Si la vieja máxima del periodismo (un tanto desfasada en la era digital) decía que lo importante no es ser el primero en dar la noticia sino el mejor, en el mundo del comercio cada vez hay más negocios basados puramente en la velocidad para hacer llegar un aguacate, un teléfono móvil, alimentos para mascotas o incluso un helado a su destinatario en menos que canta un gallo.

India es pionera, y la reina, en los llamados dark stores (‘tiendas oscuras’), locales que pasan disimulados en medio de barrios residenciales, utilizados con frecuencia por varias plataformas a la vez, que no están abiertos al público, y organizados por tanto para hacer que las entregas sean lo más rápidas posibles. Los productos se hallan ordenados no para que quede bonito su despliegue, sino para que en un abrir y cerrar de ojos, desde que llega la orden, pasen de las estrechas estanterías que maximizan el espacio a la moto o bicicleta del repartidor.

El 14% de los pedidos de comida

Este tipo de servicios se hizo popular en muchos lugares durante la pandemia, cuando la gente no podía o tenía miedo a salir de casa, y los mercados tradicionales estaban cerrados. En la mayoría de países, una vez normalizadas las cosas, han perdido terreno, pero en India se han convertido en una forma de vida y una comodidad de la que no quieren prescindir quienes pueden permitírselo. En ciudades superpobladas donde la distancia entre casa y el trabajo es considerable, es un lujo muy apreciado hacer que te traigan a casa en menos de diez minutos el tomate o la especia que necesitas para hacer el curry de la cena o las cervezas que la van a acompañar. Y lo mismo con una batería nueva para el móvil, comida para el perro o un libro que te apetece leer.

Las compañías Blinkit, Swiggy, Zepto e Instamart son las que dominan el negocio de los suministros a velocidad ultrasónica desde los dark store s, utilizando algoritmos y repartidores que no tienen estatus de empleados, ni vacaciones pagadas, ni seguridad social, y que se llevan a casa unas mil rupias al día (9,50 euros) si entregan cuarenta o cincuenta órdenes, con incentivos en función del número y de la rapidez con que lo hacen. Es un sector muy poco regulado en el que se estima que en el 2030 trabajarán en India 24 millones de personas.

Los repartidores de dark stores apenas promedian mil rup

La precipitación no es una virtud, y los repartidores con frecuencia se saltan los semáforos en rojo o sobrepasan el límite de velocidad, con lo que en vez de llevarse un plus se encuentran con multas de tráfico que no pueden pagar. Otra preocupación es que el carácter fantasma de los establecimientos dificulta las inspecciones sanitarias y de las autoridades locales, y propicia un mayor recurso a alimentos con un nivel de sal, grasas y azúcar por encima de lo recomendado.

La publicidad de algunas de las empresas del sector garantiza la entrega de la orden en un máximo de diez minutos, pero hay una campaña para prometer simplemente “la mayor rapidez posible” y de esa manera quitar peso a los repartidores. Pero el movimiento se enfrenta a una considerable resistencia porque, a pesar de ser un sector en expansión y cada vez más popular, el margen de beneficios es muy pequeño y la fórmula está diseñada para grandes metrópolis con mucha población, como Delhi o Bombay, pero no para ciudades medianas y pequeñas. Los alquileres que se pagan por los locales son bajos, y el coste se reparte entre varias compañías, pero aun así los economistas cuestionan la viabilidad del modelo a largo plazo.

Las principales perjudicadas son las tradicionales “tiendas de la esquina”, que no pueden competir ni en rapidez ni en precio, y se quejan de competencia desleal. En India hay unas 200.000, pero su número se está reduciendo a marchas forzadas y tan solo en el último quinquenio han desaparecido veinte mil. Su volumen de negocio ha disminuido un 50% desde la pandemia. Los operadores de los dark stores alegan que democratizan el sector y aumentan la oferta, trabajando con pequeñas marcas que de otra manera no llegarían al mercado.

En el Reino Unido uno de cada siete servicios de comida online (Deliveroo, Uber Eats, Just Eat...) Opera desde una tienda oscura sin servicio de cara al público, y un 40% de la gente hace al menos un encargo por semana.

Rafael Ramos

Rafael Ramos

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Londres

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Jurista y profesional de la información, fue enviado de 'Guyana Guardian' en Washington de 1977 a 1994, y en Londres a partir de 1994.