Divorcio: qué cambia entre el mutuo acuerdo y el contencioso y cómo afecta a la pensión
Rupturas matrimoniales
Así es como funcionan a nivel legal ambos procesos de cese de la convivencia matrimonial

Cropped shot of an unrecognizable mature couple sitting on the sofa with their arms folded after an argument
Los divorcios están en aumento en nuestro país. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, los casos de ruptura matrimonial aumentaron un 8,16% en 2024, último año del que se han publicado los registros. A la espera de conocer las cifras de 2025, España contabilizó un total de 82.991 casos de disolución matrimonial y 3.604 sentencias de separación.
Los requisitos legales para efectuar un divorcio
El divorcio en España está regulado en el Código Civil, más concretamente entre los artículos 81 y 97. Se define como la disolución del vínculo matrimonial mediante un proceso legal, a diferencia de la separación, que es el cese efectivo de la convivencia entre los cónyuges pero manteniendo el vínculo matrimonial.
La reforma de la Ley del Divorcio aprobada en el año 2005 eliminó la exigencia de presentar una causa legal para solicitar el divorcio, pasando a legalizar la ruptura del vínculo del matrimonio siempre que exista la manifestación voluntaria de uno de los cónyuges.
De acuerdo con el Código Civil, la solicitud del divorcio debe presentarse ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio familiar o del domicilio del demandado.
No obstante, si la ruptura es de mutuo acuerdo y no hay hijos menores de edad, también se puede autorizar la disolución ante notario, haciéndose efectiva de forma inmediata y sin tener que recurrir a los juzgados.
¿Cómo funciona el proceso de divorcio?
El primer paso que debe tomar una persona antes de decidir si quiere divorciarse es “asesorarse, sobre todo en un abogado especializado en familia”, tal y como explica a Guyana Guardian Carmen Varela, presidenta de la Sección de Familia del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona.
Para formalizar legalmente el proceso de ruptura del matrimonio, es necesario contar con los servicios de un abogado y de un procurador, independientemente del tipo de divorcio por el que se vaya a optar. Asimismo, Sergio Hurtado, dueño de SH Asesoría, destaca que, en caso de que haya personas que no tengan recursos económicos para hacer frente a este proceso, pueden acudir a la justicia gratuita y, si cumplen los requisitos, se les asignaría un abogado de oficio.

Por último, cabe destacar que el proceso de divorcio implica considerar una serie de cuestiones más allá de la disolución del matrimonio, como pueden ser la liquidación del régimen económico matrimonial, la posible pensión compensatoria a favor de uno de los cónyuges y la determinación de la guardia y custodia de los hijos menores, así como el régimen de visitas y la pensión de alimentos.
Tipos de divorcio: mutuo acuerdo o contencioso
El divorcio establecido por mutuo acuerdo es aquel donde ambos cónyuges manifiestan la voluntad de romper el vínculo matrimonial y llegan a un acuerdo pactando un convenio regulador. Este trámite, que debe ser homologado por el juez, puede realizarse mediante un procurador conjunto, aunque también existe la opción de que haya un procurador para cada parte.
Si hay hijos menores de edad, en este convenio se debe incluir a quien corresponde la custodia, el régimen de estancia que se establece, un plan de parentalidad, a quien se atribuye el uso de la vivienda familiar, la cantidad asignada para la pensión alimenticia de los menores y también si existe el derecho de una pensión para uno de los cónyuges. Asimismo, para poder formalizar este tipo de divorcio, se requiere haber pasado tres meses como mínimo de casados.
Carmen Varela establece que este tipo de divorcio “es más rápido que el contencioso y suele formalizarse en un plazo de entre tres y seis meses”, en ciudades como Barcelona, donde existen juzgados especializados de familia. También, detalla que es un tipo de divorcio mucho más económico, en comparación con el contencioso, que normalmente suele costar “entre tres y cuatro veces más”. No obstante, aclara que no se puede fijar un coste de media dado que influyen factores como el patrimonio o la existencia de hijos en la pareja.
Además, afirma que el mutuo acuerdo “suele ser siempre la primera opción” planteada ante una situación de divorcio, debido a que, en caso de que haya hijos, siguen siendo familia.
En contraposición, el divorcio contencioso es aquel en el que no existe un acuerdo entre los cónyuges sobre ciertos aspectos del divorcio. Este hecho provoca la celebración de un juicio entre ambas partes para resolver esta falta de entendimiento.
Como ya hemos mencionado anteriormente, esta vía de divorcio es más lenta. Según Varela, en la capital catalana la demora puede llegar a ser de un año, cifra que aumenta hasta el año y medio en municipios que no tienen juzgados especializados de familia. Además, la presidenta afirma que el coste es mayor dado que exige más trabajo, más especialización y una dedicación exclusiva de entre 50 y 60 horas para el abogado en la preparación del juicio.
De hecho, destaca que, a diferencia del caso español, en otros países el proceso de mutuo acuerdo tiene un coste más elevado que el contencioso porque se entiende que es más beneficioso para la familia y ofrece una solución más rápida gracias al trabajo del abogado.
Por último, la abogada consultada destaca que se pactan “pensiones conyugales más elevadas en los divorcios de mutuo acuerdo frente a las separaciones donde se celebra un juicio”, tal y como rezan las estadísticas.

