Infidelidades, racismo, traiciones: Los mayores escándalos de la realeza británica de los últimos tiempos
Crisis de imagen
Desde la abdicación de Eduardo VIII a las teorías conspiranoicas de Kate Middleton, la monarquía de Reino Unido se ha enfrentado a varios cataclismos

Miembros de la Familia Real Británica en Londres

En las últimas horas, la Casa Real de Reino Unido está viviendo todo un cataclismo por la detención, y posterior puesta en libertad, del expríncipe Andrés. El hijo de Isabel II no ha tenido una vida desapercibida y ha sido objeto de titulares alrededor del mundo en numerosas ocasiones, pero su implicación en el caso Epstein ha sido la gota que ha colmado el vaso, siendo el mayor escándalo de la historia moderna de la monarquía inglesa desde el siglo pasado.
Pero el hermano de Carlos III no es el único miembro de la familia real británica que se ha visto envuelto en una polémica. A lo largo de la historia cercana, han sido muchos los que han tenido que batallar contra controversias o imprevistos que han afectado de forma directa a la Corona. Y ha sido en los últimos tiempos cuando esto se ha visto incrementado por el constante goteo de información en televisión y redes sociales.

Coincidiendo con su 66 cumpleaños, el que fuera duque de York fue detenido en la finca real de Sandringham, donde reside desde que el rey le instara a marcharse de Windsor. Una orden policial que se dio por la sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público por proporcionar, presuntamente, documentos confidenciales a Jeffrey Epstein cuando Andrés era enviado especial para el comercio con el país. Un nuevo escándalo que se suma a los anteriores que ya obligaron a la Corona a retirarle todos sus títulos para intentar salvaguardar su imagen.
Las historias de amor prohibidas han tambaleado los cimientos de la realeza
A lo largo de los años, las historias de amor prohibidas siempre han estado en el punto de mira de esta familia. Años antes de que las tensiones entre Diana y Carlos se hicieran patentes, ya hubo escándalos parecidos. El rey Eduardo VIII, que duró en el trono tan solo 326 días, abdicó dejando todo el poder a su hermano Jorge VI para poder salvaguardar su relación con Wallis Simpson. Para ese entonces, la estadounidense estaba divorciada y el gobierno no vio con buenos ojos este compromiso, lo que dinamitó este reinado al priorizar sus sentimientos.
Pero uno de los miembros que más controversias ha cosechado por su historial amoroso es la princesa Margarita. La hermana menor de Isabel II se enamoró de Peter Townsend, en ese momento también divorciado, lo que provocó el rechazo de la Iglesia de Inglaterra y parte del Gobierno. Finalmente, no pudo contraer matrimonio con él, casándose posteriormente con Antony Armstrong-Jones.

Sin embargo, el propio Carlos III también cuenta con varias polémicas que afectaron de forma directa a su imagen y que obligaron a tomar decisiones drásticas. Entre ellas, se encuentra su separación de la princesa Diana después de 10 años de matrimonio y confesiones de infidelidades. “Éramos tres en este matrimonio, así que estábamos un poco apretados”, señaló Lady Di en una entrevista para la BBC en 1995, haciendo referencia directa a la relación entre el actual rey de Inglaterra y la reina Camila.
Fruto de aquel matrimonio entre dos de los miembros más seguidos de la monarquía británica llegaron al mundo Guillermo y Harry. Y si alguien pensaba que las cosas no podían ir a peor, con el segundo se gestó años después otra de las crisis más importantes de la Corona en los últimos tiempos. El duque de Sussex, que pronto fue tildado como el miembro rebelde de la familia, se ha visto envuelto en controversias por actos que dieron la vuelta al mundo, como lucir un brazalete con una esvástica en una fiesta de disfraces o ser fotografiado desnudo durante una escapada a Las Vegas.
La sombra del racismo sobrevuela a la familia real británica
Dos años después de su matrimonio con Meghan Markle, todo fue a peor con el estallido del 'Megxit'. Ambos comunicaron en 2020 que dejaban sus cargos reales para marcharse a vivir a California junto a su hijo Archie. La mala relación de la actriz con algunos miembros de la familia, a los que llegó a acusar de racistas en su abrumadora entrevista con Oprah Winfrey en CBS, dinamitó del todo una relación familiar que ya estaba muy tocada. Una situación que se vio agravada con la publicación de las memorias del príncipe Harry, En la sombra, donde explicaba su punto de vista sobre otras muchas cuestiones.
Pero la sombra del racismo sobrevuela a la familia desde hace mucho tiempo. A esto se une también la dimisión de Lady Susan Hussey en noviembre de 2022 ante varias acusaciones por sus preguntas racialmente insensibles. Algo parecido le ocurrió a la esposa del príncipe Miguel de Kent en 2017, cuando decidió portar un broche de una figura negra —de estilo blackamoor—, lo que fue interpretado como un gesto ofensivo hacia la propia esposa de Harry.

La aparición en el tablero de Meghan Markle ha supuesto muchos más baches en el camino. La duquesa de Sussex fue acusada de tratar de forma inapropiada al personal real antes de su marcha del país, habiendo hecho llorar supuestamente a sus asesores. Esto se suma a las memorias de su hermanastra, Samantha Markle, donde desveló supuestos secretos de la familia, y a las constantes declaraciones de su padre, Thomas Markle, quien no ha hablado del todo bien de su hija después de ser apartado por haber pactado fotografías con la prensa antes de la boda real en 2018.
Aunque la familia del príncipe Guillermo tampoco se libra de las controversias. A principios de 2024, el escándalo se hizo presente por la repentina desaparición de Kate Middleton de la agenda pública. Semanas de especulaciones que se vieron intensificadas por una publicación en Instagram en la que la princesa puso en práctica sus cuestionadas dotes de edición fotográfica. Sin embargo, este fallo de comunicación no hizo más que empeorar el asunto; en la imagen aparecía Kate junto a sus hijos por el Día de la Madre, pero la evidente manipulación de la instantánea generó una brecha de confianza con su pueblo.

Para intentar paliar una crisis de credibilidad muy honda, la princesa de Gales no tuvo más remedio que dar un paso al frente y confesar, a través de un vídeo, que su ausencia se debía a un diagnóstico de cáncer. Desde entonces, la institución ha intentado adoptar una posición de comunicación algo más transparente para evitar que los rumores vuelvan a dinamitar los cimientos de Buckingham, especialmente ahora que la sombra de la justicia planea más que nunca sobre la figura de Andrés.