Internacional

La guerra que transformó Europa

Cuatro años de la invasión

Rearme y respaldo a Ucrania a la vez

Familiares y amigos en el funeral de Alexander Krasikov en la Iglesia de San Pedro y San Pablo de Kyiv

Familiares y amigos en el funeral de Alexander Krasikov en la Iglesia de San Pedro y San Pablo de Kyiv

Dan Bashakov / Ap-LaPresse

Casi dos millones de víctimas (muertos y heridos) entre los dos bandos, segun el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales; 15.000 civiles muertos; según la ONU, más de 2,5 millones de viviendas dañadas o destruidas y diez millones de personas que han abandonado sus casas. 3,7 millones de desplazadas dentro de Ucrania, y más de 6 millones en Europa, principalmente en Alemania y Polonia. La cumbre de la Comisión Europea y el Consejo Europeo, incluyendo sus presidentes, Ursula von der Leyen y António Costa, cogerá el tren en la frontera polaca esta semana para mostrar, una vez más, el apoyo de la Unión Europea al presidente Volodímir Zelenski en el aniversario de la invasión.

Ya son cuatro años desde que Vladímir Putin conmocionó al mundo con la entrada de los tanques en Kyiv y las consecuencias de la destrucción no se sintieron solo dentro de las fronteras ucranianas. Son ya estructurales en todo el Viejo Continente. El bloque tuvo que moverse rápidamente para adaptarse a una guerra a sus puertas y hoy, cuando pese a los varios intentos de negociaciones de paz no se vislumbra el fin del conflicto inmediato, estos efectos no parecen tener vuelta atrás. Europa se ha acostumbrado a convivir con la amenaza de Moscú.

“La guerra de agresión de Rusia ha cambiado fundamentalmente a Europa. Ha incrementado nuestra percepción de un gran riesgo de seguridad sobre todos nosotros. Ha obligado a un esfuerzo de rearme en Europa y ha unido a los países europeos en su alineación estratégica, como vemos en las sanciones que se aprueban constantemente y en los acuerdos para financiar a Ucrania”, resume Guntram Wolff, investigador del think tank Bruegel en Europa.

Antes de la guerra, Rusia era el principal proveedor de energía a Europa. El cambio más inmediato fue diversificar los suministros y hoy la UE incluso ha acelerado sus planes de desconexión y ha prohibido importar gas ruso a finales del 2027. La imagen de Europa en el mundo también es distinta. Sea por la redistribución del poder debida a la guerra o por la crisis del multilateralismo, la capacidad de Occidente para aislar a Rusia es más débil de lo que quizás habría sido hace 20 años. China, con quien la UE mantiene una complicada relación, se ha negado a condenar la agresión de Putin, pese a la insistencia de los esfuerzos europeos.

Una experta señala que financiar munición

El conflicto ha transformado la misma configuración de la Comisión. Existe un comisario de Defensa, un nuevo cargo que ostenta el lituano Andrius Kubilius, que insiste una y otra vez en la necesidad de crear un ejército europeo. El puesto de jefa de la diplomacia recae en la estonia Kaja Kallas, elegida por su persistencia contra Moscú. Las dinámicas entre los Veintisiete también son diferentes, han cambiado los equilibrios en las prioridades, tanto desde el punto de vista normativo como económico. El grupo de países bálticos y del Este, los más preocupados por la amenaza rusa, han ganado cierta autoridad moral en las cumbres, alertando del riesgo real.

“Estamos cambiando nuestros hábitos para hacer frente a este nuevo reto, al igual que cambiamos nuestra forma de vida para hacer frente a las amenazas terroristas durante la última década. Así que vivimos en un mundo peligroso y ahora lo sabemos”, explica Cyrille Bret, experto del instituto Jacques Delors.

No son solo el aumento de agresiones híbridas, de drones sobre los países vecinos o de ciberataques. Los informes de inteligencia de algunos de estos países advierten que Moscú podría atacar un país de la OTAN en los próximos cinco años. Suecia y Finlandia han abandonado su estatus neutral y se incorporaron a la Alianza Atlántica después del inicio de la guerra. La ampliación vuelve a ser una posibilidad, con la puerta abierta a que Ucrania acceda a la UE por la vía rápida como premio de consolación en un posible pacto de paz. Las divisiones entre el norte y el sur continuan, pero ahora prevalece un nuevo grupo de países que insiste en que la UE se encuentra en una situación grave, con una guerra caliente en su flanco oriental a la que se suma la nueva presión de los EE.UU. De Donald Trump.

El desafío de la Casa Blanca, que ha evidenciado en su Estrategia de Seguridad Nacional que este lado del mundo ya no es un teatro de operaciones que le interese, ha acelerado lo que ya comenzó a provocar la invasión de Putin: que se levantase de su letargo defensivo desde el fin de la Guerra Fría y comenzase esta nueva operación de rearme, que ha llevado incluso a reabrir las discusiones de la no proliferación nuclear. Por primera vez la financiación de la UE se dedica también a la defensa de Ucrania, hasta el punto que se ha llegado a aprobar la creación de 90.000 millones eurobonos para resolver las necesidades financieras de Kyiv. Dinamarca crea fábricas de drones con expertos ucranianos. El servicio militar ha renacido en muchos países, incluso en Alemania, que aprueba inversiones récord en Defensa y ha quedado liberado del límite constitucional a la deuda el gasto militar que supere el 1% del PIB.

Occidente tiene hoy menos fuerza para aislar a Rusia

“Habría sido impensable antes del 2022 gastar dinero europeo en balas”, señala Jana Kobzova, codirectora del programa de Seguridad Europea de ECFR. También las sanciones sin precedentes. Los ministros de Exteriores de la UE discutirán el lunes la adopción de otro paquete, que ya es el vigésimo desde febrero del 2022. “Si me hubieras dicho dos meses antes de que comenzara la invasión a gran escala que desconectaríamos a Rusia de Swift... Hemos hecho cosas que quizá no pensábamos que seríamos capaces de hacer”.

Anna Buj Cussó

Anna Buj

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Bruselas

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Delegada en Bruselas. Antes, responsable de la oficina en Italia y el Vaticano de Guyana Guardian y RAC1 (2018-2024). Es la autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).