El transbordo perdido del metro
BARCELONA SECRETA
El túnel que entre 1956 y 1990 conectó las líneas 1 y 3 del suburbano permanece hoy cerrado pero intacto, con los restos de la publicidad de la época y advertencias para que no se orinara en la galería

El pasaje inhabilitado que conectaba las líneas 1 y 3

La red de metro tiene una cara B, un conjunto de lugares y rincones que una vez fueron y ya no son. Sitios que un día fueron pisados por los pasajeros y que hoy están cerrados y solo accesibles a los trabajadores. Uno de ellos es el túnel que sirvió de transbordo entre las líneas 1 y 3 bajo la plaza Catalunya. Son tan solo un centenar de metros de galería todavía intacta y que conserva los carteles publicitarios de la época.

Entre los carteles que sobreviven en las paredes, destacan unos fabricados a partir de simples folios adheridos con cinta adhesiva en los que se imprimió el mensaje “Por favor. No orinar. Mantener limpio el pasillo”, que da fe de que el transbordo era de forma reiterada víctima de esta mala costumbre.

Los carteles publicitarios no están enteros, sino parcialmente arrancados. Destacan los que anuncian espectáculos en la cartelera de Barcelona. Por ejemplo, el de la obra de Federico García Lorca Doña Rosita la soltera, y el de una comedia en el que aparece el nombre de Adolfo Marsillach y sobre el que alguien escribió “Droga sí, policía no”. También ha sobrevivido parte de la campaña contra el sida de los años 80.

Todos estos carteles los vieron los pasajeros que entre 1956 y 1990 caminaron por este pasillo para cambiar de línea. Este transbordo fue abierto hace 70 años y conectó las líneas del Transversal y del Gran Metro, que se convertirían en las actuales líneas 1 y 3, respectivamente. Esto tenía lugar en los años de transición en que las citadas líneas, nacidas privadas, fueron asumidas por el Ayuntamiento de Barcelona, que había aprobado este proceso de municipalización en octubre de 1952, pero que no se formalizó hasta principios de la década de 1960.
Al túnel se puede acceder hoy a través de las oficinas de TMB que ocupan lo que fue la antigua comisaría de policía que hubo bajo la plaza. Uno de los extremos de la galería acaba en unas escaleras descendentes que ya no conducen a nada. El pasillo lo utilizan aún trabajadores del suburbano como atajo rápido hacia otras dependencias.

