El narcisismo es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por una profunda necesidad de admiración, una falta de empatía y una gran preocupación por uno mismo. Las personas narcisistas suelen tener una visión distorsionada de su propia importancia, lo que a menudo afecta a sus relaciones y su capacidad para conectar con los demás. Es verdad que muchas personas pueden manifestar comportamientos narcisistas en algunas situaciones, pero el trastorno se diagnostica cuando se presenta de manera persistente.
Personas narcisistas
La psicóloga Andrea Vicente, experta en relaciones de pareja, defina el narcisismo como un patrón persistente de grandiosidad, una necesidad constante de admiración y una falta significativa de empatía hacia los demás. “Las personas con este rasgo suelen mostrar una autoimagen inflada, una sensibilidad extrema a la crítica y una búsqueda constante de reconocimiento. Les cuesta aceptar sus errores y tienden a responsabilizar a los demás de sus dificultades. Aunque pueden parecer seguras de sí mismas, en realidad dependen en gran medida de la validación externa para mantener su autoestima”.
Es el entorno en el que crecemos, el que juega un papel fundamental. “Una crianza basada en la sobrevaloración excesiva o, por el contrario, en la falta de afecto y reconocimiento emocional, puede fomentar la necesidad de construir una autoimagen grandiosa como mecanismo de defensa”, explica Vicente. Además, influye la forma en la que se gestionan las expectativas y los logros en la infancia. “Si un niño aprende que su valía depende de su rendimiento o apariencia, es más probable que desarrolle comportamientos narcisistas”.
Tal y como apunta Vicente, es normal tener rasgos narcisistas en ciertos momentos de la vida, como cuando buscamos reconocimiento o nos sentimos orgullosos de nuestros logros. “Sin embargo, cuando el narcisismo se vuelve patológico, deja de ser una cuestión puntual y se convierte en un patrón de comportamiento rígido que afecta la vida cotidiana y las relaciones interpersonales”, apunta.
Las personas con este rasgo suelen mostrar una autoimagen inflada y una sensibilidad extrema a la crítica
“La principal diferencia es que el narcisismo patológico implica una necesidad desproporcionada de admiración, una falta de empatía constante y una profunda dificultad para aceptar críticas o reconocer errores. Mientras que el narcisismo “normal” permite la autocrítica y la adaptación, el patológico genera relaciones desequilibradas y conflictos constantes”, detalla Vicente.
Dificultades para reconcocer sus defectos
A las personas narcisistas les cuesta reconocer sus defectos debido a su visión exagerada de sí mismas y a una profunda necesidad de validación externa. Hay una serie de barreras psicológicas para que no busquen terapia. “El principal obstáculo es que el narcisismo se construye sobre una imagen de perfección que la persona necesita proteger a toda costa”, explica Vicente.
Personas narcisistas
Su autoestima, aunque parece alta, está en realidad muy frágil y depende en gran medida de la admiración y el reconocimiento de los demás. “Admitir un defecto o pedir ayuda implica reconocer vulnerabilidades, algo que para ellos es muy difícil de aceptar. Tienden a justificar sus comportamientos, culpar a los demás y evitar cualquier situación que los confronte con su realidad”.
Aceptar sus defectos implicaría enfrentar la vulnerabilidad, algo que amenaza su imagen grandiosa y perfecta. “Esta falta de autoconciencia les impide ver la necesidad de cambio, por lo que rara vez buscan terapia de forma voluntaria, y cuando lo hacen, suelen abandonarla si sienten que su imagen se ve amenazada”, confirma Vicente.
Ese patrón de negación y defensa les ayuda a mantener una fachada de perfección que, aunque pueda ser insostenible, les hace sentir que tienen el control y superioridad ante el resto.
