Gabriela Pocoví, nutricionista: “Tomar protectores gástricos a diario puede dañar tu flora intestinal; el aloe y el kudzu protegen tu estómago sin efectos secundarios”
Salud digestiva
La experta advierte de los riesgos de tomar protectores gástricos a diario y propone alternativas naturales con base científica que cuidan la mucosa gástrica y respetan el equilibrio intestinal
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Gabriela Pocoví defiende el uso de soluciones naturales frente al abuso de protectores gástricos

Gabriela Pocoví lo tiene claro: “Tomar protectores gástricos a diario puede dañar tu flora intestinal”. La nutricionista, especializada en salud digestiva, advierte que el uso crónico de los llamados inhibidores de la bomba de protones —medicamentos recetados con frecuencia para tratar la acidez o el reflujo— no está exento de consecuencias. “Generan más problemas que beneficios, incluyendo más riesgo de desequilibrio de tu flora microbiana, más riesgo de infecciones, más inflamación y menor absorción de B12, hierro y calcio”, señala en uno de sus vídeos más compartidos en Instagram (@nutrigaby).
Frente a esta realidad, Pocoví propone un enfoque alternativo y natural para proteger el estómago y cuidar la salud intestinal. Sus dos aliados principales: el kudzu y el aloe vera.
Kudzu con umeboshi
Un clásico oriental con beneficios digestivos
El kudzu, una raíz originaria de Asia oriental, ha sido tradicionalmente utilizada en la medicina china y japonesa por sus propiedades calmantes y regeneradoras. Gabriela Pocoví recomienda tomarlo solo o mezclado con vinagre o ciruela de umeboshi, especialmente en ayunas. “Ayuda a proteger tu mucosa digestiva y al mismo tiempo apoya la producción de ácido estomacal y enzimas digestivas”.
El método de preparación es sencillo: disolver una cucharada de kudzu en medio vaso de agua fría, calentar al fuego hasta que espese, dejar reposar y tomar tibio. Más allá de lo tradicional, existen estudios que avalan sus propiedades. En concreto, una revisión publicada en Food Science & Nutrition (2021) confirma que los isoflavonoides presentes en el kudzu —como la pueraria— tienen efectos antiinflamatorios, antioxidantes y protectores sobre la mucosa gastrointestinal, favoreciendo también la salud metabólica.
Aloe vera
Cicatrizante, prebiótico y libre de efectos secundarios
El segundo aliado de Pocoví es el aloe vera, “mi preferido”, confiesa. Aunque su sabor es neutro, sus beneficios son numerosos. Eso sí, con una advertencia: “Lo primero que debes hacer es quitar la aloína, esa sustancia amarillenta y viscosa que no huele bien”. La nutricionista explica el proceso casero para eliminarla: remojar la hoja en agua de un día para otro, enjuagar bien, retirar la piel y batir el gel interior con zumo de limón o jengibre. El resultado: un “shot” digestivo que se puede tomar en ayunas o antes de las comidas.
Y no es solo tradición: un estudio publicado en Journal of Traditional and Complementary Medicine (2019) encontró que el aloe vera tiene efectos positivos en pacientes con síndrome de intestino irritable y otros trastornos digestivos. Además de su función cicatrizante, se ha demostrado su capacidad para reducir la inflamación y promover el equilibrio de la microbiota.
Ambos productos —kudzu y aloe— son, según Pocoví, “fuente de fibra prebiótica y sustancias que no sólo nutren a tu microbiota, sino que ayudan a cicatrizar heridas y disminuir la irritación de la mucosa”. Frente al uso prolongado de fármacos que alteran el pH gástrico y dificultan la absorción de nutrientes esenciales, estas alternativas naturales ofrecen una vía suave, efectiva y sostenible para cuidar el sistema digestivo.
Para quienes no tienen acceso a la hoja fresca de aloe, también recomienda buscar zumo o extracto de aloe vera puro al 100 %, siempre verificando la eliminación de aloína.
Ambos son fuente de fibra prebiótica que nutre tu microbiota y ayuda a cicatrizar la mucosa”
Pocoví no demoniza la medicina convencional, pero sí aboga por un uso consciente. “El problema no es tomar un protector cuando se necesita puntualmente, sino convertirlo en algo rutinario que termine haciendo más daño que bien”, advierte.
Y frente a eso, su propuesta es clara: volver a lo natural, pero con conocimiento. Y respaldada por la ciencia. Porque en salud digestiva, menos química también puede ser más bienestar.
