En lo profundo de los Andes ecuatorianos, un antiguo bosque se alza como el último refugio contra la invasión de la actividad humana. Esta es la Reserva de Yanacocha, el último refugio del zamarrito pechinegro (Eriocnemis nigrivestis), un diminuto colibrí al borde de la extinción.
Con tan solo 9 centímetros (3,5 pulgadas), esta ave emblemática de Quito es una de las especies más amenazadas del planeta. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, su población mundial se ha reducido a entre 150 y 200 ejemplares.
En las laderas del volcán Pichincha, a 45 kilómetros (27 millas) al noroeste de Quito, los conservacionistas están ahora trabajando para restaurar este bosque envuelto en nubes.
Para las “hadas más pequeñas” de los Andes, estos densos árboles son más que un simple hábitat: son su último bastión.