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Alberto Soler, psicólogo: “Los Nokia están de vuelta, porque cada vez es más abundante la evidencia de que los smartphones y las redes sociales tienen un impacto importante en nuestra salud emocional, física y social”

Primer smartphone

Alberto Soler, psicólogo

Alberto Soler, psicólogo

Como suele suceder, todo vuelve; y los clásicos Nokia están de moda ante el creciente interés por los dumbphones o ‘teléfonos tontos’. Los utilizábamos hace 20 años, con una única finalidad: hacer y recibir llamadas. Ahora, suponen una alternativa eficaz contra el uso excesivo de las pantallas; especialmente, en el caso de los más jóvenes. De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, es recomendable “retrasar el acceso al primer móvil con internet” hasta los 16 años.

“En Noruega, los Nokia están vendiéndose como churros. Y no, no es por nostalgia”, explica el psicólogo y escritor Alberto Soler, en un vídeo que ha compartido a través de Instagram. “También en Finlandia, Suecia o Dinamarca” se está extendiendo esta demanda, “en contraposición a los smartohones o teléfonos inteligentes”. Ahora bien, ¿qué hay detrás de esta elección en pleno 2025?

Cada vez más personas eligen vivir sin pantallas

Dumbphones o teléfonos tontos

“Los dumbphones no son otra cosa que teléfonos móviles con funcionalidades básicas”, explica Soler. Sin embargo, en un mundo marcado por el incesante avance de las nuevas tecnologías, ese es precisamente su atractivo. “Cada vez es más abundante la evidencia de que los smartphones y las redes sociales tienen un impacto en nuestra salud emocional, física y social; especialmente, en la infancia y en la adolescencia”.

La Sociedad Española de Pediatría advierte sobre los efectos negativos que provoca el uso excesivo de pantallas durante estas etapas de la vida, que van desde la calidad del sueño hasta los problemas de visión o la “disminución del grosor de la corteza cerebral en regiones relacionadas con la atención, la memoria y la regulación emocional”. 

Ahora bien, “no basta con un smartphone sin datos”, sostiene el psicólogo. “Es aquí donde entran los Nokia como primeros dispositivos para que se familiaricen con el uso de un teléfono, con la responsabilidad que implica el llevarlo cuando van a hacer algún recado o al salir del instituto”.

Un acercamiento progresivo a los smartphones

Después del Nokia, y de acuerdo con el nivel de madurez del menor, la recomendación es que los padres les acerquen a los teléfonos inteligentes de una manera progresiva. Así, “una vez superada esta fase, podemos pasar a un smartphone pensado específicamente para adolescentes, como el balance phone”, explica Soler.

La idea de este dispositivo es ayudar a los jóvenes en el desarrollo de hábitos digitales saludables. Para ello, el propio móvil bloquea redes sociales, juegos y contenidos inapropiados, ofreciendo una experiencia tecnológica segura y sin distracciones. “Más adelante, un smartphone estándar. Pero empezar con un Android cualquiera como primer dispositivo, ni de broma”, concluye el experto.