Opinión

El arcángel

Acaba de cumplir 44 años y es ya un hombre maduro, con un buen pelo donde relucen unas cuantas canas y que ahora cuida y corta con mimo y mejor estilo. También han mejorado sus trajes y su atuendo en general, hasta los zapatos. Y ha ido perfeccionando una sonrisa sardónica que ha acabado siendo marca de la casa. Al principio de su vida pública hablaba tan lento y con pausas tan me­lodramáticas que desesperaba al oyente o lo movía a una condescendencia que podía rayar con la burla. Su ­apellido, además, era munición fácil para hacer escarnio de él. Rufián, nada más y nada menos.

Les reconozco que cuando lo escuché y vi por vez primera, allá por el 2013, me pareció un oportunista, alguien que desertaba de una ETT en tiempos de crisis y que se unía a la ola independentista gracias a Súmate, aquella punta de lanza del independentismo catalán que hablaba en castellano. No me pareció ­entonces, la verdad, que lo guiasen convicciones muy ­profundas.

 
 Mariscal / EFE

En el 2015, Oriol Junqueras lo fichó como candidato al Congreso por ERC, y desde el 2016 Gabriel Rufián es diputado en Madrid. Ha pasado una década.

En el verano del 2019 sustituyó a Joan Tardà como portavoz del grupo y ahí ­redondeó su personaje de diputado tuitero, experto en dejar frases y titulares fáciles y, por supuesto, inmediatamente viralizables. La portavocía le ha sentado bien, pues ha ganado en aplomo y ha embridado un tanto su histrionismo. No creo que hoy escribiese aquello de las 155 monedas de ­plata. De hecho, sus shows son cada vez más ideológicos y menos histéricos. Hasta su facundia oratoria juega ahora a su favor.

Lo de haber nacido en Santa Coloma de Gramenet y sus orígenes familiares lo ha explotado a conciencia, aunque no quiso seguir de concejal de su ciudad. Es más, creo que ni siquiera quiso ser concejal y le tocó por imposición de su partido.

Rufián es hoy un mensajero y guía espiritual para buena parte de la juventud que se siente de izquierdas

En estos momentos es el diputado más popular (no se lea en clave de partido político) y el que tiene mejor imagen de todo el hemiciclo. Lo dicen las encuestas y no hay más que conversar con jóvenes para comprobar que su estilo ha calado. Reina en las redes sociales.

Por cierto, otro diputado y portavoz de ERC, Joan Puigcercós, en su día fue votado por las señoras diputadas como el más sexy de aquel Congreso de principios de este siglo. Habrá que reconocer a la gente de Esquerra cierta capacidad de casting…

Gabriel Rufián es hoy un mensajero y guía espiritual para buena parte de la juventud que se siente de izquierdas. En ese sentido, como mensajero y guía, podría ser un ángel rebelde, pero realmente hace honor a su nombre de pila y se ha transmutado en el arcángel Gabriel de la izquierda.

Gabriel, la fuerza de Dios según Bernardo de Claraval, fue el ángel de la Anunciación a María, el que le dijo que iba a ser madre virginal del hijo de Dios. Santo patrón de la comunicación y las telecomunicaciones, el arcángel Gabriel figura en la tradición de las tres religiones del libro. En el Libro de Daniel le explica al ­profeta homónimo, mi tocayo, sus visiones, y como Jibril, versión musulmana de Gabriel, dictó durante veintitrés años el Corán a ­Mahoma.

En el Libro de Enoc no solo figura como uno de los cuatro arcángeles que son las cuatro potencias que acompañan a Dios, sino que aparece como la principal y el auténtico oráculo y voz de Dios.

Así que Rufián ahora ya no es tal: es Gabriel. Y su trompeta (a veces también lo representan con un lirio en la mano; dejémoslo ahí) anuncia una necesaria unión de la izquierda de la izquierda. Una unión hasta cierto punto contra natura, porque por más que el voto de izquierda se haya concentrado en Bildu en Euskadi y en el BNG en Galicia, la alianza entre nacionalismo e izquierda, yo, personalmente, sigo sin ­verla.

Es más, creo que no se puede ser nacionalista y de izquierdas. Así que la suma no me sale. Pero una de las gracias de los arcángeles, capitanes mayores de los simples ángeles, es que pueden hablar en enigmas y debemos escucharlos asombrados y mudos, casi traspuestos.

Hasta pudiera ser verdad que el arcángel nos advierta de la llegada al poder de las fuerzas del mal. Pero no sé si toda esta trompetería no es para seguir diez años más en el Congreso.