¿A usted le gustaría pasearse y llevar una cárcel puesta encima? El burka es una prisión, no un reducto de libertad. Esto no va de derecho a la libertad religiosa, sino de tradiciones que confinan a las mujeres a un papel e imagen de inferioridad. Borrarte es denigrarte, ningunearte y criminalizar al otro. El burka refleja una concepción muy sexualizada de la sociedad. Ellas son monstruos de tentación y hay que protegerlas de las embestidas enloquecidas de los hombres.
Los argumentos lógicos valen igual en todo el orbe. Si nos parece que el burka borra a las mujeres afganas y es parte del apartheid de género, deberíamos rechazarlo en cualquier lugar. ¿O es acaso retrógrado en Kabul y cool en Madrid?
Estefanía Chereguini
Madrid
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