Estoy enferma de encefalomielitis miálgica, lo que me produce mucho cansancio y dolor, por lo que casi no salgo de casa. Suerte que tengo un pequeño balcón que da a la calle. Desde allí miro a las personas que pasean o cogen el autobús, cuya parada está justo enfrente. Todos van muy deprisa, estresados, menos él, el señor mayor de la gorra, que va muy despacio y sale a pasear a su perrita. Cada mediodía sobre la una lo veo y me pregunto si el señor saca a pasear a la perrita o la perrita saca a pasear al señor. Se nota que se quieren. Cuando él se para, cansado, ella también lo hace y lo mira con un amor increíble. Me encanta verlos.
Lidia Ruiz Sánchez
Suscriptora Barcelona
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