* La autora forma parte de la comunidad de lectores de Guyana Guardian
Esta es la crónica del rescate de la perrita Chucrute atrapada bajo un autobús en Barcelona, aunque esta historia empezó días antes, tal y como os voy a explicar a continuación.
Imagina que dejas a tu perrito, miembro de tu familia, con toda la confianza en manos de un “profesional” solo unas horas, en un país que no es tuyo, al que solo has venido de visita, y al poco tiempo te llega la noticia de que tu perrito se ha perdido por culpa de la persona a quien se lo has dejado a cargo. Imagina, además, que este perrito es tu perro de apoyo emocional, porque estás pasando por problemas emocionales.
Y ahora duplica todo esto por dos porque son dos perritas y no una, y siente por un instante la sensación que deja en ti esta tragedia. Pues esto justamente le pasó a una pareja extranjera que vino con sus dos perritas de vacaciones a Barcelona.
Quisieron visitar un establecimiento donde presuntamente no podían ir con las perritas y, para no dejarlas solas, buscaron alguna guardería donde estuvieran bien, sin jaulas y en un ambiente familiar.
Pero no contaban que, en España, casi todo lo que está vinculado con bienestar animal no está ni homologado ni controlado, así que sus perritas podían caer en las manos de una persona sin conocimientos y, posiblemente, sin formación ninguna. Desgraciadamente mucha gente sin trabajo cree que pasear y cuidar de los animales de los demás es tarea fácil y que no requiere de conocimientos. Lo peor de todo es que hay muchos tutores que confían en ellos, sin preguntar, si esta persona tiene formación de cuidador, paseador, etc.
Desgraciadamente, en España mucha gente sin trabajo cree que pasear y cuidar de los animales de los demás es tarea fácil y que no requiere de conocimientos
No es el caso de esta pareja, que hizo una amplia búsqueda hasta que encontró una empresa y explicó las características de las perritas, destacando que son miedosas. La trabajadora de esta empresa a cuyo cuidado estaban, decidió llevarlas a un correcán con valla de un metro de alto y soltarlas con el resto de los perros, cosa que un profesional jamás hubiera hecho. Por eso, la importancia de tener mucho cuidado a quien dejáis vuestros animales.
En consecuencia, las perritas se asustaron, saltaron la valla y se escaparon presas del pánico. Una de ellas, Filo, fue encontrada tres horas más tarde, atropellada, con lo que visitó inmediatamente al veterinario. Pero la otra se perdió sin rastro.
En los 25 días en que se dio por perdida se le vio solo tres veces. Desde el primer momento, se empezó una intensa búsqueda por parte de los tutores y muchos voluntarios comprometidos con los animales. Se difundieron cientos de carteles, se rastrearon numerosas zonas, se llenaron las redes de llamamientos de ayuda y la gente se iba sumando. Se creo un chat de WhatsApp con decenas de personas, nadie conocía a la perrita, pero sentía tanto amor y empatía que no dudaba de prestar cualquier ayuda y su disposición con el fin de encontrarla.
En los 25 días en que se dio por perdida a la perrita a Chucrute, se la vio solo tres veces
Los tutores se vieron obligados a quedarse en Barcelona mucho más tiempo de lo previsto para seguir con la búsqueda. Era su niña, un miembro importante de su familia. Lo pasaban realmente mal. Después de casi un mes de intensa búsqueda y casi sin noticias de ella, ellos ya no podían aguantar más económicamente la situación y se vieron obligados a irse con el corazón roto, pero dejando aquí a una chica responsable de la perrita en caso de que apareciera. Y también había un grupo potente que no se iba a rendir hasta dar con ella.
Y así fue. El 5 de enero, los tutores tenían que coger el vuelo por la mañana y, el 6 por la tarde, una de las voluntarias, Rosa, vio a Chucrute cerca de la Ronda y la siguió hasta que la perrita se escondió bajo un autobús de la línea metropolitana de Barcelona. Ella enseguida avisó al conductor, cuya actuación es para agradecer, tanto a él como la AMB por la empatía y profesionalidad que demostraron aquel día.
Chucrute, debajo del bus.
Lo más pronto posible, llegaron todos los voluntarios disponibles, la Guardia Urbana vino a parar el tráfico y hasta participaron en el rescate, apoyando a los voluntarios. Cada uno tenía un papel muy importane. Voluntarios de la asociación Los Rescatados de Fraguel llevaron mallas grandes para asegurar y cortar el paso de la perrita y el resto del espacio se tapó con unos palés que se encontraban cerca.
Alrededor de 20 personas, voluntarios del grupo de WhatsApp, personas vinculadas con la Lliga per a la Protecció d'Animals i Plantes de Barcelona, los agentes de Guardia Urbana, el conductor del autobús, todos participaron con mucha disciplina y profesionalidad en el rescate de esta pequeña y asustada perrita. Sin el trabajo en equipo nada de esto hubiera sido posible.
El rescate de la perrita Chucrute de debajo de un bus, imágenes grabadas por una de las voluntarias, Amanda, que estuvo presente en la operación. La perrita Estuvo casi un mes perdida y no dejaron de buscarla hasta que finalmente pudo ser retornada a su familia.
La perrita estaba bloqueada. Tras asegurar la zona, dos de los rescatistas se tenían que meter debajo del autobús para poder sacarla y uno resultó mordido por el alto estrés y miedo de la perrita. Pero se consiguió.
Mordeduras provocadas por Chucrute al asustarse.
Después de esta larga aventura de casi un mes, la perrita fue trasladada a la casa de Mariana, la chica que se hacía responsable de ella hasta que los tutores pudieran regresar por ella. La pareja todavía no había llegado a su país y la noticia les llegó estando aún en Europa. Debido a las condiciones meteorológicas tenían que tardar dos días hasta llegar y reencontrase con ella.
Chucrute, en casa de la voluntaria tras ser rescatada.
El rescate de Chucrute, como dicen los voluntarios, fue como un regalo de los Reyes Magos, terminó con un final feliz. Pero queda la pregunta de cómo de seguros dejamos a nuestros perros en las manos de gente que se llaman cuidadores o paseadores, pero que no tienen ni la más mínima formación ni conocimientos. Hay empresas que no tienen ni protocolos, ni hacen formación de sus trabajadores.
Está claro que, por la ley, la empresa se tiene que hacer cargo por todos los daños tanto monetarios como emocionales que sufrieron los tutores, pero esto no va a quitar el estrés y el trauma por esta mala experiencia en estos días que debían ser unas alegres vacaciones.
Y solo gracias a una red de voluntarios muy potente y comprometida, este caso acabó con un final feliz. Podría haber sido mucho peor. Pero tenemos que exigir más seguridad, más control, normas y protocolos, cuando dejamos a nuestros animales, los miembros de nuestra familia, en manos de desconocidos.
Los cuidadores de animales, los paseadores de perros, ¿deberían tener formación específica para ejercer esta actividad? ¿Quién tiene que regular todo esto? No olvidemos que los animales ya están considerados seres sentientes y miembros de la familia. Seamos más exigentes a la hora de buscar opciones para confiarlos a terceros.
Chucrute y Filo vuelven a estar juntas.
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