Sociedad

El postparto y la ‘presión social’ cuando el bebé nace con solo 700 gramos de peso

Maternidad especial

 El nacimiento de un hijo de forma prematura obliga a reconfigurar las expectativas y adaptarlas a unas condiciones difíciles de gestionar

África, sobre el pecho de su madre Eva, nació casi tres meses antes de tiempo y aún necesita sonda y oxígeno

África, sobre el pecho de su madre Eva, nació casi tres meses antes de tiempo y aún necesita sonda y oxígeno

Àlex Garcia

De un embarazo se espera que sean 38, 40 o 42 semanas de gestación y entre dos y cinco días de ingreso hasta volver a casa con un bebé al que aprender a cuidar. A partir de ahí, hay infinidad de situaciones. Una de ellas se da cuando el parto es prematuro (cerca del 10 % de nacimientos en España). Este tipo de alumbramiento obliga a que el recién nacido pase sus primeros meses de vida en el hospital con su madre transitando el postparto en unas condiciones que acostumbran a no ser las óptimas. Es lo que les pasó a Eva y Kathrine. Sus hijas, África y Alejandra, nacieron con apenas 700 gramos de peso. Cada una de estas mujeres ha abordado el proceso y su autocuidado de manera diferente. Los expertos recuerdan que no hay una manera única de gestionarlo y que es importante estar atento signos de alerta en cuanto a salud mental. 

Los padres de Alejandra (Kathrine y Álex) se turnan para atender a su hija en el hospital
Los padres de Alejandra (Kathrine y Álex) se turnan para atender a su hija en el hospitalMane Espinosa

La pequeña África duerme plácidamente sobre el pecho de su madre, Eva Ciprian (administrativa de 29 años) en una habitación del espacio Com a casa del hospital Vall d’Hebron de Barcelona, la antesala del alta hospitalaria tras un nacimiento con complicaciones en la que se intenta reproducir un minihogar y en el que las familias tienen cama para poder estar las 24 horas con sus hijos de manera más confortable. África tenía que nacer el 17 de enero, pero lo hizo con casi tres meses de antelación, el 31 de octubre, por una preeclampsia de la madre, que la mantuvo ingresada tres semanas antes del alumbramiento y que también provocó un retraso del crecimiento intrauterino. La medicación que necesitó Ciprian le provocó retención de líquidos y un edema pulmonar que casi le cuesta la vida. “Se estaba muriendo”, recuerda Carlos Javier Gutierrez, el padre (32 años, transportista). En estas duras circunstancias empezó la maternidad de Ciprian y su duro tránsito por un postparto de unos días que “fueron los más difíciles” de su vida. Porque la niña vino al mundo con 740 gramos de peso y se fue directa a la incubadora. Los 22 primeros días necesitó, además, fentanilo y morfina.

Existe una presión social muy fuerte por “ser fuerte” cuando eres madre y más aún cuando tu hija está luchando

Eva Ciprian

Madre de África, bebé prematura

La madre no pudo conocer a su hija hasta dos días después del nacimiento y recuerda esos primeros momentos con el ánimo “muy frágil”. “No podía ver a mi hija sin llorar. Estaba llena de cables”, cuenta esta madre barcelonesa. En el hospital le brindaron apoyo psicológico en varias ocasiones para “poner nombre a lo que sientes” y también para entender que “estás viviendo un momento traumático” y que es necesario tiempo “para asimilarlo”. Ciprian lamenta, no obstante, que “existe una presión social muy fuerte por “ser fuerte” cuando eres madre y más aún cuando tu hija está luchando”. Ella se apoyó mucho en su pareja. Y también en su madre, que no se ha despegado de ella durante dos meses. Y les llevaba los tapers de comida para que pudieran estar centrados en la niña.

Los padres de África se instalaron en el hospital las últimas semanas de ingreso
Los padres de África se instalaron en el hospital las últimas semanas de ingreso

Un ingreso hospitalario acostumbra a ser sinónimo de pocas comodidades. Y más aún si se trata de una UCI neonatal pediátrica, con un sillón para acompañar y mucha oscuridad por el bien de los recién nacidos. Por eso muchos padres optan en el momento inicial por ir a dormir a casa. Una opción que acostumbran a recomendar desde los propios centros hospitalarios para que madres y padres descansen y se mantengan fuertes para una estancia que se presume dura y complicada. Pero Ciprian reconoce que ir a casa a dormir fue juzgado como negativo por una parte de su entorno. El matrimonio salía de casa a las ocho de la mañana y pasaba en el hospital todo el día haciendo piel con piel el máximo tiempo. La madre siempre ha dormido con un gorro de recién nacido de su hija. Durmieron separadas hasta que los trasladaron a Com a casa. Y entonces padre y madre convirtieron la habitación en su hogar y ambos se quedaban a dormir con la pequeña.

Tuve muchos problemas con el embarazo y cuando empezaba a tener barriga y a notarla, nació Alejandra

Kathrine Bernert

Madre de Alejandra, que nació de forma prematura

Los padres de Alejandra, Kathrine Bernert (enfermera de 35 años) y Álex Rodrigo (taxista de 40) llevan más de tres meses con su hija ingresada en el hospital Sant Joan de Déu y han optado por ir a dormir “cuatro horas” a casa, incluso ahora que la bebé -que nació el 24 de noviembre en la semana 26 de gestación con 726 gramos- ya tiene una habitación propia con cama. Se turnan para estar el máximo de horas con la pequeña y han pasado buena parte de su estancia hospitalaria prácticamente a oscuras y con la niña encima suyo. La madre rompió la bolsa y tuvo que ser ingresada. Dos semanas después nació Alejandra por cesárea. Los primeros momentos estuvieron muy asustados, pero el ingreso les sirvió para “procesar” que Alejandra iba a ser prematura, cuenta la madre. El padre bromea diciendo que tiene un máster después de la experiencia hospitalaria y que recuerda que su hija le cabía en una mano. Pudieron practicar, gracias a un sistema de simulación del hospital, cómo coger al bebé, aunque el padre reconoce que hasta que no te toca sujetar al tuyo no te enfrentas a la realidad.

Prioizar el descanso

El difícil momento de que el bebé se quede en el hospital

“Al principio nos pasaban a África entre cinco enfermeras”, rememora el padre de la pequeña. “Ningún niño se merece esto”, apostilla la madre, emocionada. Porque para la pareja ha sido un largo invierno que han pasado encerrados en el hospital. Y vivir una situación tan extrema en pleno postparto es difícil de gestionar a nivel anímico. En lugar de estar en casa recuperándose o tomando el aire paseando al bebé, toca estar en el hospital. Eva cuenta que “ha sido un periodo muy duro, tanto a nivel físico como emocional” y reconoce que durante todo ese tiempo de casi cuatro meses “no he podido permitirme en ningún momento cuidarme, ni física ni mentalmente, ni siquiera en los aspectos más básicos”. Ha vivido “completamente volcada, al 100%” en atender las necesidades de África”, dejando las suyas propias “en un segundo (o tercer) plano”. Ha extrañado “cosas tan simples” como poder tener “momentos de descanso, intimidad, higiene tranquila y autocuidado”. “Tener que ducharte en un baño compartido con más de 10 familias te hace valorar tu intimidad”, explica.

Alejandra nació con apenas 700 gramos de peso tras una cesárea
Alejandra nació con apenas 700 gramos de peso tras una cesáreaMane Espinosa

Kathrine, la madre de Alejandra, sí que ha intentado cuidarse desde casi el minuto uno dentro de las posibilidades que la situación permitía y hace dos días a la semana de pilates. Nada comparado con lo que hacía antes de ser madre, con unas tardes llenas de “extraescolares”, bromea. Pero ir a estas clases le ayuda a nivel mental. Tanto ella como su pareja decidieron que era importante descansar bien para afrontar el largo ingreso hospitalario que aún dura. Con Alex se turnan para que durante el día siempre esté uno de los dos con Alejandra y las noches las hacen juntos en casa. El proceso de postparto es un momento de cuidado que no siempre es posible cuando el bebé se queda ingresado. A la madre de Alejandra también le ayuda a desconectar cocinar para toda la semana los domingos. Aunque la máquina extractora de leche siempre le acompaña también en estos momentos.

Padres que se turnan y pocas horas de descanso

Alex es taxista y después de Reyes volvió al turno en Barcelona (aunque la pareja vive a unos 30 kilómetros). La madre llega a las 6 de la mañana al hospital y está allí hasta la tarde, cuando Alex le hace el relevo. Y en estas últimas semanas de ingreso se dan el “lujo” de comer juntos en el hospital.

Irse a casa sin el bebé fue un momento raro para todas las familias consultadas. “Tuve muchos problemas con el embarazo y cuando empezaba a tener barriga y a notarla, nació Alejandra”, cuenta la madre. Por eso reconoce que al volver a casa sin su hija sentía que “tenía una vida en la calle y otra en el hospital”. Desde el primer momento, Kathrine se sacó leche, aunque los tres primeros días Alejandra se alimentó con leche donada. Y justamente por eso ella misma se ha hecho donante al tiempo que se extrae leche esté donde esté. Aunque con la pequeña cerca es enormemente productiva, bromea.

La difícil tarea de cuidarse

Ser madre antes de tiempo te impide tener acceso a propuestas tan de tribu y de experiencias compartidas como las clases de preparación al parto, por ejemplo. La madre de Alejandra se las perdió, aunque explica que el momento de comunidad “lo tengo aquí”, en el hospital. Porque se han sentido muy arropados por todos los profesionales y también por las familias con las que intercambian experiencias y pueden hablar quizás más que con amigos que van a ser padres este año. “Todos estamos aquí en la misma situación y hablas de sondas, de tubos… aunque esa normalidad al principio fue rara”, reconoce el padre. “Nos llevamos amigos”, aseguran. “Aquí haces amistades que nunca imaginarías”, cuenta Eva Ciprian. Que reconoce que en el hospital todos pierden su identidad para convertirse en “los padres de”. Ellos son los padres de África y han creado un grupo con otras familias llamado BOX 23. Durante unos días tuvieron de vecinos en la habitación de al lado a los padres de Jana, Jordi y Elisabet. La pequeña nació en la semana 27 con 940 gramos de peso. Desde el minuto 0 se aislaron de todo, cuenta el padre. Fueron “estoicos” en el aislamiento y también optaron inicialmente por ir a dormir a casa “por salud física y mental”. Como los padres de África, han pasado buena parte de su estancia con la pequeña Jana sobre el pecho y optaron por hacer nido familiar en la última etapa hospitalaria. Ya están en casa y la pequeña pesa 2.870 kilogramos.

Alejandra ha empezado a engancharse al pecho
Alejandra ha empezado a engancharse al pechoMane Espinosa

Álex, el padre de Alejandra, reconoce que al principio le costó el vínculo con su hija porque en una situación de prematuridad “no sabes si podrás seguir o será una bofetada”. Y reconoce que “al principio me costaba llamarla por su nombre”.. Porque la madre tenía placenta anterior y casi no la notó en la barriga cuando ponía la mano.

La pareja ha hecho un equipo fantástico y a las tres semanas ya eran autónomos cambiando a la niña y la empezaron a coger “sin permiso”. Aunque jugaban con ventaja porque la madre tiene experiencia trabajando en UCI. “Es más beneficioso 10-12 horas de canguro que dormir a su lado”, defiende la madre. Por eso priorizan estar el máximo de horas con ella durante el día y dormir “ni que sean cuatro horas en casa y descansar”. Antes de meterse en la cama, no falla la llamada al hospital para que les den el parte: si está despierta o si ha hecho caca. Aunque cada vez les cuesta más irse del hospital porque cada vez interactua más. Desde el mismo hospital a veces les obligan a que se vayan a dar una vuelta y un día a cenar a un restaurante pero reconocen que lo haces y “te sientes mal”. No tienen esta sensación de malestar si es uno el que se va a airear porque saben que el otro está con Alejandra, reconoce la madre. A ella reconoce que el pilates o visitar a sus compañeras le va “mentalmente bien”. Pero reconcen que los dos han sido muy positivos y que esto les ha ido bien. “Nos hemos comunicado y gestionado muy bien”.

Los retos

La vida que espera fuera

Entre una cosa y otra, la familia Gutierrez Ciprian habrá pasado medio año en el Vall d’Hebron. Y ahora tienen ganas de disfrutar de la que será su primera y última hija, aseguran. El riesgo de preeclampsia es alto y no quieren correr riesgos con un nuevo embarazo. Con una bebé prematura, para la madre es fundamental conocer las experiencias de otras mujeres que han pasado por lo mismo “y que ahora están bien”. Después de todo lo vivido, Eva tiene claro que dejará de preocuparse por “tonterías”. Y poder salir a pasear con la niña es de las cosas que más anhelan poder hacer.

Maternidad especial

La importancia del piel con piel, el descanso y la luz

Las familias de bebés prematuros se pueden ir cuando tienen un alta gestacional “corregida”, apunta Raquel Rodríguez, supervisora de enfermería de Nounats del Vall d’Hebron. En el contexto de prematuridad se prescribe el método canguro y tener a los bebés el máximo tiempo piel con piel si puede ser las 24 horas del día porque “los latidos y el calor de los padres baja el nivel de estrés de los recién nacidos y les muchos aporta beneficios”, señala Rodríguez. Y es importante involucrar a las familias en los cuidados. Pero a veces no es fácil y, por eso, en el Vall Hebrón ofrecen apoyo psicológico para que “tengan herramientas y gestionen el tiempo aquí en condiciones favorables”. Hay dos momentos clave a nivel psicológico, explica la enfermera. El primero es gestionar las expectativas de que a las 38 semanas “pares y te vas a casa” cuando la realidad es que su bebé está en la UCI y no sabe cómo evolucionará. Este momento es un shock y es crucial brindar apoyo, insiste. El segundo momento es cuando el bebé mejora y pasan a estar en una unidad intensiva en la que tienen que ocuparse de él y “enfrentarse a la realidad, que es un impacto”.
En el posparto hay que cuidar el piel con piel y también el descanso, apunta la psicóloga sanitaria perinatal, Mireia Lanaspa. Nunca existe una fórmula única, pero en estos casos en que es una “maternidad especial” la madre debe decidir lo que necesita. Y hay que preguntarle. Porque quizás algunas con salir a tomar un café tienen suficiente como momento de desconexión y otras, no.
La psicóloga recuerda que las unidades neonatales suelen ser “oscuras” y por eso está bien que a las madres en posparto les dé la luz. Es crucial, apunta, el apoyo de la pareja o de otra persona y lamenta que a veces sin “relevo” la mujer se puede sentir culpable de dejar al bebé. La psicóloga también ve crucial buscar el apoyo de otras madres que hayan pasado por la misma experiencia. También remarca que si ha habido sintomatología de ansiedad o depresión durante el embarazo, hay que estar “atento” porque se puede “juntar” un parto traumático, la separación del bebé y el poco descanso. Si la madre permanece también ingresada considera crucial que pueda visitar al bebé con la máxima celeridad.
Y lamenta que los permisos de paternidad, maternidad o el CUME dejan fuera a mujeres autónomas o que tienen trabajos en economía sumergida, pero con las mismas necesidades vitales


Alejandra se ha empezado a coger al pecho y la madre se empieza a quedar con ella en el hospital por las noches. Tanto ella como el padre sueñan con poder llegar a casa con su bebé. Aunque les da cierto respeto sin la red de seguridad que hoy en el hospital Sant Joan de Déu les dan los monitores porque hace apneas y a veces se olvida de respirar. Les da respeto, pero es lo que más desean que pase. Mientras no suceda “nuestra vida y nuestra familia está en el hospital”.

Nacida en Barcelona (1978), trabaja en Guyana Guardian desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad