Longevity

Esta actividad física mantiene el cerebro joven durante más tiempo, según un nuevo estudio

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Según un nuevo trabajo liderado por el neurocientífico Agustín Ibáñez, se trata de un tipo de ejercicio que ralentiza el envejecimiento cerebral y mejora la cognición y el bienestar mental, además de proteger contra la neurodegeneración

El entrenamiento de fuerza es crucial para una buena salud cerebral, según estudio. 

El entrenamiento de fuerza es crucial para una buena salud cerebral, según estudio. 

Getty Images

Es sabido que el ejercicio hace bien, no solo al organismo de manera general, sino en lo referido a la salud cerebral en particular: mejora la cognición, el bienestar mental y protege contra la neurodegeneración. Sin embargo, como plantea un nuevo estudio publicado en Geroscience, mientras la mayoría de los trabajos neurocientíficos previos se centraron en cambios cerebrales localizados, ninguno lograba cuantificar su impacto en el envejecimiento cerebral de manera global.

Por otro lado, como explica Agustín Ibáñez, uno de los autores del estudio, el ejercicio de fuerza o entrenamiento de fuerza —destinado a mejorar la fuerza muscular— cada vez gana más relevancia, a la par del aeróbico (o incluso a veces más), en cuanto a recomendaciones ligadas a los hábitos saludables.

Como aclaración válida, en el presente artículo, el entrenamiento de resistencia y el de fuerza serán tomados de modo similar: “En jerga científica, ‘resistance exercise’ se refiere a ejercicio de fuerza o entrenamiento de fuerza, típicamente con pesas o resistencia progresiva para mejorar la fuerza muscular”, aclara el neurocientífico argentino.

Ejercicio de fuerza y ejercicio aeróbico

Ahora bien, ¿por qué eligieron tomar el ejercicio de fuerza para el estudio? “Se elige el entrenamiento de fuerza sobre el aeróbico cuando el objetivo es impactar mecanismos sistémicos que van más allá de la capacidad cardiorrespiratoria y que están vinculados al envejecimiento biológico: la fuerza muscular es uno de los predictores más robustos de mortalidad, fragilidad y deterioro cognitivo”, explica Ibáñez, estudioso de la salud cerebral, el exposoma y de los factores que inciden en el envejecimiento.

En definitiva, se tuvieron en cuenta los beneficios específicos de este tipo de actividad. “El trabajo contra resistencia activa vías anabólicas, sensibilidad a la insulina, regulación inflamatoria y la adaptación neurovascular que pueden modular redes cerebrales de forma global”, precisa el neurocientífico, que es director científico del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral (BrainLat) y profesor de Salud Cerebral Global en Trinity College Dublin.

Y acota: “Además, el entrenamiento de fuerza es especialmente relevante en adultos mayores porque combate la sarcopenia, mejora la reserva funcional y puede generar cambios más sistémicos y estructurales que el aeróbico aislado”.

Sin embargo, el neurocientífico aclara que esto no implica que el ejercicio aeróbico no sea beneficioso (“de hecho lo es, y mucho”, admite), sino que “el entrenamiento de fuerza ofrece una vía complementaria y, en ciertos contextos, potencialmente más directa para influir en trayectorias de envejecimiento cerebral y vulnerabilidad neurodegenerativa”.

El entrenamiento de fuerza ofrece una vía complementaria potencialmente más directa para influir en trayectorias de envejecimiento cerebral

Agustín Ibáñez

Neurocientífico

Con el objetivo de cuantificar el efecto del entrenamiento de resistencia en la salud cerebral, se aplicaron modelos que predicen la actividad cerebral a alrededor de 300 personas de 62 a 70 años, y las asignaron a uno de tres grupos: entrenamiento de resistencia intenso, entrenamiento de intensidad moderada o sin ejercicio (menos de una hora de actividad física extenuante por semana).

Tanto al inicio del estudio como al cabo de 1 y 2 años, se llevaron a cabo evaluaciones de seguimiento. Los investigadores analizaron tanto los cambios en la conectividad como el impacto del entrenamiento de resistencia en el envejecimiento cerebral.

Entrenar fuerza mejora la longevidad. 
Entrenar fuerza mejora la longevidad. Getty Images

Según indican los autores del estudio, los análisis revelaron un aumento de la conectividad funcional prefrontal tras un entrenamiento intenso, mientras que el entrenamiento de resistencia moderado e intenso redujo significativamente la edad cerebral, en entre 1 y 2 años. Estos efectos se manifestaron a nivel cerebral global, dicen, y concluyen: el entrenamiento de resistencia ralentiza el envejecimiento cerebral.

Modelos de reloj cerebral

Los modelos de reloj cerebral surgieron recientemente como biomarcadores integrativos de la salud cerebral. Son utilizados para estimar la edad cerebral de un individuo a partir de neuroimágenes multimodales. La diferencia con la edad cronológica, denominada brecha de edad cerebral, se interpreta como un índice del estado de salud cerebral. Los investigadores destacan que los hábitos referidos al estilo de vida ejercen efectos protectores, retrasando el envejecimiento cerebral. Estos relojes pueden proporcionar una herramienta poderosa para evaluar si las intervenciones de ejercicio lo desaceleran.

En definitiva, tanto el entrenamiento de resistencia intenso como el moderado ralentizaron el envejecimiento cerebral, mientras que no se observó ningún efecto en el grupo control. Los cambios relacionados con el ejercicio en la conectividad funcional se extendieron más allá de regiones cerebrales específicas, lo que refleja mejoras globales en la salud cerebral.

“Nuestros hallazgos se alinean con la evidencia de que el ejercicio promueve la plasticidad a través de mecanismos sinápticos, angiogénicos, neurotróficos y vasculares. La corteza prefrontal probablemente refleja la expresión local de este fenómeno global, donde la participación cognitiva durante el ejercicio refuerza aún más las redes ejecutivas”, afirman los autores.

Ambos grupos de entrenamiento aumentaron la fuerza de las piernas después de un año y mantuvieron estas ganancias un año después. Desde una perspectiva clínica, estos hallazgos sugieren que el ejercicio de resistencia regular puede respaldar trayectorias de envejecimiento cerebral más favorables y ayudar a mantener las capacidades cognitivas a lo largo del tiempo. Los beneficios, que duraron un año después de la intervención y no se observaron en el grupo sin ejercicio, demuestran que el entrenamiento de resistencia tiene efectos duraderos más allá del período de entrenamiento, concluyeron.