Relaciones

Los jóvenes tienen más parejas pero practican menos sexo que sus padres

Tendencias sociales

El acceso temprano al porno interfiere y la sexualidad virtual y privada relega el encuentro físico real

Los jóvenes de hoy han crecido en una sociedad con actitudes más permisivas hacia las relaciones sexuales y suelen iniciarse en ellas antes

Los jóvenes de hoy han crecido en una sociedad con actitudes más permisivas hacia las relaciones sexuales y suelen iniciarse en ellas antes

Àlex Garcia / Propias

El uso de la pornografía y el acceso temprano a la misma están transformando la sexualidad de los jóvenes, influyendo en su percepción del deseo, en sus comportamientos en la intimidad, en su autoconfianza y en sus expectativas sexoafectivas. El cambio más llamativo, coinciden diversos sociólogos, sexólogos, ginecólogos y antropólogos que investigan sobre las relaciones íntimas y afectivas de la juventud española, es su menor interés por mantener relaciones sexuales en pareja.

“Para los milenials y los boomers el sexo fue muy importante porque veníamos de unas sociedades más represivas y había que abrir camino; pero una vez abierto, para la generación Z es más importante el género o la orientación sexual”, resume la psicóloga y sexóloga Ana Lombardía.

Bruna Álvarez, antropóloga y codirectora del grupo Afin de la UAB, coincide en que, “en los años 80 y 90 del siglo pasado, hubo una explosión, sobre todo en las mujeres, de experiencias sexuales, de ejercer la libertad sexual; ahora no es tan prominente, hay mucha diversidad de ocio y de actividades para hacer, lo que sumado al estrés, hace que la práctica sexual no esté tan en el centro de las relaciones de pareja, ni siquiera de las que tienen proyecto de tener hijos”.

Esto último lo constatan algunos ginecólogos en sus consultas, donde ven a parejas jóvenes que se lamentan de dificultades para embarazarse “y es que no tienen suficientes relaciones en días fértiles para lograrlo”.

Pero esa menor valoración y frecuencia de las relaciones sexuales en pareja no quiere decir que los jóvenes de hoy no estén sexualizados, incluso “hipersexualizados”, según algunos investigadores consultados.

“Los jóvenes se han socializado en una sociedad más secularizada, con más cultura del sexo y del porno y actitudes más permisivas hacia las relaciones sexuales, y suelen iniciarse antes y tener relaciones sexuales con más personas distintas que generaciones anteriores”, apunta la socióloga Olga Jiménez Rodríguez, del centro de Investigación Social Aplicada (Cisa) de la Universidad de Málaga.

Las encuestas que periódicamente realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) constatan ese aumento del número de parejas sexuales, pero también una disminución en la importancia que se concede al sexo a la hora de tener una vida satisfactoria, como se observa en los gráficos que acompañan esta información.

“Está presente una sexualidad menos íntima, más pública y social”, dice Álvarez. Y ahí encaja desde el sexting (envío de mensajes sexuales) hasta el consumo de pornografía y las relaciones a través de las redes sociales. Porque, dicen los expertos consultados, se observa un incremento significativo de la sexualidad individual y digital, hecho que relacionan con el acceso muy temprano (8-9 años) al porno, muchas veces de forma accidental a través de los videojuegos o de las redes sociales.

El último informe sobre tendencias sexuales de la empresa de juguetes sexuales Lovehoney Group, basado en encuestas a más de 8.000 personas de ocho países (incluida España), muestra que la masturbación es claramente más habitual entre los jóvenes de 18 a 35 años que entre los de la generación anterior (los de 35-45 años). En el caso de los españoles, en torno al 20% se masturba casi a diario, algo más de un tercio varias veces por semana y el porcentaje de quienes nunca lo hacen cae por debajo del 10%.

En consulta estoy viendo chavales de 20-22 años que nunca se han masturbado si no es con pornografía, y esa sexualidad de ficción choca con la práctica real”

Ana Lombardía

Psicóloga y sexóloga

Y esa sexualidad individual, muy ligada al consumo de porno, incide en la menor frecuencia e interés por el sexo en pareja. “En consulta estoy viendo chavales de 20-22 años que nunca se han masturbado si no es con pornografía, y esa pornografía establece unos estándares irreales, una sexualidad de ficción que choca con la práctica sexual cotidiana, de modo que muchos jóvenes se sienten más cómodos con la sexualidad virtual y privada que en la realidad del encuentro físico, cara a cara, porque temen exponerse a que se les baje la erección o a eyacular antes de tiempo”, explica Lombardía, que colabora como sexóloga con Womanizer y Lovehoney.

El porno provoca ansiedad de desempeño: temen exponerse a que se les baje la erección o a eyacular antes de tiempo”

Ana Lombardía

Psicóloga y sexóloga

La psicóloga detecta miedo al rechazo y más “ansiedad de desempeño” en las relaciones sexuales que en anteriores generaciones, con consecuencias distintas en función del género. “Ese acceso temprano a la pornografía refuerza masculinidades basadas en el desempeño y el poder, y a la hora de las relaciones reales muchos chicos se sienten perdidos y vulnerables; en el caso de las chicas, se observa una tendencia a la hipersexualización para adaptarse a los roles pornográficos, para gustar a los chicos y sentirse aceptadas por el grupo”, resume Lombardía.

Bruna Álvarez y Olga Jiménez enfatizan que esa socialización sexual de los jóvenes a través del porno también conlleva una sexualidad más diversa tanto en orientación como en prácticas, incluidas las de riesgo, lo que sumado al mayor número de parejas sexuales explica el aumento de las infecciones de transmisión sexual (ITS) que arrojan las estadísticas sanitarias.

Barreras estructurales

La emancipación tardía

Pero más allá del porno también hay barreras estructurales que suponen un freno práctico para la vida sexual cotidiana de los jóvenes. El más decisivo, la emancipación tardía

“Aunque empiezan su vida sexual a edades más tempranas, el hecho de seguir viviendo en casa de sus padres dificulta que puedan tener un espacio propio para mantener relaciones con regularidad” a pesar de la mayor permisividad de los progenitores, indica Jiménez.

Seguir viviendo en casa de sus padres dificulta que puedan mantener relaciones con regularidad”

Olga Jiménez

Socióloga, Cisa-Univ. Málaga

Y subraya que la incertidumbre con que se viven hoy las relaciones afectivas, la multiplicidad de opciones para conocer gente nueva y el miedo al compromiso también contribuyen a que haya menos parejas estables con las que mantener relaciones sexuales continuadas.

En esta línea, Lombardía añade otro factor que puede estar condicionando ese menor interés de los jóvenes de hoy por el sexo: la importancia que conceden a la amistad.

“La sexualidad nos ayuda a cubrir otras necesidades más allá del placer físico, como son la conexión emocional y los vínculos; pero en esta generación las relaciones de amistad son muy potentes, y muchos chicos y chicas satisfacen esas necesidades de conexión o vinculación a través de sus amigos, con los que hablan cada día, viajan, se apoyan, hacen planes...; no necesitan salir a buscar una relación de pareja para conectar emocionalmente”, concluye la psicóloga.

Mayte Rius Montoro

Mayte Rius Montoro

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Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Creo en la función social de este oficio y trato de ejercerla tanto si escribo de demografía como de salud, ciencia, tendencias sociales, tecnología o economía doméstica.

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