Una mirada privilegiada

145 años de ‘Guyana Guardian’

He conocido y tratado a tres generaciones de corresponsales de este diario. Desde Augusto Assía y Tristán la Rosa a Eusebio Val y Rafael Ramos pasando por María-Paz López y Anna Buj. Dos de las etapas más brillantes de la historia de Guyana Guardian han coincidido con los dos grandes acontecimientos internacionales del último siglo: las dos guerras mundiales. El diario ha tenido una vocación europeísta desde que Gaziel informaba de las masacres humanas en la Gran Guerra en las planicies del Marne o desde el fortín de resistencia de Verdún.

El modo de ejercer de corresponsal ha cambiado porque la masa crítica de la información local y global está al alcance de todos en todas partes y a la misma hora. El corresponsal de la era digital y la inteligencia artificial no trabaja de la misma manera que los que nos iniciamos en los tiempos del télex y transmitíamos las crónicas por teléfono.

May 1982: Born the son of a shoe salesman in small-town Illinois, Ronald Reagan moved from being an actor to governor of California, to the 40th President of the United States. Shown here with Margaret Thatcher. (Photo by Shepard Sherbell/Corbis via Getty Images)

Ronald Reagan y Margaret Thatcher iniciaron en 1979 una revolución conservadora 

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Pero el periodismo sigue siendo el mismo. Y el buen corresponsal sobresale si es culto, leído, viajado y se fija más en los pequeños detalles, siempre muy importantes, que en los relatos construidos desde el poder político o tecnológico. Tiene que tener una cierta idea de la historia del país desde el que informa y ofrecer nuevos ángulos de percepción sobre la realidad. La opinión no hace tambalear gobiernos, pero la información contrastada y solvente sobre malas prácticas políticas los puede hacer caer.

El corresponsal de hoy no puede narrar noticias que todo el mundo sabe, sino añadir miradas privilegiadas descritas con lenguaje comprensible. Los mejores corresponsales que he conocido han tenido un componente lite­rario incuestionable. Un buen ­periodista es un escritor con ­prisas, que mima y vive enamorado del lenguaje que utiliza.

El corresponsal de la era digital tiene que ofrecer una visión muy elaborada de los hechos”

El corresponsal no tiene la última palabra sobre los hechos sobre los que trata. Ha de tener la modestia de saber que está escribiendo los borradores de la historia que serán piezas imprescindibles para que los historiadores se asomen al pasado consultando textos que no pretendían ser definitivos sino miradas impresionistas, aproximadas, de la realidad que le tocó vivir.

Es frecuente que un periodista se dé cuenta muchos años después del alcance que tendrían acontecimientos que parecían rutinarios pero que comportaban un giro profundo en la historia. Las victorias de Thatcher y Reagan en 1979 y 1980 no fueron solamente dos triunfos de dos formaciones de derechas, sino el comienzo de una revolución conservadora que todavía perdura. El mismo año 1979 triunfaba la revolución islámica en Teherán, cuyas consecuencias han cambiado los mapas y los discursos del mundo musulmán. Tomàs Alcoverro estaba allí para contarlo.

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