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“Un trayecto de 30 minutos me costaba hasta dos horas; necesitaba parar para calmarme”: de esta manera se supera la amaxofobia, el miedo profundo tras el volante

Seguridad vial

Las crisis de angustia suelen manifestarse de manera inesperada, lo cual fuerza a bastantes conductores a reconsiderar sus trayectos.

Sebastià Sánchez, psicólogo: “Mucha gente prefiere decir que no les gusta conducir, o que lo haga otro, pero detrás hay un miedo muy real, que puede condicionar mucho la vida diaria”

Anna Pérez sufrió diversos episodios de ansiedad al volante que hoy felizmente ya ha superado

Anna Pérez atravesó varios episodios de angustia al volante, un escenario que por suerte ya ha logrado superar.

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Anualmente, gran cantidad de automovilistas en España abandonan el volante no debido a siniestros o carencia de destreza, sino a causa de un temor ilógico que surge de manera imprevista. La amaxofobia representa una dificultad bastante más frecuente de lo que se cree. Se calcula que aproximadamente un tercio de los pilotos ha sentido pavor al manejar en alguna etapa de su existencia, de acuerdo con investigaciones de la Fundación Mapfre y la Fundación CEA. En casi todas las ocasiones consiste en un episodio pasajero que habitualmente se resuelve mediante ayuda especializada y tácticas pertinentes.

Anna Pérez cuenta con 26 años y gozaba de la conducción desde que cumplió los 18. Ella forma parte del grupo de gente que, al alcanzar la adultez legal, se apresuró a sacarse el carnet de conducir y experimentar la autonomía de desplazarse por cuenta propia. Rememora con afecto ese periodo inicial, en el que manejar representaba libertad y seguridad en sí misma. No obstante, su realidad se transformó cuando, regresando a su hogar sin compañía después de la jornada laboral, la ansiedad surgió de forma imprevista. “De repente, empecé a notar una presión en el pecho, me faltaba el aire y tuve que parar. Pensé que me moría ahí mismo”, relata ella, aún asombrada por la manera en que aquel temor ilógico le quitó su firmeza e independencia.

Algunos conductores se ven incapaces de conducir cuando sienten ansiedad al ponerse al volante o incluso al pensar en hacerlo 
Algunos conductores se notan imposibilitados para circular al padecer ansiedad cuando se colocan frente al volante o incluso al proyectar ese acto. Getty Images/iStockphoto

Lo que Anna inicialmente confundió con un problema cervical resultó ser un fuerte cuadro de ansiedad que experimentaba al atravesar cualquier túnel. Tales manifestaciones concuerdan totalmente con las descripciones de Atanasi Céspedes, quien ejerce como vicepresidente de la Secció de Psicologia de la Mobilitat i de la Seguretat del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya. “La mayoría de personas que desarrollan amaxofobia han sido conductoras durante años con total normalidad, incluso disfrutando al volante. Todo empieza con un primer ataque de ansiedad, casi siempre en una vía rápida, y a partir de ahí se activa el miedo a que vuelva a repetirse”, aclara el experto en psicología.

Atanasi Céspedes, experto en salud mental, señala que la amaxofobia se manifiesta principalmente en autovías, pasos subterráneos y carreteras de gran velocidad.

“Poco a poco, la persona empieza a evitar esas situaciones y deja de conducir por autopistas, autovías, túneles... Lugares donde no se sienten seguros, donde creen que no van a tener escapatoria si tienen que salir de ahí. En cambio, continúan conduciendo con normalidad por zonas urbanas y ciertos trayectos concretos”, añade Céspedes.

Experimentaba falta de aire y un agotamiento profundo.

Raül Caballero atravesó una circunstancia muy similar a la que relata Anna. Este barcelonés de 46 años, que suma más de veinte años pilotando coche y moto, sufrió el percance en la carretera mientras circulaba desde Barcelona hacia Castelldefels para bañarse en el mar. “Recuerdo muy bien aquel momento. Iba solo en el coche por la autovía y al coger el desvío a Castelldefels, de repente, noté un ataque de ansiedad muy fuerte. No podía respirar, me faltaba energía y era incapaz de ver lo qué ocurría en los carriles del lado. Aun así, llegué a la playa, pero no podía sacarme de la cabeza lo qué me había ocurrido”, recuerda después de que pasara el tiempo.

Raül Caballero ha dejado atrás el miedo a conducir que le impedía ponerse al volante 
Raül Caballero ha vencido el miedo a conducir que le impedía ponerse tras el volante. Cedida

Anna y Raül comparten una afición, ya que a los dos les apasionaba estar al volante. Anna sentía esa pasión desde que obtuvo su licencia a los 18 años, viajando por su cuenta a Barcelona apenas una semana después, sin temores y con el entusiasmo de percibir el automóvil como un símbolo de libertad. “Me encantaba esa sensación de libertad, de poder ir donde quisiera, cuando quisiera. Mis amigas se sorprendían de que enseguida me atreviera a ir sola a Barcelona”, rememora.

Raül atravesaba una situación parecida. Posterior a aquel incidente en la vía rápida, continuó desplazándose con regularidad por la ciudad, tanto en automóvil como en motocicleta. No obstante, al cabo de un año, los hechos se repitieron y padeció otro ataque de pánico, esta vez mientras circulaba sobre dos ruedas. “Algo como esto te condiciona muchísimo el día a día, pierdes libertad de movimientos. Es difícil de aceptar cuando siempre te ha gustado conducir”.

Raül Caballero experimentó su crisis inicial de angustia mientras conducía hacia la costa: “No veía ni los carriles del lado”

Los dos atravesaron un cuadro de amaxofobia, lo cual resulta muy distinto al simple temor a manejar. Tal como señala Atanasi Céspedes, “el miedo a conducir suele aparecer en personas que están aprendiendo o que apenas tienen experiencia, y normalmente se supera con práctica y confianza”. “La amaxofobia, en cambio, afecta a conductores experimentados que, tras un ataque de ansiedad, empiezan a evitar determinadas vías o situaciones. No es que no sepan conducir, es que su cuerpo reacciona con un miedo irracional, que escapa a su control”, comenta el psicólogo.

Algunos conductores se ven obligados a detener el coche en el arcén cuando el miedo o la ansiedad les impiden seguir conduciendo 
Algunos conductores deben detener su coche al margen de la calzada si el miedo o la ansiedad les impiden seguir conduciendo. Patrick Daxenbichler

Solucionar la amaxofobia no es una cuestión que se resuelva de forma repentina. Anna Páez comenta que, después de sufrir su crisis inicial de angustia en un túnel, cualquier viaje pasó a ser un tormento. “Me mareaba, me faltaba el aire y pensaba ‘¿y si me vuelve a pasar’?”, rememora. “Llegó un momento en que un trayecto de 30 minutos me costaba hasta dos horas, con constantes paradas para calmarme”. Incluso se vio obligada a limitar sus trayectos al extremo y evitar acudir a determinados sitios.

Solo al establecer comunicación con Atanasi Céspedes logró hallar los recursos necesarios para dejar atrás su temor. “Me enseñó que mi problema no era el coche en sí, sino que mi cuerpo recordaba el ataque anterior y reaccionaba de manera irracional. Empezamos con exposiciones graduales y técnicas para manejar la ansiedad, y poco a poco volví a coger el coche”, señala. Mediante este aprendizaje, Anna ha retomado la conducción por su cuenta y hoy en día goza de estar al volante con el mismo entusiasmo que sentía previo a su crisis inicial de angustia.

Las autopistas suelen ser uno de los escenarios donde más se manifiesta la amaxofobia 
Las carreteras de alta velocidad suelen ser uno de los entornos donde la amaxofobia se manifiesta con mayor fuerza. Mané Espinosa

Asimismo, Raül admite sentirse sumamente grato por el apoyo brindado por Céspedes a lo largo del tratamiento. “Empezamos con un par de sesiones en el despacho para trabajar los síntomas y entender que era lo que me pasaba, y después hicimos otras tres sesiones de conducción juntos por autovías y autopistas”, aclara. “Si alguien se encuentra en esa situación, no debería dudar en pedir ayuda, porque se puede superar”, añade Caballero. 

“Conducir a 120 km/h sin saber qué te está pasando es peligroso, y precisamente por eso es importante buscar una solución a tiempo, sobre todo cuando ves que en un segundo todo puede cambiar y te invade un pánico que te paraliza al volante”, finaliza el ahora recuperado chofer.

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