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“Muchos conductores asocian la pérdida de potencia del motor a averías graves, pero a menudo es una acumulación de pequeños fallos”

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Francisco Javier Fuentes, formador de la red de talleres Midas España, explica cuáles son las posibles causas de este problema mecánico y cómo evitar que se produzca 

La pérdida de potencia del coche se puede notar cuando se realiza una aceleración, como cuando se lleva a cabo un adelantamiento

La pérdida de potencia del coche se puede notar cuando se realiza una aceleración, como cuando se lleva a cabo un adelantamiento

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La pérdida de potencia al acelerar es uno de los motivos de consulta más frecuentes en los talleres, según la cadena de talleres Midas España. Los conductores acuden al mecánico explicando que su coche no responde como debería y muestra una falta de empuje cuando presionan el acelerador. Esta pérdida de potencia suele ser la consecuencia de pequeños fallos acumulados con el paso del tiempo. Elementos que se desgastan, filtros que se obstruyen, sensores que dejan de medir con precisión o sistemas que no reciben el mantenimiento adecuado pueden terminar afectando al rendimiento del motor y a la experiencia de conducción.

“Los pequeños fallos que se van acumulando, si no se corrigen a tiempo, terminan afectando al rendimiento del vehículo”, explica Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España. El experto subraya que la sensación de que el coche “no tira” o que le cuesta ganar velocidad suele ser la fase final de un proceso progresivo que podría haberse evitado con revisiones periódicas.

Un conductor presiona el pedal de acelerador 
Un conductor presiona el pedal de acelerador Getty Images/iStockphoto

En este sentido, Fuentes desmonta uno de los temores más extendidos entre los conductores: “Aunque muchos automovilistas asocian la pérdida de potencia a averías graves, lo cierto es que en la mayoría de los casos se trata de incidencias progresivas que pueden solucionarse con revisiones periódicas y un correcto mantenimiento preventivo”.

Causas que pueden provocar una pérdida de potencia

Entre los motivos más habituales de la pérdida de potencia, los expertos señalan en primer lugar los problemas relacionados con la admisión de aire y el sistema de combustible. Un filtro de aire sucio u obstruido puede impedir que el motor reciba la cantidad adecuada de oxígeno para realizar la combustión de forma eficiente. El resultado es una mezcla desequilibrada que repercute directamente en la capacidad de aceleración. Del mismo modo, un filtro de combustible en mal estado o inyectores sucios pueden dificultar la correcta pulverización del carburante, reduciendo el rendimiento y aumentando el consumo.

Varios coches, revisados en un taller mecánico
Varios coches, revisados en un taller mecánicoGetty Images

Otra causa se encuentra en el sistema de escape. Si el catalizador o el filtro de partículas están saturados, los gases no pueden evacuarse correctamente, generando una contrapresión que limita la potencia disponible. En los vehículos diésel, los trayectos cortos y urbanos favorecen la acumulación de residuos en el filtro de partículas, lo que puede derivar en una pérdida progresiva de empuje.

La electrónica también juega un papel determinante en los vehículos actuales. Sensores como el caudalímetro, encargado de medir la cantidad de aire que entra en el motor, pueden enviar datos erróneos si están sucios o defectuosos. Esto provoca que la centralita ajuste mal la mezcla de aire y combustible, afectando al rendimiento. Asimismo, fallos en la válvula EGR, en el sistema de turbo o en las bobinas de encendido pueden traducirse en tirones, falta de respuesta o dificultad para alcanzar determinadas velocidades.

Es importante fijarse si el coche ha aumentado el consumo de combustible
Es importante fijarse si el coche ha aumentado el consumo de combustibleTerceros

Desde Midas insisten en que muchos de estos problemas ofrecen señales previas que el conductor no debería ignorar: aumento del consumo de combustible, humo excesivo por el escape, testigos encendidos en el cuadro de instrumentos, ruidos anómalos o vibraciones. Prestar atención a estos síntomas y acudir al taller ante la menor sospecha puede evitar averías mayores y garantizar que el vehículo mantenga sus prestaciones originales.

El mantenimiento preventivo se presenta, así, como la mejor herramienta para combatir la pérdida de potencia. Revisiones periódicas, cambios de filtros en los intervalos recomendados, comprobación del estado de bujías y sistemas de inyección, así como diagnósticos electrónicos regulares, permiten detectar desviaciones antes de que se conviertan en problemas serios.

Además, una conducción eficiente y adaptada al tipo de motor -por ejemplo, favoreciendo trayectos más largos en diésel para facilitar la regeneración del filtro de partículas- contribuye a preservar el buen estado mecánico.