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Conseguir un primer empleo es cada vez más difícil: la inteligencia artificial y la sobreexperiencia penalizan a la Generación Z

IA versus empleo

El 35% de los departamentos de RRHH ya utiliza IA para cribar candidatos, y el 61% planea hacerlo sistemáticamente: para muchos candidatos, la entrevista no es ni siquiera con una persona

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La Gen Z está perdiendo por completo el mercado laboral.

La Gen Z está perdiendo por completo el mercado laboral.

Diseño: Selu Manzano

Aunque la Generación Z sea la más formada, el mercado laboral puede parecer un lugar hostil. Pese a ser la generación más preparada de la historia, puede parecer que su formación no encaja con el mundo laboral actual.

Un informe de la compañía estadounidense de gestión de talento Criteria Corp revela que el 70% de los profesionales de contratación no logran encontrar candidatos con las habilidades que las empresas necesitan. El informe abre el debate sobre la supuesta “falta de preparación” de los jóvenes y la escasez de talento.

Es cierto que el informe de Criteria mide percepciones y no datos reales de contratación. Este tipo de discursos, señala el Ministerio de Inclusión en su informe Jóvenes y mercado de trabajo, tienden a culpabilizar al individuo por fallos estructurales como la temporalidad o la falta de oportunidades. De todas formas, este dato es interesante para cuestionarse cuál es el mercado actual y la situación de los jóvenes.

La última Encuesta de Población Activa del INE, muestra una tasa de paro juvenil del 24,9 %, la más baja en una década, aunque aún la más alta de la UE. Los titulados universitarios presentan mejores tasas de empleo, pero con contratos precarios y salarios bajos. El informe Juventud y Empresa de PwC estima que las peores condiciones laborales de los jóvenes suponen un coste del 2,27 % del PIB, debido a una estructura que “no aprovecha la inversión educativa realizada”. En otras palabras, el sistema no es capaz de absorber su propio talento o la educación que han recibido los jóvenes no se adapta a la actualidad.

Que te descarten sin dar más explicaciones es una práctica que está a la orden del día.
Que te descarten sin dar más explicaciones es una práctica que está a la orden del día.Freepik

La Generación Z se empieza a formar para un mercado híbrido, digital y global, mientras muchas instituciones siguen operando con modelos industriales del siglo pasado. Para estos jóvenes, formarse en estos ámbitos significa estar preparada para un mercado laboral que valora la innovación y la especialización más allá del CV convencional.

La Generación Z se empieza a formar para un mercado híbrido, digital y global, mientras muchas instituciones siguen operando con modelos industriales del siglo pasado

Como señala Dimas Gimeno, exCEO de El Corte Inglés: “La Generación Z está muy preparada, más que las anteriores, pero necesita el sistema de apoyo en las empresas para poder desarrollarse en un mercado laboral tan competitivo”.

Y es que la era digital ha dado lugar a un abanico de profesiones que hace apenas una década eran impensables. La industria influencer es visible y conocida, pero cada vez surgen perfiles más especializados, como community managers, desarrolladores de aplicaciones, pilotos de drones, analistas de Big Data, expertos en blockchain, jugadores de eSports o desarrolladores de realidad virtual. Estas profesiones, muchas veces freelance o por proyecto, no pasan por los canales tradicionales de contratación y requieren nuevas habilidades.

Para muchos responsables de RRHH, un CV lleno de cursos, bootcamps y certificaciones no garantiza la “madurez profesional”. Para muchos jóvenes, en cambio, la empresa tradicional parece lenta, rígida y desconectada del mundo real, donde se desarrolla la innovación.

Filtros automáticos

La primera entrevista, con una IA

A esta dificultad se suma otra barrera, menos visible pero cada vez más decisiva que es la automatización del primer filtro. Según Cegid, el 35% de los departamentos de RRHH ya utiliza herramientas de IA generativa para cribar candidatos, y el 61% planea integrarlas de forma sistemática. Para muchos jóvenes, esto significa que su primera entrevista ni siquiera es con una persona.

“Ser entrevistado por una IA puede ser desmoralizante para el candidato”, explica Beatriz Gómez, experta en Recursos Humanos, empleabilidad y marca personal. “Y puede ser un arma de doble filo para las empresas, porque no sabrán realmente cómo es el tú a tú con el empleado. Los mejores candidatos pueden quedarse en el camino por culpa de un algoritmo errado”.

Según el State of Talent Report 2025 de Signal Fire, la contratación de perfiles con menos de 1 año de experiencia se desplomó un 25% entre 2023 y 2024, pese a la recuperación general del sector tecnológico. La Big Tech redujo la incorporación de estos perfiles en un 24,8%, mientras que las startups lo hicieron en un 10,7%. Por contraste, los perfiles con entre 5 y 10 años de experiencia han visto un crecimiento del 33,9% y un modesto 1,3% en startups.

El profesor Pablo Foncillas, experto en estrategia y transformación empresarial, lo explica así: “El mensaje implícito en estos datos: si no vienes ya con experiencia, no molestes. O, como diría un algoritmo mal entrenado, tu solicitud ha sido descartada por falta de datos previos. (…) El crecimiento total de contratación en startups fue de apenas un 0,4%, frente a un sólido +15% en las grandes empresas, concentrado casi exclusivamente en talento consolidado. Es decir, el mundo laboral parece que está premiando a quien ya está dentro y dificultando cada vez más el acceso a los nuevos. Aunque no hay una serie histórica suficiente para poder concluir que la IA mata los primeros trabajos de la gente recién licenciada, la paradoja que podría estarse generando es brutal”.

Aunque no hay una serie histórica suficiente para poder concluir que la IA mata los primeros trabajos de la gente recién licenciada, la paradoja que podría estarse generando es brutal

Foncillas añade: “Las empresas necesitan innovación, normalmente vinculada con la gente joven, pero eliminan los espacios donde esta se cultiva. Se nos olvida que ningún profesional sénior nació sabiendo y que, incluso, los más brillantes fueron alguna vez becarios algo torpes. De estar sucediendo este fenómeno con los primeros trabajos orientados a los jóvenes, urge un nuevo pacto: asumir que formar cuesta, que aprender lleva tiempo y que no todo lo que no es rentable hoy debe descartarse. Igual que antes existían los talleres artesanales y los gremios, quizás debemos volver a una lógica más paciente: invertir en la gente no solo en los resultados trimestrales y la tecnología”.

El fenómeno de la “titulitis” se ha convertido en un reflejo cultural; acumular estudios como defensa frente a la incertidumbre. Sin embargo, esto no siempre garantiza una mayor estabilidad. La empleabilidad no depende solo del nivel educativo, sino de la capacidad de las instituciones para conectar formación y empresa. Sin esa coordinación, los jóvenes acaban atrapados entre la exigencia de una experiencia imposible y la sobreformación como un refugio inestable.

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