Videojuegos

Xbox nunca ha podido con Nintendo o Sony: si sigue dando guerra donde otros han muerto es gracias a su CEO, Phil Spencer

Directivo con carisma

Comprometido a hacer todo lo que sea necesario para mantener en pie la empresa, excepto comprometer la creatividad de los estudios, Phil Spencer ha demostrado ser un CEO con perspectiva

Phil Spencer, jefe de Xbox: “El centro no es la consola, sino el jugador”

Phil Spencer, CEO de Microsoft Gaming.

Phil Spencer, CEO de Microsoft Gaming.

Xbox

El CEO de Microsoft Gaming, Phil Spencer, se hizo famoso por decir: “Lo único que no haré es ir contra la inspiración creativa de nuestros equipos”. Y hasta ahora lo ha cumplido, para bien y para mal. En el mundo del videojuego pocas figuras consiguen hacerse conocidas, y mucho menos queridas. Eso requiere un nivel de exposición que muy rara vez ocurre en la industria. Y sobre todo, que rara vez no conlleva consecuencias negativas.

Microsoft, sin embargo, consiguió crear dos figuras muy queridas por el público, con las que empatizaban, en sus dos principales representantes de la marca Xbox. Uno fue Larry Hryb, el mítico Major Nelson, que ahora es el director de comunicación de Unity Technologies. El otro es Spencer. 

Phil Spencer, un hombre con una carrera discreta

Sus principios en Microsoft

Nacido el 12 de enero de 1968 en Ridgefield, una pequeña ciudad de poco más de 10.000 habitantes del estado de Washington, Phil Spencer se sintió interesado en la tecnología desde su infancia. Tras estudiar en el instituto local, no salió del estado para cursar sus estudios universitarios y se graduó en comunicación científica por la Universidad de Washington. Algo que le sirvió para conseguir trabajo en una de las empresas más pujantes de finales de los 80.

Spencer se unió a Microsoft en 1988 como interino y trabajó en numerosos roles técnicos en la empresa. No tardó ni un par de años en alcanzar un puesto intermedio de cierta importancia.

Phil Spencer, CEO de Microsoft Gaming.
Phil Spencer, CEO de Microsoft Gaming.

Durante los 90 fue el encargado de desarrollar los primeros títulos basados en CD de Microsoft, como la tremendamente popular enciclopedia Encarta. Fue el responsable del malogrado Microsoft Money, un software para gestionar las finanzas personales, y de ahí ascendió a encargado general de productos de productividad enfocados a consumidores online y offline. Una manera enrevesada de decir que era el encargado de gestionar el desarrollo y mantenimiento de todas las aplicaciones que más tarde se convertirían en Microsoft Office, además de todas las que se quedaron por el camino, como Microsoft Works y Microsoft Picture It!.

A pesar de que Microsoft vivió una época de bonanza durante esos años, no fue esta rama la que más creció dentro de la empresa. Por eso Spencer no ascendió de forma meteórica. Lo que sí hizo fue hacerse conocido por ser un gamer entusiasta. Llegó al punto de jugar en la oficina a títulos como Ultima Online y era conocido entre sus compañeros y superiores como una persona muy afín al medio. Esta circunstancia, junto a un buen desempeño en su trabajo, le trajo una oportunidad cuando llegó el momento.

El nacimiento de Xbox

Cómo empezó a hacerse un nombre dentro de Xbox

En 1998, cuatro ingenieros del equipo DirectX de Microsoft —Kevin Bachus, Seamus Blackley, Ted Hase y Otto Berkes— empezaron a discutir ideas para una consola que funcionara con DirectX, una tecnología pensada para jugar a videojuegos en PC. En noviembre de 1998 se les unió Nat Brown, arquitecto de software de Windows, como uno de sus principales contribuyentes. Aunque fue un proyecto que tardó bastante tiempo en materializarse, en 2001 vio la luz la consola de Microsoft: la Xbox. Su nombre se debe a su equipo desarrollador, ya que es la “Caja X” por la tecnología DirectX que movía sus tripas y a la cual debía su existencia.

El anuncio formal de su lanzamiento tuvo lugar en el CES de 2001 en Las Vegas, el 3 de enero de ese año, con el wrestler reconvertido en actor Dwayne “The Rock” Johnson como maestro de ceremonias. Se lanzó oficialmente el 15 de noviembre de 2001, tres días antes de la que consideraban su mayor competidora: la Nintendo GameCube. Con Halo: Combat Evolved convirtiéndose en un juego estrella desde su lanzamiento, la consola funcionó bien, aunque no de forma espectacular, con unas ventas de 24 millones de unidades en su ciclo de vida. Eso dio oxígeno a Microsoft para competir con su siguiente consola: Xbox 360.

¿Dónde entra aquí Phil Spencer? Desde el principio. Con el lanzamiento de Xbox en 2001, Spencer se unió al equipo y ejerció como gerente general de Microsoft Game Studios EMEA, trabajando con desarrolladores y estudios europeos de la empresa. Encargado de supervisar los lanzamientos de estudios como Lionhead y Rare hasta 2008, bajo su supervisión se lanzaron dos de los títulos más importantes de la compañía: Fable y Perfect Dark Zero, lo que aseguró su ascenso dentro de la empresa.

A partir de 2008 se convirtió en gerente general de Microsoft Studios y, apenas un año después, en vicepresidente del mismo. Prácticamente en ese instante se convirtió en la cara visible de Microsoft.

De hecho, este fue el momento en que se volvió imprescindible para la empresa. Participó en todas las conferencias del E3 desde 2010 hasta 2021, cuando dejó de existir la feria que hasta entonces era el principal evento anual del videojuego. Pronto se convirtió en la cara de Xbox. Aún hoy suele aparecer en conferencias y presentaciones, aunque su papel se ha ido diluyendo con el tiempo, en parte por una pérdida de confianza por parte del público.

Su ascenso a la cumbre

Poca gente consigue que le llamen 'Tío Phil'

Durante años, Xbox consiguió posicionarse como una de las marcas principales del gaming. Superó a Sony con Xbox 360 durante parte del ciclo y, con Spencer como figura carismática y cercana, demostró un amor evidente por los videojuegos. Incluso se presentó como alguien que hacía una selección personal de lo que se publicaba dentro del espacio indie de Xbox 360. Entre 2008 y 2015, la empresa vivió un apogeo claro. Eso hizo que los jugadores comenzaran a conocerle como Tío Phil, o Uncle Phil en inglés, como el personaje de El príncipe de Bel-Air. También hizo que Satya Nadella, CEO de Microsoft, mostrara interés por su trabajo y quisiera convertirlo en sinónimo de la marca Xbox.

En marzo de 2014, en un correo interno, Nadella anunció que Spencer iba a “liderar los equipos de Xbox, Xbox Live, Groove Music, Movies & TV y Microsoft Studios”, convirtiéndolo, de facto, en el líder de toda la rama de entretenimiento de Microsoft.

Este ascenso coincidió con un momento en que Microsoft estaba obsesionada con apoderarse del salón de todo el planeta. Xbox ya no se anunciaba como una videoconsola, sino como un reproductor multimedia. Xbox One, lanzada un año antes, se enfocaba como una consola capaz de reproducir toda clase de contenido, en streaming y en local, no solo videojuegos. Quería ser el lugar donde escuchar música, ver películas y series y jugar. Esto también lo lideró Phil Spencer.

La sensación que quedó fue la de haber dejado atrás los videojuegos. La consola fue un fracaso comparativo respecto a PlayStation 4 y Nintendo Switch, mucho más centradas en el videojuego. PlayStation 4 vendió más de 117 millones de unidades. Nintendo Switch, más de 155. Xbox One no llegó a 60. Eso no impidió que en septiembre de 2017 fuera ascendido a vicepresidente ejecutivo de Gaming y que solo tuviera que reportar a Satya Nadella. Eso llevó a un nuevo cambio de enfoque. “El gaming ahora mismo, globalmente, es tendencia”, fueron sus palabras al iniciar esta nueva etapa.

La caída del Tío Phil

La siguiente línea de consolas, Xbox Series X y Series S, salió el 10 de noviembre de 2020. Esta vez más enfocadas en los videojuegos y el streaming, la política de Spencer cambió radicalmente. Ahora quería centrarse en los videojuegos y en todo lo que los rodea, con especial énfasis en Game Pass. Un servicio de suscripción que, pagando una cuota fija al mes, permite jugar a los títulos de su catálogo. Lanzado el 1 de junio de 2017, su impacto se consolidó con la nueva generación.

Este enfoque fue exitoso para Microsoft. Aunque las consolas siguen siendo las menos vendidas de las tres grandes compañías, los beneficios de Game Pass crecieron durante años, impulsando una nueva lógica basada en suscripciones.

Las ganancias de Game Pass han ido fluctuando y parte de la comunidad ha dado la espalda a Spencer

Eso llevó a un nuevo ascenso. En enero de 2022, Spencer fue nombrado CEO de Microsoft Gaming. La posición se oficializó coincidiendo con la adquisición de Activision Blizzard, en ese momento la mayor compra de la historia del sector.

Sin embargo, la situación no terminó de consolidarse. Las ganancias de Game Pass han ido fluctuando y parte de la comunidad ha dado la espalda a Spencer. Ya no se le conoce como Tío Phil. Muchos le consideran un traidor: la calidad de algunos juegos ha sido cuestionada y, sobre todo, ha declarado el fin de las exclusividades.

Phil Spencer se ganó un hueco en los corazones de la comunidad gamer, pero no duró para siempre.
Phil Spencer se ganó un hueco en los corazones de la comunidad gamer, pero no duró para siempre.

Su nueva política consiste en que los videojuegos de Xbox salgan en todas las plataformas, incluidas las consolas de Sony y Nintendo. Para muchos fans, eso supone una traición. Nintendo y Sony mantienen títulos exclusivos, y parte de la decisión de compra de una consola depende de ellos. Invertir en una consola de Microsoft cuyos juegos terminan en otras plataformas genera malestar. Spencer defiende que “nuestra visión es que todo el mundo que tenga una consola pueda sentir que tiene una gran experiencia”.

Ahora Phil Spencer atraviesa un momento complejo. Sin el respaldo unánime de los fans y con Microsoft destinando buena parte de su presupuesto a la inteligencia artificial, intenta mantener el rumbo. Algunas decisiones impopulares parecen estar funcionando: dos de los cinco juegos más vendidos de PlayStation 5 en 2025 son de Xbox.

Si eso será suficiente para estabilizar la marca es algo que todavía está por verse. Lo evidente es que Microsoft encontró en Spencer a alguien dispuesto a tomar decisiones difíciles cuando considera que son necesarias.

Álvaro Arbonés

Álvaro Arbonés

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Periodista y escritor. Cultura, videojuegos, política y filosofía es lo mío, pero seguro que me lees hablando de alguna cosa más.