
Epstein, algo más que sexo
Los archivos que se han desclasificado del pederasta Jeffrey Epstein muestran auténticas atrocidades cometidas contra mujeres y niñas de tal magnitud que algunos relatores de la ONU creen que podemos estar ante un caso considerado de “crímenes de lesa humanidad”. Por tanto, no se trata de subestimar toda la parte que afecta a la violencia cometida contra estas mujeres que ha quedado, de momento, impune. Pero a medida que se van desclasificando más y más documentos aparece una nueva derivada de un Epstein que tenía acceso a informaciones y puso en marcha una serie de negocios que llevan a pensar que el escándalo es algo más que un tema sexual.

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, anunció hace unos días que había abierto una investigación para esclarecer si Epstein trabajó para los servicios secretos rusos. Un informe del FBI del 2020 señalaba que el pederasta, que era judío, había sido “un agente cooptado por el Mossad”. Estos días se ha conocido que mantuvo una estrecha relación comercial con el ex primer ministro israelí Ehud Barak, con el que hizo negocios.
La detención del expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, se produjo por la sospecha de que pudo pasar información confidencial a Epstein durante el tiempo que fue enviado comercial especial del Reino Unido. Sus devaneos sexuales están al margen de la acusación policial. De la misma forma, dos exministros poderosos como el francés Jack Lang o el inglés Peter Mandelson se han visto salpicados por las informaciones que pudieron facilitar a esta red.
Los amigos de las conspiraciones tienen material de sobra para construir sus teorías. Y más si se tiene en cuenta que se han hecho públicos 3,5 millones de documentos, pero sigue habiendo una cantidad muy importante –2,5 millones– pendiente de desclasificarse.
Resulta muy lamentable la estrecha relación que este traficante sexual y violador de mujeres haya podido tener con tantas personalidades influyentes en el mundo. Y es un escándalo que hayan traficado con información a la que tenían acceso por sus puestos de poder.
