Santos Cerdán compareció ayer ante la comisión del Senado que investiga el llamado caso Koldo decidido a no declarar porque
así se lo habían recomendado sus abogados. Pero el propósito de permanecer en silencio le duró muy poco. El ex secretario de organización del PSOE habló por los codos, aunque cuando quiso calló.
Esgrimió la que será la estrategia de su defensa cuando este asunto llegue a juicio al presentarse como la víctima de una oscura venganza por haber negociado la amnistía: “Todo cambió después de mi foto con Carles Puigdemot en Bruselas”, afirmó. También reiteró su “inocencia”, negó ser socio de la empresa Servinabar, se enfrentó sin reparos con algunos de los senadores que le interrogaron y dejó claro que está solo y ya no cuenta con el respaldo del que fue su partido.
“Todo cambió” con la foto en Bruselas, junto a Carles Puigdemont afirma el hoy ex militante
En un largo discurso inicial antes de que empezasen las preguntas, Cerdán reivindicó su inocencia y dijo ser “víctima de la Inquisición”. “Se está realizando un procedimiento sin garantías y sin respetar los derechos de las personas. No se busca la verdad, solo se intenta construir un relato que se repite y se repite, pero no por eso se convierte en realidad”, afirmó Cerdán, quien, tras su paso por la cárcel, ha vuelto a Milagro, su pueblo natal de Navarra, aunque sigue investigado por los presuntos delitos de cohecho, organización criminal y tráfico de influencias.
“Se genera un titular diario con total falta de rigor y con indicios falsos”, prosiguió y afirmó que las grabaciones contenidas en los informes de la Guardia Civil que han cimentado la acusación contra él “son falsas”: “Están editadas y manipuladas”.
“El Estado profundo prepara pruebas sospechosas” asegura el ex secretario de organización
“El Estado profundo prepara pruebas sospechosas. Soy inocente. No soy ningún corrupto”, añadió. Cerdán sostiene que ese “Estado profundo” urdió una trampa contra él “en un encuentro en un cigarral de Toledo entre un miembro de Vox, Javier Ortega Smith, y representantes de la Guardia Civil”.
Eduard Pujol, senador de Junts, le echó un cable para que siguiera desarrollando esa teoría y Cerdán atribuyó su situación judicial a las negociaciones sobre la amnistía que mantuvo con Carles Puigdemont en Bruselas.
Yo no le voy a hacer un reproche penal, eso lo tiene que hacer la justicia, pero sí le voy a hacer un reproche ético”
“Hay un antes y un después de mi foto con Puigdemont tras el acuerdo de Bruselas. Todo cambió con esa fotografía. Tuve que volver a llevar escolta. Ya me habían avisado de que tuviera cuidado”, dijo. “Hice lo que tenía que hacer políticamente, pero mi entorno y yo hemos sufrido las consecuencias por haberlo hecho”, remachó.
La investigación contra Cerdán está muy alejada de esas negociaciones y se refiere al presunto cobro de mordidas por adjudicar obra pública de forma irregular a la empresa Acciona. La Unidad central operativa de la Guardia Civil (UCO) cifra esas comisiones ilegales en 6,7 millones de euros y considera que se canalizaron a través de la empresa Servinabar propiedad de Antxón Alonso.
Sobre el reproche ético, hágase la pregunta de si usted está en condiciones de hacerme un reproche como el que me ha hecho. (...) Y me alegro de que vuelvan a recuperar la presunción de inocencia. Se les ha olvidado en muchas declaraciones que han hecho (...) Abran los ojos”
En el registro del domicilio de Alonso, la UCO encontró un contrato privado, que no llegó a elevarse a público, por el que Cerdán adquiría el 45% de Servinabar. “No tengo nada que ver con Servinabar. No soy un corrupto”, defendió el ex dirigente socialista durante la tensa sesión de ayer en el Senado.
Y lamentó que “no se respete mi presunción de inocencia”. Cerdán se sabe solo: “Está claro que estoy solo”. Algo que corroboró en la falta de apoyo del senador del PSOE Alfonso Gil quien hizo a Cerdán “un reproche ético, que no penal porque eso lo tiene que hacer la justicia”.
“Sobre el reproche ético, hágase la pregunta de si usted está en condiciones de hacerme un reproche como el que me ha hecho”, le respondió. Cerdán, que había llegado un cuarto de hora antes de iniciarse la sesión abandonó el Senado erguido y con la cabeza alta, sin cruzar una sola palabra con sus antiguos compañeros de partido que fueron de los primeros en abandonar la sala.






