
Cómo retener el voto de las mujeres en pleno caos
En paralelo
Solo cuatro ministros siguen con Pedro Sánchez desde que llegó a la Moncloa en el 2018. María Jesús Montero, Margarita Robles, Luis Planas y Fernando Grande-Marlaska. El titular de Interior es el miembro peor valorado del Gabinete –un 3,8, según el Cis– y ha sido reprobado tanto en el Congreso como en el Senado. La sucesión de polémicas, incluida alguna desautorización directa del presidente, no impide la defensa cerrada de Sánchez para excusar al ministro ante la querella contra el ex número dos de la Policía Nacional por agresión sexual a una agente.

El ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía, José Ángel González, Jota , dice que “se enteró por la prensa” de la acusación admitida a trámite por un juez; no de los hechos, porque un audio y sus mensajes a la víctima lo confirmarían como protagonista. El ministro declara su desconocimiento y se confiesa “decepcionado”. Un estado anímico cronificado en las filas socialistas desde el caso Cerdán.
La querella ahonda el socavón en el que cayó el PSOE frente al feminismo: el catálogo de Tito Berni, los audios de José Luís Ábalos y Koldo García sobre sus farras con prostitutas, las denuncias internas contra Paco Salazar, el expresidente de la Diputación de Lugo y, ahora, el máximo responsable uniformado de la Policía Nacional. La alternativa en el flanco derecho es igual de cuestionable: el PP se apoltrona ante la acusación del alcalde de Móstoles o el jefe de la policía de Alcalá. Las comunidades y ayuntamientos gobernados por PP y Vox combaten los avances feministas con charlas negacionistas de la violencia de género, eliminan las consejerías de igualdad y, a cambio, ponen en marcha cursos de cocina y costura.
El PSOE alega que responde con diligencia ante cada caso: ceses, expedientes y apoyo a las víctimas; y tilda de “hipócrita” la reacción de la derecha. La jornada de furia contra Marlaska en el Congreso no deja de evidenciar la falta de sensibilidad política hacia las mujeres. De la oposición, que ve en una agresión sexual una nueva espita para ahogar a Sánchez y acusa sin pruebas a Marlaska por no haber actuado antes. Y del propio ministro, que carga la decisión sobre su continuidad sobre los hombros de la denunciante.
“Si la víctima cree que le he fallado, dimitiré”, se escuda Marlaska. La empatía que desprende la frase ante unos hechos de magna gravedad corre el riesgo de sonar populista. La responsabilidad institucional nada tiene que ver con la penal, y la víctima ha dejado claro con su querella que su camino es el judicial.
La reacción del Gobierno en el caso del ex-DAO de la policía no garantiza la confianza de las votantes
La inviolabilidad parlamentaria no es un aval para las acusaciones gratuitas de la oposición, el desconocimiento no absuelve políticamente al ministro, y la rápida reacción del Gobierno no garantiza retener la confianza de las votantes… En las elecciones del 2023, el 53% de las papeletas del PSOE eran de mujeres. En el último barómetro del CIS, ese porcentaje no pasaría del 26%. Sánchez supera a Alberto Núñez Feijóo en las preferencias femeninas, pero la pregunta es si el desgaste del Gobierno puede salvarse en las urnas con el voto diferencial femenino.
Hay un reguero de ministros defendiendo a Marlaska, los diputados del PSOE andan “superados” por los pasillos, y solo Margarita Robles entiende que hay que hacer acto de contrición. La ministra de Defensa siente “asco” y “vergüenza” y admite que la respuesta debe ser más ágil y transversal. Pero también evidencia que la querella no solo socava la credibilidad del PSOE. Hiere a la Policía Nacional.
Esta semana se investiga a seis antidisturbios por llamar “chimpancé” a un hombre y todo el cuerpo policial está en shock por la acusación del ex-DAO. El primer caso fue noticia porque el agraviado era guardia civil. El segundo, porque le ha costado el puesto a Jota y ha abierto una caja de Pandora. La del machismo institucional y policial, las conductas impropias de mandos con sus agentes y el miedo a denunciar por temor a represalias.
El nombramiento de Gemma Barroso como DAO interina es un cambio. Es la primera mujer en el cargo, se ha reunido con la víctima y le ha ofrecido protección. Marlaska quiere que el puesto definitivo sea también para una mujer. En la policía hay 111 comisarios principales, y solo 22 son mujeres. ¿Gestos para garantizar votos?

