El tablero geopolítico tiembla con la reelección de Donald Trump, y Cuba regresa a su punto de mira por su proximidad a Florida, bastión de exiliados cubanos que presionan por un cambio de régimen. David Dusster, periodista de Internacional de Guyana Guardian, explica que figuras como Marco Rubio, flamante secretario de Estado, lideran esta ofensiva. “Cuba pasa que está a menos de 100 kilómetros de la costa de Estados Unidos”, subraya Dusster, destacando cómo este factor electoral aviva las tensiones.
Cuba mantiene su esencia como dictadura comunista bajo Miguel Díaz-Canel, primer presidente nacido tras el triunfo revolucionario de 1959. Aunque el régimen ha rejuvenecido con figuras como Bruno Rodríguez en Exteriores, el dogma marxista persiste intacto. “Los tiempos a nivel mundial han cambiado y ahora están cambiando de manera muy acelerada”, advierte Dusster, señalando que esta rigidez choca con un contexto global transformado.
La vida cotidiana del cubano medio es un calvario: apagones constantes y una inflación desbocada estrangulan la isla. La crisis energética se agravó desde el 3 de enero, cuando la captura de Nicolás Maduro en Venezuela cortó el 80% del petróleo cubano, vital junto al suministro mexicano. “Eso ha hecho que de repente haya una escasez de petróleo que influye en todos los niveles”, detalla Dusster, desde las lanchas guardacostas hasta el transporte civil.
El turismo, pilar económico de Cuba, colapsa por la falta de combustible para aviones, con aerolíneas reacias a operar sin garantías de despegue. “Podemos hablar que es una crisis sin precedentes respecto a lo que había sido otras veces”, afirma el periodista, que vincula esta debacle al veto estadounidense al nuevo régimen venezolano de Delcy Rodríguez. La economía insular, dependiente de visitantes extranjeros, toca fondo.
Rusia y China, tradicionales aliados, optarían por un rol pasivo ante cualquier injerencia yanqui más dura. Putin priorizaría un pacto de paz en Ucrania sobre cualquier apoyo a La Habana, mientras Pekín se limita a acuerdos comerciales sin ideología. “China quiere cobrar. Si te vende algo quiere cobrarlo”, ilustra Dusster, recordando su silencio en la crisis venezolana y su foco en Taiwán como esfera de influencia.
Trump tendría vía libre para escalar, aunque una invasión no figura en planes inmediatos pese a incidentes recientes como el de la lancha con un muerto estadounidense, sobre el que guarda silencio. “Trump es muy cambiante. El nivel de popularidad de Trump es muy bajo en estos momentos”, analiza Dusster, con midterm acercándose y todos los escenarios abiertos.
A sus 67 años, el régimen castrista sobrevive pese a profecías de colapso post-Fidel, pero enfrenta su peor asfixia económica. “El riesgo de que se desplome el régimen sin intervención americana es tan grande porque la asfixia económica, el bloqueo petrolero está haciendo mucho daño a Cuba”, concluye Dusster. La población resiste con ingenio caribeño, aunque el éxodo masivo evidencia el límite de la paciencia.