De lo que hubiera sido del Barça sin el concurso de Kevin Punter se pueden hacer muchas teorías. Apuesten a que no hubiera superado el trance. Pero el del Bronx llegó a tiempo, justo dos semanas de caer lesionado, para rescatar al Barça en su estreno en la Copa del Roig Arena y dibujar el camino hacia semifinales. Tarea ardua y complicada ante un UCAM Murcia que ya había tumbado a los azulgrana en los dos compromisos ligueros y que flirteó con hacer tres en raya. Murió casi en la orilla, cuando KP puso la directa.
Y es que la primera incógnita del duelo se desvelaba minutos antes del salto inicial, cuando el Barça confirmaba que los tres tocados –Punter, Satoransky y Vesely– entraban en la rotación, dejando a Norris fuera del banquillo. Ninguno de ellos entró en el quinteto pero los tres no tardaron mucho en saltar a pista, alguno más lastrado que otro, pero todos en condiciones para competir. La segunda incógnita, mucho menos misteriosa que la primera, quedaba patente desde los primeros compases, cuando el UCAM Murcia, lejos de arrugarse por el escenario, confirmaba que iba a plantar tanta cara, si no más, como siempre ante los azulgrana.
Los de Pascual empezaban mejor que en partidos anteriores, más metidos en el partido, pero el tiro exterior no entraba y no conseguían coger carrerilla. El casi infalible tiro de tres metros de Cacok les hacía mucho daño y no encontraba la manera el Barça de encadenar varias acciones positivas seguidas. La entrada de Punter en el partido brindó unos minutos de puro showtime, confirmado que el del Bronx había superado sus problemas físicos. Un triple, un par de canastas lejanas, y los azulgrana subían el 16-12, que ya por entonces parecía toda una proeza ante un rival tan rocoso como uno pueda imaginar.
Los de Pascual, con problemas, descifraron al fin la fórmula para ganar al Murcia tras las dos derrotas ligueras
El Barça intentó alargar su momento dulce y Parra hacía de las suyas. Un rebote de ataque por aquí, un robo por allá y alguna canasta al poste para rubricarlo todo. Un triple de Cale situaba la máxima de la noche hasta ese momento (33-27) y Sito Alonso no dudó en pedir un tiempo muerto. No quería que se le escapara el partido.
Ese parón cambió por completo la dinámica del partido. Ennis cogió las riendas del Murcia y empezó a hacer vibrar a la grada, siempre con el débil. Once puntos en un abrir y cerrar de ojos del canadiense y los murcianos recuperaban el manod (38-39). Aunque el mazazo final antes del descanso para el conjunto barcelonista llegó con el bocinazo, unas centésimas después de que Martin anotara un triple contra tablero para dejar bien a las claras que el pase a la semifinal iba a ser más caro que nunca.
La tregua en el parquet no fue tal en la grada del Roig Arena, pabellón fascinante que presume de muchas cosas pero, sobre todo, de unos altavoces con tal potencia que brindan a los otorrinos una oportunidad para hacerse de oro a orillas del Turia.
Con 60-66 en el último cuarto, y con malas sensaciones, el Barça reaccionó de la mano de Punter
El descanso no le sentó especialmente bien al Barça, que seguía algo encallado, quizás acosado por los recuerdos de sus últimas citas con el Murcia. Se jugaba a lo que quería Sito Alonso, con todo muy igualado, y el escenario les favorecía claramente. De hecho, dos tiros libres de Cate, justo antes dle último acto, ponían un 56-62 en el marcador que empezaba a generar inquietud en el bando azulgrana.
La tendencia se mantenía y en esos momentos, los peores, suerte tuvo el Barça de Willy Hernangómez, que anotó un par de canastas fundamentales para dar oxígeno a su equipo, a las que añadió un gran tapón y una asistencia. Pero los azulgrana seguían por detrás, hasta el 60-66, cuando Kevin Punter cogió el relevo al madrileño. El del Bronx levantó la batuta y dirigió un parcial de 10-0 que se convirtió en una enorme losa para el Murcia, al que Ennis seguía alimentando pero ya con más dificultades. En cambio, su rival había cogido velocidad, con el 86-76 con máximo exponente, y saltó hacia semifinales, dando gracias que Punter había llegado a tiempo.
