No hay que buscar subterfugios de ningún tipo. No dio la talla el Barça en las semifinales de Copa. No estuvo a la altura de la cita, y eso debe reprenderse, por mucho que la cita del Roig Arena no le pillara en su mejor momento. Porque cayó ante un Baskonia que no necesitó gran cosa, con Howard anulado, que cogió menos rebotes y que tiró once veces menos, quizás lo peor que dejó la derrota para el equipo de Pascual. Que los rivales no requieren de su mejor versión para ganarle en las últimas semanas. Sensación terrible para un transatlántico como el azulgrana, que verá la final por televisión. Y la jugará el Baskonia contra el Real Madrid.
Apenas hubo media hora entre el final de la primera semifinal y el inicio de la segunda, pero no tardó en comprobarse que iban a ser dos duelos diametralmente opuestos. Mucho más trabado y difícil de digerir el segundo, con menos recursos y menos lucimientos, y mucho más sufrimiento de ambos. De 214 puntos se pasó a 137. No hace falta añadir mucho más.
Como en cuartos, salió bien plantado el Barça a pesar de todo y buena parte de culpa la tuvo un Clyburn especialmente inspirado. Hasta 9 puntos anotó el de Detroit en esos primeros instantes de partido, catapultando a su equipo al mando del luminoso. En lo más alto de la grada, los más de mil seguidores azulgrana vibraban y gritaban, sin duda los más ruidosos en lo que va de Copa, valencianistas aparte.
Punter, protagonista indiscutible del duelo ante el Murcia, volvió a salir desde el banquillo, pero le alcanzó para firmar un triple que dibujó el 19-7. Las cosas parecían funcionar para los de Pascual, que daba la sensación de estar satisfecho en su zona técnica. Su equipo dominaba el rebote y había limitado a Howard, verdugo recurrente, a un tiro libre.
Pero las cosas empezaron a dejar de fluir poco a poco. Kurucs anotaba un triple tras rebote ofensivo que hizo daño a los azulgrana. Luwawu-Cabarrot pedía plaza en Hogwarts con trucos que se transformaban en puntos. Hasta que Spagnolo, así, casi sin que nadie se diera cuenta, ponía al Baskonia por delante por primera vez en todo el partido (26-27). Le tocaba volver a remar al Barça, al que acosaban las faltas, con Satoransky (3) y Vesely (2) alborotando la rotación.
Estaba siendo un partido muy poco brillante pero muy disputado, con cada canasta costando un mundo a ambos. El escenario brindó la oportunidad a Shengelia para brillar, anotando y reboteando, lo que permitió al Barça respirar un poco en el tercer cuarto y empezar a recuperar tímidas ventajas. Y eso a pesar de que empezó a perder demasiados balones, lastrando un tanto su crecimiento. Un par de momentos de inspiración de Laprovittola justo antes de ese tercer bocinazo permitieron a los de Pascual afrontar el último acto con cierta holgura (58-49).
Pero las cosas no tardaron en torcerse. Los azulgrana entraron en bonus muy pronto y el Baskonia empezó a sumar, poco a poco, eso sí, pero su rival parecía seco –apenas 9 puntos anotó el Barça en ese último cuarto, tremendo–. Así que cuando Forrest agarró el mando (63-64) no lo volvió a soltar el equipo de Galbiati. Una canasta anulada por fin de posesión a través del vídeo brindó una opción de forzar la prórroga con un triple, pero los azulgrana malograron esa posesión de mala manera y la fiesta vitoriana se desató. El Barça se había deshecho. Algo no carbura bien.
